lunes, 27 de octubre de 2014

Primavera


Olvidándome de las bromas nerviosas 
y las inquietudes propias de una pregunta como tal, 
siempre voy a recordar lo que le respondí aquella noche: 
un sincero y descarado .



-¿Te queres casar conmigo?
-¡Si!
-¿Cuándo?
-Emm, no se...
-¿En primavera?


Ojos oscuros. Pelo castaño. Sonrisa contagiosa, demasiado. Alto. 
Cuando la carcajada que me provocó su pregunta se esfumó eso fue lo primero que observe. Ya lo conocía, es amigo de un amigo y ya había entablado unas pocas y cortas conversaciones con él, pero de todas formas creo que nunca lo había visto. Sí, dicho así suena bastante mal, pero es la verdad.
La verdad es que antes no veía mucho (o no veía casi nada) a lo que había a mi alrededor. Ahora que estoy sola puedo posar mis ojos donde quiera. Esa noche le tocó a Gonzalo. 
Después de bailar un rato y planear nuestra boda ficticia nos fuimos. Nos fuimos de la mano como dos enamorados. Me había olvidado esa sensación, no la de tomar una mano, sino la de hacerlo sin ningún tipo de vínculo real, de pesadez. No recuerdo cuando fue la última vez que camine de la mano con alguien, pero supongo que en vez de liviandad sentí una pesadez enorme (no voy a nombrar cuál fue la imagen que se me vino a la mente, pero seguro te darás cuenta...). Ahora siento todo de una manera diferente, no hay presiones ni complicaciones, entonces lo vivo de esa manera. La verdad es que ni siquiera creo que me guste. Es simpático, muy, divertido, considerando que me sacó unas veinte carcajadas desde que me habló hasta que me fui (y eso, en este momento patético de mi vida es demasiado) y encuentro su mano livianisima y cómoda, pero solo eso. El hecho de concluir esta oración con "solo eso" hace que sonría nuevamente.

No puedo creer estar tan lejos de todo lo que me hacía mal. Quiero seguir festejándolo internamente a los gritos, pero creo que sería demasiado exagerado, o destapar una cerveza y brindar con vos un millón de veces, siempre y cuando estuvieras acá. Quiero muchas cosas, pero me conformo solo con sonreír. Y que las cosas fluyan, por una vez, por favor. 

Mientras tanto la luz del messenger me dice que alguien me habla. Es Gonzalo nuevamente. Abro el chat e inmediatamente se me escapa otra sonrisa. Una más, si. Es increíble lo fácil que me resulta, aunque no quiero decir más nada. Voy a respoderle y seguir riendo. Evidentemente con él reír resulta muy fácil. 














viernes, 10 de octubre de 2014

Abril, para que no tengamos soledad.


Hay personas con quienes pasamos gran parte de nuestra vida y que no aportan nada. 
No nos iluminan, no nos nutren, no nos dan impulso alguno… 
Y después están las que apenas conocemos, las que nos dicen una palabra, una frase, nos conceden un minuto, media hora y cambian el curso de nuestra vida.



4 de abril, 2010.

Abril es raro, Facu. El clima cambia cada tanto. Las hojas tiñen todo de amarillo mostaza. El cielo se pone raro. Lo que menos me gusta de abril es eso, que el cielo ya es demasiado invernal. Recién es otoño, pero de todas formas el aire es frío y nos obliga a abrigarnos, cuando aun no queremos sacarnos de encima esas ropas frescas, coloridas y livianas del verano. Por eso esa noche me puse una pollera, porque a mi me cuesta desprenderme del calor.

Salí porque últimamente lo necesito. No por el cliché de hacerme la soltera, sino porque siento que hace mucho no disfruto un tiempo sola con mis amigas. Muchas veces me pasó de salir con ellas, pero estar pensando en otra cosa (Mauro, Mauro, Mauro, Mauro) o irme mas temprano o sencillamente quedarme en mi casa porque si. Ahora no es así. Ahora las necesito y no solo eso, sino que tengo todo el tiempo del mundo para disfrutarlas.

Lo que más me gusta de abril es que aparece en todas partes. Hay muchas canciones que lo mencionan, tal vez porque es un mes de cambio. O tal vez porque es bonito. No lo se. Pero hace que este tranquila. Sí, realmente lo estoy. De a poco siento que voy recuperando mis fuerzas, al menos ya no tengo ganas de morirme por dentro. Y la verdad es que esta vez, si quiero empezar otra vez. Pero viste que raro y egoísta se pone uno cuando esta solo. Con solo me refiero a soltero. ¿Vos crees que nos enamoramos para no estar mas solos? ¿O nos enamoramos por que sí? ¿Por que algo nos hace revivir? 


Yo creo que hoy me enamore de un chico. En realidad, estoy mintiendo. Me enamore de la risa que me provocó un chiste. ¡No te digo! ¡Egoísmo puro! Me enamore de mí misma cuando me escuche reír. Hacía bastante que no lo hacía, al menos no espontáneamente. O no se. Estoy así, viviendo sin saber. No teniendo claras muchas cosas. Pero si otras. 
Como te dije, hoy salí. Salí, y comprobé que puedo reírme nuevamente. Y que puedo decirles no a mis fantasmas. Sí, aunque te cueste creerlo (yo tampoco podía creer cuando vi su numero en mi celular) Mauricio estuvo torturándome toda la noche, me mandaba sms para que nos encontremos. No podía creer que Mauricio siguiera insistiendo. No puedo creer que tenga la cara para aparecer después de tanto tiempo y tan suelto de palabras. Y tampoco puedo creer que le haya dicho que no. Un no completamente sincero, por primera vez. 
Y no solo eso, también me encontré con Agustín. Entre al bar y estaba ahí. Tuvimos una larga conversación y le dimos un final. Sí, aunque el final entre nosotros ya estaba escrito, nunca pudimos entablar una conversación seria y bien. Eso también me costaba creerlo.
Del único que no tuve noticias (¡por supuesto!) es de Mauro. Y se que ya no voy a tenerlas. Así que como no podía decírselo a él, se lo dije a mi garganta con un fondo blanco de Whisky. De alguna u otra manera tenía que ser.

No se como había sucedido, pero me había liberado de todos. Tuve ganas de reírme, pero me las guarde. Tuve ganas de saltar y festejar, pero había demasiada gente. Así que volví a la pista de baile, a hacer todo eso sin que nadie se de cuenta. Pero no dure demasiado tiempo sola, porque de repente tenia a alguien delante mio, alguien que iba a hacerme sonreír. No totalmente desconocido (lo tenía del colegio, de vista) pero aun así, alguien nuevo e inesperado. Con una propuesta nueva y descabellada. 

-¿Te queres casar conmigo?
-¡Si! 


Risas. Suyas y mías. Me había olvidado como se escuchaba mi carcajada. 
Creo que fue lo más divertido y lo más gracioso que escuche en el medio de un bar. Claro que me hizo sonreír. Y por supuesto que dije que sí. ¿Cómo no hacerlo? 




















Un día, si sos muy afortunado, vas a conocer a la persona que dividirá tu vida en dos etapas. Antes de conocerla,después de conocerla.

viernes, 3 de octubre de 2014

Hombre universo


Ya no te siento. No importa cuánto me esfuerce, ya no te puedo evocar. 
No volves mientras duermo. Ni te escucho entre el tumulto. Ni siquiera huelo tu perfume de vez en cuando. Incluso, cuando camino por la calle y veo a alguien parecido a vos, ya no se me ocurre pensar que tal vez lo sos. Tampoco mando sms equivocados a tu número de celular... bah, ya ni siquiera estas en mi agenda. Tengo que esforzarme mucho para poder recordar tu número. 

A veces no recuerdo tu cara. Ni siquiera cuando miro una foto (tal vez las vi demasiado). Y me cuesta horrores recordar el tono exacto de tu voz. O tu manera de tararear canciones. No se de que color era tu pelo o en que lugar exacto se encontraba tu lunar. Ese lunar que te hacia reconocible como Facundo. Ese lunar que eras vos. 

Estas muerto. Y aunque lo estas hace rato, es la primera vez en la vida que me doy cuenta de que es cierto. Que mi mente no me confunde, que mis sentimientos y mi negación no se interponen. Estas muerto y el mundo es igual que siempre. Nada se detuvo. El sol sale todas las mañanas y se oculta todas las tardes. La luna también, continua su andar cotidiano. Al igual que yo. 

Apoyo mi pie derecho en el piso, es lo primero que hago cuando salgo de la cama y si, te doy los buenos días, como si me estuvieras escuchando. Pero aun así existo. 

-Me salvaste la vida.- Digo eso en voz alta, porque estoy segura de que, aunque no te sienta, vos si me estas escuchando. Digo eso esperando que lo escuches, porque la verdad es que no se si te lo dije alguna vez. Y fue así.- No hay nadie como vos.- Ahora las palabras me poseen. No puedo frenarlas.- De verdad, Facundo. Nadie. Mira que me pase muchos años tratando de encontrar pedazos de vos en personas o cosas, pero no es posible. Vos sabías hacer aviones de papel. Yo nunca aprendí. Y podías saber si un libro iba a gustarme solo con leer el dorso. También eras capaz de tocar todos los instrumentos del mundo y reírte de mí por inventar palabras. Decías que era contradictoriamente hermoso que yo quisiera locamente escribir un libro sin saber conjugar un verbo, pero también decías que lo iba a lograr. Vos sabías que yo era capaz de todas las cosas. Yo nunca lo entendí. Vos te reías de mis chistes. Y tenías ese lunar en tu cara que decía que eras vos. Ese lunar eras vos. Yo también tengo uno parecido. 

Ya no puedo recordar tus rasgos. No hay foto ni video que sea exacto con vos. Ya te fuiste. Saber que es así me hace pensar todos los días en mi vida. Te fuiste antes de que sea feliz y te fuiste antes de que termine mi libro. ¿Te fuiste para dejarme ser feliz? ¿Para qué por fin tenga fuerzas para escribir? ¿Te fuiste por qué encontraste la paz? Espero que sea la última opción. No porque las otras no me interesen, no. Sino porque de verdad espero que encuentres la paz que nunca encontraste acá. Yo voy a tratar de hacer lo mismo. 

El cielo esta hermoso en este momento. Tiene el mismo color de tu piel. Me salvaste la vida, Facundo. Voy a quererte siempre por eso. Y por todo lo otro. 


Feliz (no) cumpleaños. Hombre universo. 






El primer final




Terminar. 
Terminar con. 
Terminamos. O termine yo. 
Que cruel. Que maldito juego de palabras. Que lejano parecía. 

Hay que seguir, me decías. Seguir. Esa también parece una palabra absurda. ¿A donde queres que siga? ¿A donde queres que vaya? Y sin embargo, aun sumergida en lo absurdo, veo que tenías razón, con todo. Siempre la tuviste. 
Trato de buscarte en todas partes, pero no puedo verte, ni siquiera sentirte. ¿Vos también te fuiste? 

Me levanto y observo el vacío de mi habitación, las paredes oscuras. Los tonos grises que inundan mi habitación. Tan grises como estoy yo. Tengo que tomar fuerzas y salir de la cama, respirar aire nuevo, limpio, fresco. Pero algo me sujeta y soy yo misma. Estoy empezando a hacer un duelo. Un duelo que arrancó hace rato, hace un año o más. Un duelo que empezó el día que supe que ya no estaba enamorado de mí, que no iba a estarlo nunca. Pero no quise verlo. Seamos sinceros, quién si quiere... 
Las rupturas son difíciles, me decías siempre, pero hay que seguir, porque un día ya no duele. Hay que sufrirlo, porque un día, ese sufrimiento va a estar lejos y te va a parecer ajeno. 
Yo se que tenes razón. Lo se, porque ya sentí esa muerte súbita que te genera el amor. Pero no es solamente eso. Esta vez no es así. No es central. Todo lo contrario. Esta vez, estoy despidiendo a todas mis ilusiones, a todos mis sueños depositados en vano. Todos los besos, todos los abrazos, todos los deseos a futuro. ¿Futuro? No tiene sentido tampoco. Futuro no existe. Somos aquí y somos ahora. ¿Dónde estas, Facundo? 

-Acá. Siempre estoy acá, cerca.- Sí, era cierto. Ahora podía sentirte con claridad. Mucho mas nítido. Mucho más acertado.- Pero no vine a decirte que esta vez tenes que seguir adelante, vengo a explicarte que ya lo hiciste. 
-No, por más que quiera entenderte, no logro hacerlo. 
-Hace unos meses lo único que había en vos era esperanza. Aunque no quisieras reconocerlo, estabas repleta de ella. Y además creías firmemente que ese era tu destino. Lo bueno, es que a diferencia de otras veces, no te dejaste convencer por eso y saliste a comprobarlo. Entonces te diste cuenta que no era como vos creías, que en ese lugar no había mas nada para vos. 
Y te interrumpí. Porque disfruto hacerlo. Porque me gustan tus gestos.
-Sí, hasta ahí vamos perfectamente bien. Todo lo que decís ya me lo se. Lo repasa mi mente todos los días.
-Callate y oí, que el tiempo es tirano en este plano. Cuando descubriste que ese amor no te correspondía no te tapaste los ojos y te echaste a llorar. Lo aceptaste. Hiciste cien mil pelotudeces, pero lo aceptaste. Por primera vez saliste del lugar de victima herida y patética y accionaste. Le diste un sentido y empezaste un duelo. Un duelo que le corresponde a todas las personas que te hicieron sentir herida en este diario. Por eso ahora es difícil, porque te estas deshaciendo lentamente de todos y cada uno de ellos. Los estas dejando. Con Mauro se fue también Mauricio (porque un poco co-existían) y con Mauricio se fue Agustín y así sucesivamente. Le estas diciendo no a todo el amor que conociste. Cuando el duelo termine vas a encontrarte de nuevo. A vos sola. A una Guillermina que desconoces hasta ahora, una Guillermina sin ellos. No vas a ser vos con, sino solo vos y a partir de ahí vas a estar abierta de nuevo a la posibilidad de amar. Pero para llegar a eso, tenes que tener fuerza y atravesar esto. Aunque duela. 


Después de ese momento, después de ese sueño o ese día, te hice caso. Creo que fue por primera vez, pero lo hice. Tenía sentido lo que me habías dicho. Y después de ese día, esos fantasmas, que eran antes las personas que yo quería para mí, fueron apareciendo, y yo los fui rechazando. Porque mi corazón ya no los necesitaba, estábamos en rumbos distintos. 

Terminar es una palabra horrible si se quiere. Pero terminar también es empezar otra vez. Terminar puede ser, entonces, dejar atrás todo lo malo. E ir en busca de algo nuevo. Y bueno.   


Entonces vos también desapareciste.