Un año.
Desde que desapareció de mi vida tengo la tendencia sentimental a no modificar nada de lo que esta a mi alrededor, de no cambiar nada de mi persona, de no crecer ni un centímetro más ni uno menos, así el día que decida volver (en caso de que la vida me lo traiga de nuevo) encuentra todo tal y como estaba antes de que desaparezca ¿Donde esta Mauricio, Facu? ¿Por qué me deja siempre sin siquiera una palabra de despedida?
Ahora estoy con mi hermana y con Rocio. Estamos disfrutando el comienzo de la primavera que se esta acercando. El cielo esta repleto de estrellas, la oscuridad nos permite observarlas con mas claridad y la luna es un globo amarillo, enorme, de queso con agujeros. Todo esta calmo y sin embargo adentro mio hay una desesperación, una histeria, una inquietud que no me permite estar a tono con el mundo, si Facu, mas de lo mismo.
Lo extraño. Sé que no debo extrañarlo, no lo tengo ni que desear y mucho menos amar pero llega un punto donde se me hace imposible.
Se puede decir que su adiós tuvo mas peso sobre mi de lo que tuvo su amor, quizás porque su amor fue efímero y su adiós se mantiene intacto todavía. No puedo soportarlo sabes? Quiero poder librarme de una vez por todas de su adiós pero no puedo. Cuando Mauricio estaba al lado mio, cuando tenía su compañía, sus abrazos cotidianos, sus chistes, nuestras conversaciones, la vida era hermosa y distinta. Su presencia para mi era una contención, era saber que no estaba tan sola, que quizá había alguien que me iba a entender porque creí que era distinto a todos, que con él podía ser Guillermina sin que me cuestione nada y aceptándome con mis errores y mis aciertos. Era la última persona en el mundo a la que quería defraudar porque yo tenía que demostrarle que podía ser una mujer, su mujer. Podía pasar horas y horas acomodándome el uniforme, peinándome, pintándome para que él me vea linda. Fue mucho tiempo después que descubrí que todo eso era superficial y que no era lo que tendría que haberle mostrado de mi.
Pero ahora lejos de todo eso, lejos de él y de nuestro primer beso soy una chiquitita triste, enojada con el mundo y con el amor que logró destrozarme. Siempre estuve segura de que el amor iba a ser la única receta que cure y sane el alma. Claro que nunca pensé que la falta de amor nos podía matar, de a poco.
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