Llovía. Hacía un calor insoportable, pero llovía.
A mi alrededor las luces giraban, el mundo giraba. Y llovía.
Me apoye sobre el alfeizar y prendí un cigarrillo, saque mi cabeza por la ventaba; entonces te encontré, bañado de olor a lluvia, inmerso en el cielo rosa de las diez de la noche. Ahí estabas, hecho de lluvia y de tiempo.
A veces no se contar las cosas como realmente sucedieron, me guardo momentos para conservarte; ademas, hay detalles que no recuerdo... pero la lluvia me trae a la memoria y es tu perfume el que relata la historia:
"-¿Dónde estas?- Tu voz me sorprendió del otro lado del celular.-¿Dónde estas, Gui? ¡Por dios!
-Eu, ¿qué pasó? Estoy saliendo del colegio, ¿que pasó?
-Veni a casa. Por favor.
Llamé a un remis y le pedí que vaya por el lugar mas corto y lo más rápido posible... estaba desesperada, porque te conocía y no eras de los que pierden el tiempo con boludeces.
Fue el viaje de diez minutos mas largo de la historia. Desde la esquina se podía ver una ambulancia en la puerta de tu casa, no se por qué no me sorprendía. Me tomo dos minutos calmarme e ingresar...
Una multitud de médicos se movían para todos lados, ni se inmutaron de mi presencia que te buscaba desesperada. Cuando me agarraste llorando comprendí todo. Estos médicos no estaban por vos, estaban por tu papá.
En mi cuaderno esta fecha no era bien recibida. Siempre apunto fechas, frases, canciones que marcaron mi día... en cambio hoy pareciera que no tengo palabra alguna para expresar el dolor. Y pienso en que si yo estoy sufriendo no tengo ni la más mínima noción del dolor que estas sintiendo vos.
¿Qué me pasó por la cabeza cuando te vi? Sinceramente no tengo idea. Venia segura de que estabas mal otra vez, de que teníamos que internarte, no sé. No caí hasta que lo tuve ahí, helado. Tu papá, el mismo que nos enseñaba a fotografiar nos había dejado solos y de repente ya no sabia nada, no había leccion de fotografía para hacerme reaccionar. Estaba muerto. Vos también.
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