Igual estoy planeando acercarme un poco. Miranda! toca en el Gesell Rock y no quiero perdérmelo. Con Manuel intentamos convencer a mi mamá, pero la guacha no afloja. Tampoco es que me lleve tan bien con ese chico, pero después de la mudanza de mi abuelo siento como que esa familia para Fabiana es una especie de refugio, de escape… del dolor quizás, del tiempo; igual que nuestro auto amarillo embrujado. No la culpo por eso, ni yo misma se cómo se reacciona ante tamaña perdida, no puedo esperar lo mismo que ella y tampoco pretendo que finja fortaleza adelante mío cuando no la tiene. Prefiero que llore y abrazarla, antes de que me venda una imagen sin dolor que yo ya sé que es falsa. Por eso me acerco a Manuel, Martin y su familia de locos. Porque sé que cuando ella lo ve a Martin ve a un ángel, que la protege del dolor. Lo que no se si sabe es que la misión de un ángel no dura para siempre, en algún momento se termina. Espero que su duelo no sea doble cuando tenga que enfrentarse a ambas perdidas.
lunes, 18 de julio de 2011
Nos despedimos llenándonos de regalos, me traje su remera y su gorra, él se llevo una mía y a Miranda, nuestra hija rana. No te asustes, no fue ni definitivo ni dramático (bueno, quizás un poco dramático sí, pero por mi parte, sabes que amo eso) y fue por causa de sus vacaciones. Si, se va de vacaciones quince días con su amigo pirata. En caso de que pienses que en este momento estoy histérica, insoportable, un poco idiota, bastante sensible… quiero que sepas que estas en lo cierto. De todas maneras hay algo que no me deja desconfiar. De más esta decirte que pretendo llamarlo todo el tiempo, todos los días, así no se olvida de mí. Quince días es muchísimo tiempo y más a kilómetros de distancia.
Igual estoy planeando acercarme un poco. Miranda! toca en el Gesell Rock y no quiero perdérmelo. Con Manuel intentamos convencer a mi mamá, pero la guacha no afloja. Tampoco es que me lleve tan bien con ese chico, pero después de la mudanza de mi abuelo siento como que esa familia para Fabiana es una especie de refugio, de escape… del dolor quizás, del tiempo; igual que nuestro auto amarillo embrujado. No la culpo por eso, ni yo misma se cómo se reacciona ante tamaña perdida, no puedo esperar lo mismo que ella y tampoco pretendo que finja fortaleza adelante mío cuando no la tiene. Prefiero que llore y abrazarla, antes de que me venda una imagen sin dolor que yo ya sé que es falsa. Por eso me acerco a Manuel, Martin y su familia de locos. Porque sé que cuando ella lo ve a Martin ve a un ángel, que la protege del dolor. Lo que no se si sabe es que la misión de un ángel no dura para siempre, en algún momento se termina. Espero que su duelo no sea doble cuando tenga que enfrentarse a ambas perdidas.
Igual estoy planeando acercarme un poco. Miranda! toca en el Gesell Rock y no quiero perdérmelo. Con Manuel intentamos convencer a mi mamá, pero la guacha no afloja. Tampoco es que me lleve tan bien con ese chico, pero después de la mudanza de mi abuelo siento como que esa familia para Fabiana es una especie de refugio, de escape… del dolor quizás, del tiempo; igual que nuestro auto amarillo embrujado. No la culpo por eso, ni yo misma se cómo se reacciona ante tamaña perdida, no puedo esperar lo mismo que ella y tampoco pretendo que finja fortaleza adelante mío cuando no la tiene. Prefiero que llore y abrazarla, antes de que me venda una imagen sin dolor que yo ya sé que es falsa. Por eso me acerco a Manuel, Martin y su familia de locos. Porque sé que cuando ella lo ve a Martin ve a un ángel, que la protege del dolor. Lo que no se si sabe es que la misión de un ángel no dura para siempre, en algún momento se termina. Espero que su duelo no sea doble cuando tenga que enfrentarse a ambas perdidas.
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