Cuando miras a una persona,
cuando la miras de verdad podes ver el 50% de lo que es.
Querer descubrir el resto es lo que estropea las cosas.
Pasé semanas creyendo en el amor, en el poder que este tiene y en la capacidad para cambiar el mundo en el que vivía hace unos días atrás por completo. Despertarse todos los días con la certeza de no estar sola es una sensación extraña. Mas extraño es que esa sensación crezca día a día. Te lo juro, pasé semanas creyendo que la calma era eterna, que no iba a volver a conocer las peleas, los berrinches, los enojos, las ganas de alejarme para siempre... pero no todo es lo que parece y me sorprendí cuando tuvimos nuestro primer malentendido.
En realidad, lo que mas me sorprendió fue la actitud de mi actual novio, ese en el que confiaba y con el que contaba para todo... ese. Las cosas se frenan a tiempo, me dijiste una vez... ahora entiendo que una vez mas, la razón estaba de tu lado.
Hace unos días, cuando te conté lo de Agustín, también nombré a mi compañero de banco de ese entonces, Matías. Nuestro amigo en común. Todas las inquietudes que se despertaron en mi, apenas empezamos a estar juntos, fueron provocadas por cosas que Matias mismo me contó, estaba preocupado por mi, enojado con Agus porque veía como mentía haciéndome quedar mal adelante de sus amigos, aunque después venía feliz a mi encuentro, entonces me quiso ayudar. Esto enojo mucho a Agustín, sintió que Matias me había elegido por encima de él y ademas, lo había traicionado. Su enojo fue tal que en una discusión me insinuó que lo mejor era que Matias y yo dejemos de ser amigos, porque quizás eso perjudique nuestra relación.
Yo no podía creer lo que estaba escuchando. ¿En serio Agustín quería separarme de mi amigo? ¿De verdad era tan egoísta como para arreglar sus problemas de esta manera? A mi que carajo me importaba lo que le pasaba a él. Matías era mi amigo, y considerando lo mucho que me cuesta confiar en la gente después de haber tenido tantos amigos falsos, era una idiotez lo que me estaba planteando. No iba a dejar de verlo ¡y Agustín lo tenia que entender!
Apenas termine de discutir con él lo llame. Matias tenía que ayudarme, tenía que arreglar sus cosas con él, explicarle lo que de verdad había pasado. Pero mi llamada fue mal interpretada y mi amigo entendió que iba a hacerle caso al planteo estúpido y sin sentido de mi novio. Cortó el teléfono enfurecido mientras yo me daba cuenta que estaba sola, otra vez. Mi novio en contra de mi amigo, que ademas, es su mejor amigo también. No solo había destruido mi amistad sino que también la de ellos. ¿Y a quién le importaba lo que yo sentía? Al parecer a nadie. ¿Qué se hace en estos caso, Facu? Esa es otra de las preguntas que jamás me vas a responder.
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