lunes, 15 de agosto de 2011




Algunos días con él eran dolorosos, 
pero las horas sin él eran mucho peor.




Me adivinas todo. Los dolores, las alegrías, las preocupaciones. Sabes muy bien cuando tengo ganas de morirme o cuando quiero pegar un salto de felicidad y salir volando al cielo (No, Facundo, no sé volar. Siempre me caigo).
Mis miradas, mis gestos están hechos de un vocabulario que vos solo llegas a comprender. 'Hablar con la mirada'. Una frase vulgar, típica de novela romántica, de canción cursi. Pero cierta. Yo te miro, vos me miras, nos comunicamos. 
Vos sabes que a simple vista soy una chica feliz. La sonrisa no se me suele borrar de la cara y pareciera que no me importa nada mas que la fiesta y pasarla bien. Vos sabes eso, todos lo saben. Lo que nadie conoce es a la Almendra. Así me definiste. Como una almendra chiquitita que tiene miedo de ser lastimada y creó una coraza invisible para defenderse del mundo. Cuando vos me miras entonces no miras a la coraza, miras a la almendra, miras a esa nenita que esta adentro mio defendiendose de mundo y de las heridas, cruzada de brazos para protegerse el pecho que todavía duele de ausencias. 
Vos me decís que la herida tarde o temprano va a sanar. Yo se que no me estas mintiendo, se que ni el amor ni el dolor dura para siempre. Pero a la vez sé que desde que lo conocí nunca había sido capaz de amar como amo ni odiar como odio. ¿Es posible amar y odiar a una persona a la ves? ¿Cómo? Tal como yo amo y odio a Mauricio. Escribo y en cada linea, en cada historia, en algún momento aparece él. Él y su manipulación, él y su indecisión, porque no puede darme un lugar en su vida, pero tampoco puede levantar el culo de la mía y dejarme en paz. 
Se que nunca va a ser capaz de comprender mi dolor ni mi amor. Quizás si algún día estas palabras llegan a sus manos sea capaz de entenderme, pero no quiero eso. Me hubiera encantado que me entienda en su momento, que no se haya quedado con lo superficial y me haya abierto la puerta para dejarme ir mas allá. Porque si él se quedaba conmigo yo no necesitaba nada mas para ser feliz y hacerlo feliz. Me hubiera gustado que se entere que para él estaba dispuesta, estaba hecha, estaba lista... eso nunca pasó y ahora me faltaba Mauricio, me dolía. 

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