viernes, 2 de marzo de 2012

Tu voz.


3 de Marzo.




Hace 31 días que no escuchaba tu voz
Estoy parada en el medio de la nada. Primer día de clases. Lluvia. Tristeza. Decepción. 
Por supuesto, no conozco a nadie, excepto a mi primo y un ex compañero del Quinquela, pero no soy la misma chica enojada que entró al Maria Ward unos años atrás, esa chica negada que buscaba llevarse mal con todas las personas que tenia alrededor... esta vez es diferente. En Octubre del 2003 me cambiaron de colegio por adolecer demasiado temprano, fue un castigo que me costó años y muchas charlas con vos. Llegué a un mundo totalmente nuevo aquella vez, alejada de las pocas personas que sentía realmente cercanas. ¿Cuál es la diferencia ahora? Esta vez fui yo la única que provocó este cambio. Fueron mis notas malas, mis pocas, nulas, inexistentes ganas de estudiar y mi necesidad de llevarme el mundo por delante, motivo por el que no me aceptaron en ese colegio de monjas tan prestigioso y me regalaron retos y amonestaciones en cantidad. Yo y mis pocas ganas de existir. Ahora todo es diferente. Lo que menos necesito en este momento son enemigos, así que apenas pisé el colegio mi actitud cambió (aprovecho para mandarle un beso a todos aquellos que creyeron que mi "rebeldía" iba a ser eterna y auto-destructiva) y con mi mejor sonrisa me presento ante aquellas curiosas que vinieron a saludarme en el acto de inauguración.
-Sos la nueva, ¿no? ¿Cómo te llamas?- Sonrisas, muchas, relucientes todas...
-Guillermina.- Sonrisa, forzada, pero no lo suficiente para verse falsa. Es solo una sonrisa triste. Nada más.
-¿De dónde venis?-
"Del huracán", me hubiera encantado responder, pero es mentira. Estoy situada en la boca del huracán, sin notarlo siquiera. 
En medio de la lluvia, el barullo, los saludos de bienvenida, el himno empezando a sonar (siempre te gustó interrumpirlo y yo siempre te odié mientras lo hacías)... en medio de mi primer día de clases estas vos. ¿Palabras textuales?: Estoy con vos. Hacía 31 días que no escuchaba tu voz.
Por primera vez no siento nostalgia, ni tristeza, no. Ninguna lágrima intenta asomar. Tampoco me invadió el miedo como otras veces, cuando creía que escuchar tu voz era tener la llave de la locura o un principio de esquizofrenia, que se yo. Todo lo contrario, me di cuenta que tengo que enfrentarme a tu voz, resguardarla, escucharla, amarla, conservarla... de otra manera mi vida va a seguir desnivelada, siempre a punto de derrapar. Una vez me dijiste que a las personas importantes hay que recordarlas de distintas maneras cuando no pueden ocupar el rol que uno desea. No importa no conservar la totalidad, con la mirada simplemente alcanza, la voz es mas que suficiente. Es la única forma de no perderlas, es mi única forma de no perderte. Porque perder a personas importantes es un punto declive. Funcionas mal y no tenes ni un freno al alcance. Así estaba yo, derrapando, en todos los aspectos de mi vida, hasta hoy. Sentí al oírla que me faltaba el aire, que había perdido mucho en muy poco tiempo, había traspasado el limite, pero no importaba. Hacía 31 días que no escuchaba tu voz.
Pisé el freno y me aleje del huracán (al menos por ahora). Apareciste, Facu. 
"Estoy con vos". Dijiste eso, y cambió mi vida. 

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