Lo único que quiero para navidad es a él.
24 de diciembre.
Noche buena. Primeras horas de novia. Acabo de volver de tu casa y estoy esperando el llamado de mi novio. Queda lindo, viste? Mi novio. Le da más importancia. Y pensar que nunca me lleve bien con los rótulos. Siempre pensé que el amor no necesita nombres, es amor y nada más. Pero hace unos días me di un golpe muy fuerte. Creía vivir una historia de amor de esas que lleva a un hombre y a una mujer a quererse sin necesidad de absolutamente nada más. Pero me equivoque Fa, tendría que haber sido más exigente, más inteligente, menos idiota. Porque así me siento cuando pienso en Mauricio, una idiota que se vendió a sí misma el cuento de hadas más lindo sin darse cuenta que la única que vivía esa historia era ella y la ilusión inseparable.
Ahora necesito un lugar seguro, una apuesta segura para poder ponerle el título de amor a algo. Quizás sea esa una de las razones por las que lo elegí a Mauro y él me eligió a mí. Porque nos damos seguridad y vivimos un amor apresurado de esos que creen que no pueden estar ni un segundo separados. Y yo no quiero estar separada de él. Quiero despertarme todos los días sabiendo que voy a tener su perfume cerca, que voy a mirar sus ojos aunque sea un minuto o escuchar su voz. No, no quiero que pienses que me aferro a él para no estar sola. Lo hago porque es hermoso, porque me puede.
Me están llamando para ir a comer. Llegan mis tíos. Si, ya sé que es tarde, pero ellos son así. Primero la misa y después la familia.
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