"Estuve pensando en dejarlo todo para irme con vos a recorrer el mundo, no tiene tanta importancia para mí el dinero, imaginate entonces que mucho menos una posición social, además, vos me haces sentir que me renuevo cada día. Durante estos años vi que muchas personas dejan de hacer algo que los hace sentir bien porque a unos no les agrada, otros que renuncian a una carrera porque sus padres quieren que jueguen otro papel, o dejan un sueño de lado porque no es lo "correcto"... francamente yo no entiendo porque la gente renuncia a lo que la hace sentir viva. Espero que entiendas porque quiero permanecer a tu lado.”
Recorrer el mundo. Ya de por sí parece una idea típica. ¿Quién no ha soñado con dar la vuelta al mundo alguna que otra vez? Conocer lugares, personas, historias. Comer cosas nuevas, sentir perfumes distintos, escuchar la música que tiene cada lugar... Mirar nuevos colores. En serio, si me paró en el medio de una sala llena y les pido que levanten la mano los que soñaron con eso alguna vez, yo creo que serían muchos. Por no decir, todos. Así que cuando Gonzalo me lo planteó, me vi levantando la mano ansiosa, en una sala llena de gente. Pero esta vez la sala era mi habitación, la pregunta sólo iba dirigida a mí... yo era la única que extendía su mano.
No se como se tomarían ustedes una propuesta así, ni recuerdo muy bien como me la tomé yo, pero según la memoria de Gonzalo, mi respuesta fue un si, prolongado, feliz y emocionado. Y yo le creo.
En realidad estoy exagerando. Su propuesta no era tan inmensa ¿o si? Su plan (ahora nuestro) era recorrer la mítica ruta 40 que llega desde Tierra del Fuego hasta La Quiaca. Y cuando llegáramos, seguir. Seguir hasta tener a Latino-américa dentro nuestro. Hasta conocer a toda su gente, sus comidas típicas y atípicas, sus rincones, sus olores, sus mil maravillas. ¿Cómo negarse a semejante aventura? Y como pasar de largo el hecho de que él quería cumplir su sueño al lado mío. Yo nunca necesité de pruebas para validar el amor o para sentirme segura. Yo me lo crucé en la vida y me deje llevar confiando en cada paso que dábamos, pero si hubiese necesitado una prueba, una razón para confiar en él, o para sentir que realmente me quería, la razón hubiese sido esa: cumplir nuestro sueño juntos. A la par.
Sí. Él lo propuso, eso es cierto. Fue él el que vino con la idea fantástica de viajar, pero quién dijo que yo no lo había deseado o incluso planeado mucho antes...
Como saben, yo siempre tuve una especie de espíritu inquieto, me era difícil encontrarme quieta o en algún sitio tranquilo y seguro. A mí me gustaba estar vagando por el medio del abismo (como siempre me dijo mi mamá), ustedes pueden pensar que es algo medio estúpido, pero para mí era como mantenerse siempre viva. También es cierto que gracias a mi espíritu inquieto, aventurero e impulsivo, cometí muchos de los mayores errores de mi vida... seguro que si hubiese pensando un poco en las consecuencias, o hubiese medido daños (a terceros y a mí misma) no los hubiera cometido, pero tal vez tampoco aprendido ¿no? En fin, hubo una vez en que sentí esa necesidad de viajar. Me parecía que era poco quedarse con lo que había en un solo ecosistema y que necesitaba conocer mucho más. Fue en la misma época en que empece un curso de fotografía con mi mejor amigo en el universo, sí, ese al que le hablo en todos mis posteos. Como ya sabía congelar momentos (otros de mis sueños) ahora necesitaba distintos paisajes. Él tenía un auto, mi auto preferido en el mundo, un fitito amarillo y con ese fitito amarillo nosotros íbamos a todas partes (cincuenta cuadras a la redonda) así que un día le dije a Facundo que "seria genial poder recorrer mucho más que esto, ir por todas partes, pero de verdad" .
-¿Y a dónde te gustaría ir? ¿Por donde empezaría tu recorrido?
-Las Cataratas del Iguazu.
-En serio, ¿qué tenes con el agua?
-No lo sé, disfruto mucho el sonido ensordecedor que provoca grandes cantidades de agua, ahí hay mucha y hay selva. Se podrían hacer excelentes fotografías y además siempre hay arcoiris. Amo los arcoiris tanto como el agua.
-Bien argumentado. ¿Segundo lugar?
-El sur del país.
-¿En serio? ¿Iríamos a Misiones para volver a bajar? Sos lejos la peor organizadora de viajes del mundo.
-No conozco la nieve.
-¿Tercer lugar?
-Bolivia.
-Deja de tomarme el pelo, Guillermina.
La conversación dejo de tener coherencia cuando yo le dije que después de Bolivia podríamos llegar a París para luego continuar el viaje por América hasta volver a Europa y por qué no África. Se ve que mi itinerario no era muy conveniente.
Después de un tiempo Facundo falleció y yo empece a enamorarme una y otra vez de las mismas personas, un circulo bastante enfermizo para quién desea mantenerse en movimiento... Así que mis planes de vagar por el mundo fueron opacados por otros mas importantes como "dejar de lastimarme a mí misma" y "dejar de lastimar a los demás".
La parte mala de este asunto es que no puedo garantizar cumplir mi plan a la perfección o haberlo cumplido siempre. Siempre voy a equivocarme porque, seamos honestos, soy una de las humanas mas falladas de esta hermosa creación, pero (y esto no lo digo yo, lo dice Gonzalo) tengo un gran corazón. Supongo que fue esa la razón por la que vio en mi a una compañera de viaje. De viaje y de vida. Y supongo que, a pesar de conocer de memoria mi mal historial en romance y aventuras, fue lo mismo que vi yo en mi cuando acepte tácitamente acompañarlo a dónde fuera. Porque hay algo que no les dije sobre Gonzalo y sobre mí que es que muchas veces sentimos las mismas cosas (aunque no lo crean y suene cursi) y sé que si él confía en mí para "copilatearlo", entonces yo aparezco de repente segura de mi misma y pudiendo asegurarles un viaje exitoso. Porque ahora que aprendí a amar sin miedo todos los otros sueños parecen fáciles de concretar.
Sí. Él lo propuso, eso es cierto. Fue él el que vino con la idea fantástica de viajar, pero quién dijo que yo no lo había deseado o incluso planeado mucho antes...
Como saben, yo siempre tuve una especie de espíritu inquieto, me era difícil encontrarme quieta o en algún sitio tranquilo y seguro. A mí me gustaba estar vagando por el medio del abismo (como siempre me dijo mi mamá), ustedes pueden pensar que es algo medio estúpido, pero para mí era como mantenerse siempre viva. También es cierto que gracias a mi espíritu inquieto, aventurero e impulsivo, cometí muchos de los mayores errores de mi vida... seguro que si hubiese pensando un poco en las consecuencias, o hubiese medido daños (a terceros y a mí misma) no los hubiera cometido, pero tal vez tampoco aprendido ¿no? En fin, hubo una vez en que sentí esa necesidad de viajar. Me parecía que era poco quedarse con lo que había en un solo ecosistema y que necesitaba conocer mucho más. Fue en la misma época en que empece un curso de fotografía con mi mejor amigo en el universo, sí, ese al que le hablo en todos mis posteos. Como ya sabía congelar momentos (otros de mis sueños) ahora necesitaba distintos paisajes. Él tenía un auto, mi auto preferido en el mundo, un fitito amarillo y con ese fitito amarillo nosotros íbamos a todas partes (cincuenta cuadras a la redonda) así que un día le dije a Facundo que "seria genial poder recorrer mucho más que esto, ir por todas partes, pero de verdad" .
-¿Y a dónde te gustaría ir? ¿Por donde empezaría tu recorrido?
-Las Cataratas del Iguazu.
-En serio, ¿qué tenes con el agua?
-No lo sé, disfruto mucho el sonido ensordecedor que provoca grandes cantidades de agua, ahí hay mucha y hay selva. Se podrían hacer excelentes fotografías y además siempre hay arcoiris. Amo los arcoiris tanto como el agua.
-Bien argumentado. ¿Segundo lugar?
-El sur del país.
-¿En serio? ¿Iríamos a Misiones para volver a bajar? Sos lejos la peor organizadora de viajes del mundo.
-No conozco la nieve.
-¿Tercer lugar?
-Bolivia.
-Deja de tomarme el pelo, Guillermina.
La conversación dejo de tener coherencia cuando yo le dije que después de Bolivia podríamos llegar a París para luego continuar el viaje por América hasta volver a Europa y por qué no África. Se ve que mi itinerario no era muy conveniente.
Después de un tiempo Facundo falleció y yo empece a enamorarme una y otra vez de las mismas personas, un circulo bastante enfermizo para quién desea mantenerse en movimiento... Así que mis planes de vagar por el mundo fueron opacados por otros mas importantes como "dejar de lastimarme a mí misma" y "dejar de lastimar a los demás".
La parte mala de este asunto es que no puedo garantizar cumplir mi plan a la perfección o haberlo cumplido siempre. Siempre voy a equivocarme porque, seamos honestos, soy una de las humanas mas falladas de esta hermosa creación, pero (y esto no lo digo yo, lo dice Gonzalo) tengo un gran corazón. Supongo que fue esa la razón por la que vio en mi a una compañera de viaje. De viaje y de vida. Y supongo que, a pesar de conocer de memoria mi mal historial en romance y aventuras, fue lo mismo que vi yo en mi cuando acepte tácitamente acompañarlo a dónde fuera. Porque hay algo que no les dije sobre Gonzalo y sobre mí que es que muchas veces sentimos las mismas cosas (aunque no lo crean y suene cursi) y sé que si él confía en mí para "copilatearlo", entonces yo aparezco de repente segura de mi misma y pudiendo asegurarles un viaje exitoso. Porque ahora que aprendí a amar sin miedo todos los otros sueños parecen fáciles de concretar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario