Como habíamos quedado hacia algunos días, meses o lo que fuera, Mauricio se contacto conmigo para charlar las cosas que se suponía tenia muchas ganas de hablar. No fue por mensaje de texto sino en una conversación por msn. Quedamos en vernos a la tarde. Yo tenía un par de horas libres entre la salida del colegio y educación física Iba a pasar por el quiosco de Coco donde nos quedábamos siempre con las chicas. Y así fue.
Al principio, como era habitual, fue un encuentro incomodo y durante las horas que estuvimos charlando la taquicardia estuvo presente y el dolor en el pecho se debatía entre felicidad y tristeza pero siempre desesperadamente.
La primera impresión que tuvo mía fue que había cambiado y crecido bastante. Me dijo que no era mas la nenita que le venía con planteos idiotas (planteos idiotas que nacían de sus planes absurdos y de los cuales no sabe hacerse cargo) y que todo eso le daba la impresión de que íbamos a tener una buena conversación. Y la tuvimos. Ya habíamos aclarado muchos de los puntos que tratamos pero no se porque hubo una necesidad de hablarlos otra vez. Ahí estaba yo, entonces, creyendo una vez mas cada una de sus mentiras. Le creía cualquier cosa, él hablaba y yo escuchaba, él sabía que le estaba creyendo una vez mas y que le estaba dejando la puerta abierta para cuando quiera regresar.
Sin embargo, y pese a que estábamos teniendo una de las conversaciones mas sinceras que tuvimos jamas, nunca le dije que lo amaba, nunca le dije cuanto lo necesitaba y cuanto me dolía tenerlo lejos. No le dije que cada vez que alguien se acercaba a mi sentía un dolor inmenso en el pecho porque la persona que tenia en frente no era la persona que yo quería que este. No le dije jamás que por él hubiera dejado de lado mis caprichos y mis miedos, si tan solo me hubiera dado un mínimo de confianza y tampoco me anime a preguntarle porque se empeñaba en seguir en mi vida. No tenia sentido preguntarle semejante cosa, me iba a responder que era su debilidad, que no podía estar lejos mio, que incluso cuando nos casemos íbamos a seguir juntos, yo iba a ser su amante porque no podía vivir sin mi. Mauricio me quería tener en su vida siempre, pero nunca jamas se le cruzo por la cabeza que la mujer que yo podía acompañarlo durante el viaje. El nunca me vio de esa manera.
De todas formas, y a pesar de que yo no sea lo que él elija, no iba a alejarse. Mauricio no sabia dar puntada sin hilo.
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