Que más que a él se parece a un fantasma
que se niega a irse para siempre.
Y que vuelve,
de vez en cuando y sin motivo alguno.
Nada cambio después de ese 29 de Abril. Mauricio seguía atormentándome con sus mentiras y sus apariciones. Escenas de celos, encuentros, yo terminaba siempre creyendo cada una de sus palabras. Un día colapse. Me entere que no era la única tonta a la que le mentía en la cara y sin motivo alguno. Además de su novia y yo, la otra era una compañera mía. No me sentí muy a gusto con la noticia, su novia tampoco, mando a su amiga a preguntarme si yo había estado con él y yo me encargue de dejarle claro que Mauricio y yo no teníamos nada que ver, pero que había una chica llamada Keila que podía darle información interesante.
Desde ese día dejamos de hablarnos. Le había hecho lo peor que le podía hacer a un tipo como él, lo había dejado en descubierto, pero por el momento no me importo. Estaba demasiado dolida como para ver el culebrón que yo misma me había encargado de armar.
La vida lejos de Mauricio era más fácil. Si bien me dolía tenerlo lejos, sabía que el sufrimiento no era el mismo. Él imponía sobre mí una atracción que nadie lograba, no era solo el hecho de no tenerlo, era algo muchísimo más fuerte. No tengo dudas de que lo que siento por él supera cualquier cosa. Pero a la vez duele.
No entiendo, y creo que no lo voy a entender nunca, el por qué de su forma de actuar. Quizás él lo sepa y conozca sus motivos pero supongo que voy a ignorar eso siempre. Conozco cada una de las causas de este distanciamiento, sé que yo misma lo impuse, con muchísimo dolor, pero más allá de eso no me hago cargo a mí, sino a mi dolor. Tampoco voy a hacerle cargo a él de mi dolor. Soy yo la que elige todos los días quererlo y no olvidarme. No me importa que este de novio, que no me dirija la palabra, que incluso, quizás, me odie… porque voy a seguir queriéndolo todos los días y voy a esperar paciente el momento en que recapacite y se dé cuenta de que nada de lo que hice fue con maldad, sino con el más profundo dolor. Vos sabes cómo soy y aunque todo esto puede que me este destruyendo no me asusta. Tengo la extraña sensación de que en el fondo tiene que saber quién soy, no creo que se haya olvidado tan rápido.
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