Había una vez un Mago que inventaba
cuentos felices que nunca terminaban,
había una vez, cuando yo lo llamaba,
él siempre aparecía, de todo me salvaba.
De todas las historias, los deslumbramientos, que viví este es uno de los mas simples de todos. Siempre me encargué inconscientemente de que todo se prolongue durante años y cueste mucho alejarse. De hecho jamás me aleje de esta persona, es el día de hoy que somos cercanos, que lo miro y lo entiendo como en esa época y que no puedo estar mucho tiempo sin saber algo de él... pero es un afecto diferente porque ahora ademas de Mago es un amigo hermoso que me supe ganar con el tiempo.
Vivíamos todos envueltos en el mismo circulo vicioso: el colegio. Ahí era donde nacían y morían las historias, no iba mas allá de eso. Él era la última persona de la que me podía acercar, mujeriego, comprador y todo lo contrario a Mauricio y su grupo de amigos. Como siempre suelo hace deje de lado esa definición para conocer de verdad y sin proponermelo a la persona que había dentro de ese personaje. Así fue como conocí al Mago.
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