lunes, 22 de agosto de 2011

3 de Octubre


Estoy sentada frente a vos. Te miro fijo, sonreís, no podes creer cuanto crecí en estos últimos años. Tus ojos ya no son los mismos, el brillo que tenías lo apagó tu enfermedad. Cierro los ojos y me imagino cuando cumplas ochenta años, una fiesta enorme, miles de abuelitos con sus nietos. Cruzo las piernas y se te cae una lágrima. Pienso en los relatos de tu mamá. Pienso que ella tendría que estar escribiendo esta historia. Si tu mamá viviera, si mi papá existiera. 
Me miras de reojo y tratas de decirme en voz bajita que deje de pensar en casamientos, ranas, ogros y en el que trabaja en ese colegio que me vuelve loca, que pare. Obediente me detengo rotunda y dirijo mis piernas hacia la computadora para escribir las crónicas de un día húmedo en el que cumplís años. Y como a mi me encanta que se te cumplan todos tu deseos acá estoy, silenciosamente charlatana para contarte en voz bajita que hoy soy la persona mas agradecida del mundo por tener la oportunidad tan hermosa que es la de tener tu increíble amistad.  
Llega la torta. La devoramos. Soy yo la que no puede creer que estés tan enorme. Tan hombre y lindo. 19 años Facundo. Y tenes los ojos mas negros y tristes que vi en mi vida. Ojala cuando yo tenga 19 sea como vos. Ojala nunca me dejes sola. 
Pedís tres deseos en voz alta: 
- Que Guillermina crezca fuerte.
- Que Guillermina no se rinda.
- Que Guillermina no pierda la memoria.
Ni un deseo para vos, o si. Sabias mejor que yo que no te quedaba mucho tiempo de vida. Los médicos te dieron pastillas que te negabas a tomar. Yo estoy preocupada por vos, yo se que las personas pueden morirse de amor. En ese momento me invade el miedo. Te das cuenta rapidísimo, me abrazas. Nos acostamos en la cama y lloramos juntos (suena tiempo-miranda!). Me doy cuenta que tenes mas miedo que yo. 


Feliz Cumpleaños FACUNDO. 

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