Después de esa noche las cosas volvieron a la normalidad. Había decidido alejarme de Mauricio cueste lo que cueste, sabia que seria mas que imposible pero intentarlo era gratis y saludable.
Ademas lo tenia al profe. Él era dulce, atento y mas o menos estable. Por lo menos era entendible su situación. No solo se jugaba su trabajo sino sus sentimientos. Era un hombre lastimado, como yo, alguien a quien habían reparado infinidades de veces, para volver a romper. Puede que jamás nos curemos y que esto que tenemos no sea más que un pasatiempo, un intento de mantenernos con vida. ¿Pero si pasa algo distinto? ¿Algo que no tenga que ver con corazones rotos, sino todo lo contrario?
Supongo que tanto sufrimiento en algún momento va a valer la pena, porque no puede ser eterno ¿Y sabes qué? No tengo ganas de que lo sea.
No hay comentarios:
Publicar un comentario