viernes, 10 de octubre de 2014

Abril, para que no tengamos soledad.


Hay personas con quienes pasamos gran parte de nuestra vida y que no aportan nada. 
No nos iluminan, no nos nutren, no nos dan impulso alguno… 
Y después están las que apenas conocemos, las que nos dicen una palabra, una frase, nos conceden un minuto, media hora y cambian el curso de nuestra vida.



4 de abril, 2010.

Abril es raro, Facu. El clima cambia cada tanto. Las hojas tiñen todo de amarillo mostaza. El cielo se pone raro. Lo que menos me gusta de abril es eso, que el cielo ya es demasiado invernal. Recién es otoño, pero de todas formas el aire es frío y nos obliga a abrigarnos, cuando aun no queremos sacarnos de encima esas ropas frescas, coloridas y livianas del verano. Por eso esa noche me puse una pollera, porque a mi me cuesta desprenderme del calor.

Salí porque últimamente lo necesito. No por el cliché de hacerme la soltera, sino porque siento que hace mucho no disfruto un tiempo sola con mis amigas. Muchas veces me pasó de salir con ellas, pero estar pensando en otra cosa (Mauro, Mauro, Mauro, Mauro) o irme mas temprano o sencillamente quedarme en mi casa porque si. Ahora no es así. Ahora las necesito y no solo eso, sino que tengo todo el tiempo del mundo para disfrutarlas.

Lo que más me gusta de abril es que aparece en todas partes. Hay muchas canciones que lo mencionan, tal vez porque es un mes de cambio. O tal vez porque es bonito. No lo se. Pero hace que este tranquila. Sí, realmente lo estoy. De a poco siento que voy recuperando mis fuerzas, al menos ya no tengo ganas de morirme por dentro. Y la verdad es que esta vez, si quiero empezar otra vez. Pero viste que raro y egoísta se pone uno cuando esta solo. Con solo me refiero a soltero. ¿Vos crees que nos enamoramos para no estar mas solos? ¿O nos enamoramos por que sí? ¿Por que algo nos hace revivir? 


Yo creo que hoy me enamore de un chico. En realidad, estoy mintiendo. Me enamore de la risa que me provocó un chiste. ¡No te digo! ¡Egoísmo puro! Me enamore de mí misma cuando me escuche reír. Hacía bastante que no lo hacía, al menos no espontáneamente. O no se. Estoy así, viviendo sin saber. No teniendo claras muchas cosas. Pero si otras. 
Como te dije, hoy salí. Salí, y comprobé que puedo reírme nuevamente. Y que puedo decirles no a mis fantasmas. Sí, aunque te cueste creerlo (yo tampoco podía creer cuando vi su numero en mi celular) Mauricio estuvo torturándome toda la noche, me mandaba sms para que nos encontremos. No podía creer que Mauricio siguiera insistiendo. No puedo creer que tenga la cara para aparecer después de tanto tiempo y tan suelto de palabras. Y tampoco puedo creer que le haya dicho que no. Un no completamente sincero, por primera vez. 
Y no solo eso, también me encontré con Agustín. Entre al bar y estaba ahí. Tuvimos una larga conversación y le dimos un final. Sí, aunque el final entre nosotros ya estaba escrito, nunca pudimos entablar una conversación seria y bien. Eso también me costaba creerlo.
Del único que no tuve noticias (¡por supuesto!) es de Mauro. Y se que ya no voy a tenerlas. Así que como no podía decírselo a él, se lo dije a mi garganta con un fondo blanco de Whisky. De alguna u otra manera tenía que ser.

No se como había sucedido, pero me había liberado de todos. Tuve ganas de reírme, pero me las guarde. Tuve ganas de saltar y festejar, pero había demasiada gente. Así que volví a la pista de baile, a hacer todo eso sin que nadie se de cuenta. Pero no dure demasiado tiempo sola, porque de repente tenia a alguien delante mio, alguien que iba a hacerme sonreír. No totalmente desconocido (lo tenía del colegio, de vista) pero aun así, alguien nuevo e inesperado. Con una propuesta nueva y descabellada. 

-¿Te queres casar conmigo?
-¡Si! 


Risas. Suyas y mías. Me había olvidado como se escuchaba mi carcajada. 
Creo que fue lo más divertido y lo más gracioso que escuche en el medio de un bar. Claro que me hizo sonreír. Y por supuesto que dije que sí. ¿Cómo no hacerlo? 











No hay comentarios: