sábado, 7 de julio de 2012

Mundos distintos




Teníamos tantas ganas de ser felices
que al final nos olvidamos que no eramos libres.



¿Cuál es el factor que nos hace seguir al lado de una persona que todavía no aprendimos a querer? ¿Por qué el corazón nos obliga a seguir, incluso cuando sospechamos que no hay forma de que salga todo bien? Si realmente no estamos destinados, ¿por qué seguir faltandonos el respeto así?  
Con estos interrogantes no estoy diciendote que no lo quiero o que estoy dispuesta a bajar los brazos... todo lo contrario. Me parece que queda bien claro que si sigo adelante, aun con trabas en el camino, es porque soy de las que apuestan sabiendo que él es de una manera y yo soy de otra muy distinta. Es como si hubiéramos nacido en planetas diferentes y eso no quiere decir que este mal, pero ¿vos no eras el que decía que los opuestos se atraen? ¿o el termino media naranja es correcto? No hay forma de que un kiwi y una pera puedan combinarse, y evidentemente no hay forma de que Agustín y yo seamos complementarios.
No sé por qué cada día estoy mas segura de eso. Él es de una manera y yo de otra totalmente distinta y ni siquiera así podemos encontrarle el punto medio a esta relación. Todo se trata de extremos. O nos queremos o nos odiamos. O estamos juntos o separados. O blanco o negro, el gris no existe entre nosotros. Y lo peor es que no es algo que podamos modificar o cambiar, uno de los dos tendría que ceder, y conociéndome, ya sabes que la que cede soy yo. Agacho la cabeza y acepto cada una de sus decisiones, porque al final considero que es mas importante cuidar una relación que destruirla continuamente entre discusiones y peleas hirientes y absurdas. ¿Y sabes qué? Él sigue frustrado con mi forma de ser. Por mas esfuerzos que yo haga en ser perfecta para él nada lo va a conformar, porque puedo ceder, puedo modificar las cosas, pero mi esencia sigue ahí y no va a cambiar jamas. ¡Me enferma que tengamos tan claro lo que nos estamos haciendo y no podamos hacer nada para cambiarnos! ¡Aceptarnos aunque sea!

Si extraño a las chicas o a mis amigos significa que no lo quiero y que no me gusta compartir el tiempo con él. Hay una frase muy cómica que me dice siempre y es la siguiente: "Si tus amigos son mas importantes en tu vida, deberíamos seguir siendo amigos, así tengo un lugar primordial...". Me gustaría tanto que lo conozcas, le quedarían tantas cosas claras. Ademas, si vos estuvieras acá las cosas serían mucho mas fáciles.
No entiendo como podemos seguir queriéndonos. A mi me gustan las cosas simples, expresar todo con un beso o un abrazo, él es distinto, toda demostración de afecto tiene que venir acompañada de fuegos artificiales. Le gusta dormir abrazados, yo me asfixio cuando es así. Le gusta discutir en los momentos mas inoportunos, actitud que aborrezco y para colmo, después de exponer todos mis defectos y de llorar desesperadamente, logra captar la atención de todos y así poder demostrar en publico que yo soy la mala de esta historia. La que falla, la que no sabe querer. 
Y no podemos cambiar nuestra forma de ser. Y no puedo seguir cediendo. No puedo más. Hace siglos que no tengo una conversación fluida con mis amigas, donde él no este en el medio, y ni hablar de Matías. Todavía no logro que me escuche y mucho menos que Agustín acepte que necesito hablar con él, aunque le moleste. ¿Sabes lo que me enteré el otro día? ¡Que ellos se arreglaron! Agustín habló, se acercó y pudieron arreglarse. ¿Y yo? Él me hizo pelear con Matias, él no se bancaba que yo sea su amiga... ¿Tan poco me quiere como para alejarme de mi amigo? ¿Tanta desconfianza, tantos celos? Obviamente le pedí por favor que me organice algo para poder hablar con Matias, ¿te pensas que lo hizo? ¿Te pensas que lo va a hacer? ¿En que momento me convertí en una esclava de mis sentimientos? ¿Por qué tengo que bancarme todo, con tal de recibir un poco de amor? ¿Tan mal me hizo Mauricio como para que ahora tenga que aguantarme todo esto? Y la pregunta que me ronda todo el tiempo por mi cabeza: ¿Por qué fui tan imbécil de dejar a Mauro? Lo idiota que fui en ese momento no tiene nombre. Dejarlo porque necesitaba aire, ¡aire!, dios mio, no tenia idea de lo que era ser asfixiada. ¿Por qué?
Interrogantes, uno atrás de otro, todos juntos, simultáneamente en mi cabeza. Porque puedo alejarme de él, pero no puedo separarme de mí. Y seamos sinceros, Mauro puede mantenerse lejos, pero soy yo la que lo busco, lo necesito... lo quiero. Todavía no logro perdonarme haber perdido esa oportunidad tan clara de felicidad. ¿Podré algún día? Como siempre, ninguna de mis preguntas tienen respuesta.



No hay comentarios: