miércoles, 24 de agosto de 2011



Estábamos en el hospital. Fuiste simplemente por un chequeo pero de todas formas tanta realidad me aplastaba. A veces tenia esperanza y otras simplemente pensaba en cuando seria el momento en que dejes el mundo. 
Apenas te conocí te convertiste en alguien indispensable para mi, la otra mitad de mi alma soles llamarte vos, pero para mi sos mas que eso... mucho mas que una simple mitad: mi universo. Estoy esperando que salgas de hacerte los análisis, llevo encima mi cuaderno amarillo que vos me regalaste y el uniforme horrible del colegio. Me vine corriendo apenas me llamaste al celular. Esos llamados inesperados a veces me asustan, me da miedo encontrarme con tu papá del otro lado o con alguno de los chicos y que me digan no se, no lo quiero ni pensar. 
Yo pensaba que ya había sufrido lo suficiente, que tener el corazón roto es lo peor que a uno le puede pasar... pero cuando me acuerdo porque estamos acá, en este hospital, porque pasamos tanto tiempo acá adentro, me agarra una puntada en el medio de mi y entiendo todo. Alguno de estos días vas a dejar la tierra para mudarte al cielo. Vos lo elegiste y yo acepte tu elección con mi mejor sonrisa, sin cuestionarte nada. Pero no puedo evitar pensar en como voy a hacer para enfrentar ese momento, ese vacío que me va a dejar la vida sin vos. 
Es una cuenta regresiva Facundo, la tengo encima todo el tiempo. 

No hay comentarios: