Pasan las horas y aún no has venido a rescatarme
de este maldito mundo que decae.
de este maldito mundo que decae.
-Esa noche de furia mi mamá destruyó mi diario.-
-¿Lo destruyó? ¿Qué sentido tenia?-
-No tengo idea. Decía como que me la pasaba escribiendo pelotudeces y lo rompió. Eran mis recuerdos. Escribir era lo único que me rescataba. Ahí estaban mis dolores, mis tristezas y preocupaciones. Si en vez de romperlo me hubiera leído las cosas hubieran sido distintas, quizás hasta podría decirse que me hubiera entendido."-Ya esta Enano, ahora es cuestión de vivir la vida y volver a empezar. Caerse y levantarse chiquita, de eso se trata.-
Enano. Mi apodo preferido. Facu era la única persona que me decía así. Enano porque mido un metro cincuenta. Si, técnicamente soy una enano. Además de la estatura este Enano tiene el pelo castaño, según Facundo es color caramelo, pero Facundo suele exagerar en cuanto a mi, cualquier cosa que me haga mas hermosa de lo que realmente soy para Facun es totalmente válido; la cara redonda y los cachetes rosados, como un copo de nieve. Mis ojos, con los cuales llamé la atención de mucha gente y me diferencia de toda mi familia, son claros, exactamente de tres colores distintos dependiendo del clima o lo que tenga puesto. En cuanto a contextura física no soy de esas chicas perfectas que llevan por la vida un cuerpo perfecto, pero me defiendo. Desarrolle muy temprano lo cual también me permitió llamar la atención de chicos que las chicas de mi edad solo miraban como amores imposibles. Eso me dio un papel de envidada, mis compañeras me detestaban porque yo siempre terminaba haciéndome amiga de los chicos de sus sueños. Por esa razón no me llevaba bien con las mujeres, no confiaba en ninguna excepto en las pocas amigas que me quedaban y así prefería que sea. A las chicas nuevas las iba a usar a mi antojo. Ya se me había acercado una con mucha sed de amigas y aventuras. Pobre, pretendo volverla loca. Mientras tanto me divirtió en mi desgracia.
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