¡Feliz Navidad Facu!
Si puedo convenzo a mi mamá para que me lleve a saludarte. Si no puedo me escapo. Seguramente me termine escapando. ¿A que no sabes que acabo de recibir por navidad? Probablemente estas pensando en algo súper como todos los años, alguna remerita linda aunque sea, un vestido, una bikini, pero no, nada de eso. Mi mamá, como castigo, me regalo un despertador espantoso que le debe haber costado dos pesos. No sé qué clase de castigo divertido es ese porque además se río y me hizo quedar mal delante de todos. No es que me importe, de hecho esta familia me hizo pasar más vergüenza de la que cualquier familia puede hacerlo en el mundo. Todavía me acuerdo el día de mi cumpleaños como si lo hubiera vivido recién. No creo que haya muchas chicas de doce años con menos apoyo familiar como el que a mí me faltaba ese día, mas allá de que uno siempre crea que las mayores desgracias de la vida le pasan a uno, pero esa noche, en esa cena familiar me sentí la oveja negra, la desgraciada de la familia. Con el corazón hecho pedazos por el cambio de colegio, el que dirán de la gente, de todo el barrio, de toda la escuela, a mis tíos no se les ocurre mejor idea que traerme como regalo el jumper del colegio y hablarme de sus instalaciones y de historias patéticas que ellos vivieron hace cinco siglos atrás. No me preguntes como resistí esa conversación porque ni yo lo sé. Tampoco sé como resistí todos esos meses, ni como resisto las miradas idiotas de todos los enfermitos que saben la parte de la historia que quieren saber. Pero sigo acá, recibiendo la basura que la gente me tira encima, las miradas acusadoras, los reproches incansables de mi mamá porque no estudio, porque no siento, porque vivo enojada. ¿Cómo no quiere que este enojada? ¿Cómo nadie se da cuenta de las heridas que me están causando? Y encima me regala un despertador, para humillarme más, para hacerme sentir más basura de lo que me siento. Patética e inservible.
Me voy a dormir Facu. Encima las líneas telefónicas colapsan y me voy sin escuchar ni tu voz ni la voz de mi amor.
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