martes, 19 de julio de 2011

2006.

La noche transcurrió de forma normal, como todas las fiestas de año nuevo. Pero esta vez hubo algo distinto. Como mis tíos se encargan de huir de nosotras en su casa de playa nos juntamos a comer con mi familia preferida. Fuimos a la casa de un tío de mi abuelo que yo quiero muchísimo. Ahí estaba Agustina, que ya sabes que es mi clon con un par de centímetros menos, la nena mas hermosa de todas y toda su familia. Pasamos una noche divertidisima, en realidad es imposible que me aburra en mesas así. Siempre soñé con una mesa de navidad enorme y mucha gente alrededor riéndose de todo y festejando. Bueno, fue así. Me di cuenta ademas que cuando crezca y forme una familia quiero que sea así, gigante. Tener muchos hijos corriendo por todos lados y tirando fosforitos o pirotecnias mas salvajes con el padre. También me imagino a las chicas con sus hijos y sus maridos en la misma mesa. A mi mamá emocionada, como siempre. Y a vos también te imagino ahí, grande y distinto, ayudando a mis hijos a encender cohetes y contándoles historias, como en esas películas de leyendas navideñas. En fin, después de la cena el reloj marcó las doce y el cielo, que antes parecía que estaba a punto de explotar, estallo en colores por todos lados. Eso es lo que mas amo de las fiestas, que el cielo se llene de colores.
Nos vinimos a la cuadra de mi casa para preparar todo para el muñeco, que es una especie de tradición para bien-venir al año. Preparamos tragos y toda la gente se iba reuniendo en la esquina para ver al muñeco volar en pedazos. Entonces pasó lo que suponía, encontré el momento perfecto para estar con Pen a solas y bueno. Así que pase la noche en sus brazos y fue la mejor forma que tuve de empezar el año escapando de mi.

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