domingo, 14 de agosto de 2011



Me atendés, hablas conmigo, 
me das un marco de referencia, corto. 
Respiro, estoy viva.


Así es, me fui a la casa de la única persona que iba a apretarme la mano y darme fuerzas para llamarlo, porque me dijiste que le de tiempo, pero a cambio de eso estoy recibiendo el desgaste de lo poco de mi que queda, y seamos sinceros Facu, ese es un lujo que no me puedo dar. 
Agarré el celular de Eru y lo llame. Fue una conversación forzada al principio, pero después volvió a tener el tono de voz hermoso que tiene él cuando las cosas están bien. Y yo volví a respirar correctamente y a llevar encima esa sonrisa feliz que tengo cuando el profe es parte de mis días. Le pedí perdón por mis pendejadas y seguramente le debo haber prometido no volver a cometerlas, lo cual es una mentira enorme, mi edad todavía me permite meter la pata por lo menos por cuatro, cinco años mas. Pero él se acepto mi mentira piadosa y las cosas volvieron a la normalidad. 
No se cuanto tiempo falta hasta que nuestra diferencia de edad nos advierta nuevamente que no tenemos que estar juntos, pero hasta el momento, pretendo disfrutar del hombre hermoso que me dio la vida. Por lo menos por ahora. 

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