¿Cómo combinar la perfección
con la perfección?
Fuimos con el profe a pasar la tarde al parque. Nos encontramos, nos saludamos y nos invadió el silencio. Yo no tenia muchas cosas que contar, el tampoco y el encuentro se estaba volviendo de lo mas incomodo, sin embargo hicimos un esfuerzo y empezamos a sacarnos fotos... después nos pusimos a jugar en el pasto como dos chicos que no tienen muchas preocupaciones encima. Me tome demasiado en serio el juego y lo empecé a molestar inocentemente con una rama. Lo lastimé y le empezó a sangrar la nariz. Se enojo, se enojo muchisimo, jamas lo había visto de esa manera. Era algo simple, común, a miles de personas les puede pasar. El problema no era la sangre, ni la yerba lavaba del mate, las fotos... el problema eramos nosotros.
Nos estábamos destruyendo y alejando. Yo sabia que en parte era mi culpa, me había dejado llevar por Magoo y me había olvidado de que tenia la misma adrenalina cuando estaba con él, pero en realidad eso fue al principio. Cuando mi relación con el profe empezó a tomar color, cuando empezamos a querernos, cuando tuve sentimientos por él, y fueron fuertes, volvió mi miedo. ¿Miedo de que? De todo, siempre el mismo miedo. De sufrir, de lastimar, de fracasar. Todavía creía que existían las relaciones eternas, todavía quería que sea perfecto. Nada era perfecto y lo que tenia en frente era el vivo ejemplo de eso.
Discutimos y le pedí que me deje por ahí. Necesitaba caminar. Llame a Julian, no estaba. Entonces llame a Magoo y me abrió las puertas de su casa.
Sin dudas era mi refugio clandestino, mi escape. Me pasaba algo malo y acudía a sus brazos hermosos, me pasaba algo bueno y tenia que contarselo. Había empezado a confiar con él para todo. Adoraba escuchar las historias que tenia para contarme y pasar el tiempo a su lado era de lo mas interesante.
A la vuelta, cuando subí al colectivo, sonreí mucho. Me había peleado con el profe pero había visto a Magoo. Me di cuenta que estaba en problemas cuando llegué a la casa de Sofia. Ella me recibió con sus abrazos enormes y yo empece con mis historias. Me ayudo a entender que estaba en serios problemas y que tenia que elegir. O me quedaba con Magoo o la peleaba con el profe.
Después de esa noche las cosas cambiaron.
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