Escándalo. Fuimos a Malabares, estaba sola con Eru que de repente desapareció. Me quedé en la barra tomando cerveza gratis, como siempre. Todavía estaba sobria y me mandaba mensajes con él. No me acuerdo bien cuando fue el momento en que la ebriedad tomo lugar pero el profe dejo de responderme, estaba sola, empece a desesperarme. Gritaba por todos lados, escándalo, Erika llegó y me llevó hasta su casa. En el camino lloraba y le contaba las cosas mas tristes que había vivido en mi pequeña vida. Cuando llegué a su casa conocí una costumbre que me acompañaría durante años: el teléfono. Lo llame desesperadamente, el celular me daba apagado. (Hijo de puta pensaba, a cuantas te estarás cogiendo!) No razonaba, no entendía. Llamaba a todos. Nadie me atendía. Volvía a llamar a el profe, contestador. Entonces literalmente se me encendió una lamparita, Eru ya no podía calmarme, nadie iba a poder hacerlo, y me acordé de dato que me dio una chica, el teléfono de su casa. No me preguntes ni como hice pero lo recordé y empecé a marcar. Me atendió la madre. Lloraba y pedía por él, ella me decía amablemente que no estaba. Yo seguía llorando, escandalizando. Le dije un nombre falso pero no conté con la posibilidad de que tengan detector de llamadas. A los días supo de donde provenía el llamado.
Hoy hace diez días que no hablamos.
1 comentario:
Hay ! Me vas a llamar exagerada pero casi lloro. Me acorde de todo! que noche amor, que noche...
Publicar un comentario