No, no es que tenga miedo de equivocarme... es estar segura de que voy a meter la pata en cualquier momento. No me tengo fe. ¿Qué carajo me pasa, Facundo? ¿Por que mierda no estas acá? ¿No era esto lo que quería? Enamorarme, sonreír por un simple mensaje, sentir que el corazón se me va a salir solo porque suene el celular... tener esa sensación en el cuerpo que me queda después de un beso, un abrazo, algo que llena, feliz. Si, yo quería todo eso, desde el primer momento en que Mauricio me rompió el corazón yo deseaba sentir eso. Lo viví con Mauro ¿te acordas? Quería ser feliz, necesitaba serlo, entonces me invente una historia de amor eterna, me invente que eramos felices y viví ahí, inmersa en mi propio cuento durante un montón de tiempo, no supe ni quise distinguir ficción de realidad... ya me olvide como se hacia.
No soy mala, hago las cosas mal, que es distinto. Y ni siquiera es algo que haga conscientemente, todo lo contrario... en el fondo se que siempre termino engañándome a mi misma, pero es solo porque quiero estar bien. Pasaron miles de años, vidas, y aunque ya no haya dolor, hay algo distinto. Tengo la certeza de que Mauricio me quiso, de que por algún motivo que desconozco no pudo hacerse cargo de eso. Y ahí esta mi freno, esa es la piedra con la que tropiezo. No voy a poder ser feliz hasta que no entienda que fue lo que hizo que el ogro no este conmigo. ¿Otra vez lo mismo? No. No se puede reabrir algo que nunca termino.
Mientras tanto me esfuerzo, me miro al espejo y me digo que soy feliz. No me falta nada. Si, Gui, la negación es muy sana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario