Ayer festejamos el cumpleaños de Andi. Fue una de las noches mas revoltosas, románticas y divertidas que pase.
Empezamos con juntarnos en la casa de Eru, comer la torta que le hicimos a Andi y cantarle el feliz cumpleaños. Después nos cambiamos y ellas se llenaron de maquillaje, como siempre, mientras yo las esperaba en el sillón del living ansiosa y quejándome. Malabares nos recibió por ultima vez esa noche... no, no por elección propia, fue así: habían empezado a hacer controles de minoría por las noches, como ya sabes Quilmes centro no era mas un lugar seguro, incluso en club XXI nos pedían documento siempre, pero Malabares seguía siendo el refugio perfecto, por lo menos hasta las dos de la mañana de esa noche. Terminamos veinte chicas aproximadamente metidas en el baño, escondiéndonos de la policía. Cuando logramos salir por la puerta de atrás se largo a llover pero encontré la solución rápido pidiéndole al profe que me vaya a buscar. Paso por nosotras con sus amigos y fuimos a un bar nuevo, a pocas cuadras de ahí. Exacto, nuestro nuevo bar cotidiano, donde el tequila era un peso mas rico y donde iba a verlo casi siempre.
Así que amigas y chico fueron una combinación excelente esa noche. Bueno, son una buena combinación casi siempre.
Después del bar dejamos a las chicas en lo de Eru y nos fuimos un rato solos. No, no paso nada. O sea si, pero no llegamos a ese punto. Ni siquiera lo pensé todavía, sabes? llegar a ese punto. Supongo que voy a querer que sea algo especial ya que él no es como todos y yo seguramente no debo ser como todas con las que se relaciono. Hay años de diferencia que se van a notar y no estoy segura de que eso sea bueno. Pero tengo suficiente paciencia y espero que él también la tenga porque necesita un asiento cómodo y reconfortable para esperar que este lista y sana. Sin vacío en el pecho.
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