...pero Navidad llegó
& nada me deprime mas.
Estaba con él porque era la única persona capaz de hacerme despertar sensaciones reales. Se había convertido en mi vida. Con él no necesitaba esconder nada.
Dos años atrás yo era la persona más feliz del mundo. Tenia al lado al hombre mas maravilloso que había conocido jamas y la vida había dejado de ser espantosa. Pero me olvide que el único espanto en mi vida era yo y tanta felicidad me termino ahogando. Lo amaba, pero necesitaba tiempo. ¿Tiempo? Si, suena absurdo. Todas las personas en el mundo cuando no se animan a decir la verdad creen que necesitan aire. Pero yo no mentía. En realidad necesitaba aire. Necesitaba poder respirar. Necesitaba con urgencia curarme de mi. 'Va a ser mejor que dejemos unos días, yo quiero pensar un poco lo que tengo que hacer'. Miranda inevitablemente me hacía acordar a Mauro. Era la fecha, el nombre de la canción y la letra. A veces parecía que ese hombre de voz increíble y brillos por donde lo mires componía canciones pura y exclusivamente para mí. Entonces ahí estaba yo. Sentada en una mesa familiar, pasando la sal de un lado para el otro y sirviendo gaseosa a los vasos vacíos. No quería la mesa, no quería gaseosa. O Mauro o un tequila inmenso. No quería nada más.
No Facundo, no soy una histérica que cambia de opinión cada cinco minutos (no lo soy, no?), había visto a Mauro unos días atrás y ya sabes: es verlo y sentir amor.
Tuvimos una fiesta. Estrene mi pollera plato azul y mi remera de reina. En los pies no llevaba tacos altos, unas chatitas combinaban a la perfección con mi vestuario. Era el cumpleaños de un compañero del colegio que por cierto no nos importaba mucho, la fiesta era una excusa para escaparnos y eso hicimos. Después de un rato Andi y yo nos fuimos a la quinta de unos amigos. En la quinta nos emborrachamos y nos fuimos a Berazategui. En Berazategui nos aburrimos y volvimos al cumpleaños. En realidad volví. Andi se fue a la casa.
Como no había nadie me tomé un colectivo y en el colectivo me agarro uno de esos impulsos que ni yo quiero ser responsable de frenar. Marqué su número en mi celular. Atendió enseguida. Quedamos en encontrarnos en la estación de servicio que esta frente a Jumbo. Me bajé del colectivo y tomé un remis hasta Quilmes Oeste. Cuando llegué ahí estaba, como siempre, todo sucio porque venia de una fiesta de disfraces. Hermoso, ademas, como siempre. Pagó el remis y entramos en la estación de servicio. No me acuerdo si tomamos algo o no porque lo único que me quedó grabado en la memoria fue la sensación de tenerlo ahí en frente. Mauro era otra clase de persona, por él sentía un amor indescriptible. Nada de vacíos ni dolores profundos en el pecho. Con Mauro era todo amor. 'Que fuiste tú a quien he sentido mia, la que perfumo mi vida con un sueño de flor.'
Hablamos mucho. Nos reíamos de la situación, parecíamos salidos de una película de época. Yo era la mujer coqueta que se enamoraba perdidamente del albañil desprolijo y muy buen mozo. No era la única que pensó eso, cuando nos despedimos en la parada del colectivo con un beso muy de película la chica que subió atrás mio me dijo que eramos los protagonistas de la historia de amor mas linda de todas. Fueron sus palabras exactas, me quedaron marcadas de por vida.
Supongo que siempre creímos que íbamos a terminar así, juntos de por vida. Si me hubieran preguntado en esa época con quien prefería mi futuro mi respuesta era obvia y no la dudaba nunca "Con Mauro". Ahora las cosas son distintas. Ahora Mauro no me quiere. Ahora yo no me perdono. Ahora Mauro y Guillermina están lejos, son mundos distintos. 'Yo se que soy digamos algo inmaduro, pero esa es a la manera en que yo entiendo el amor'.
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