Hoy es un paréntesis. Hoy vuelvo acá porque es donde mas te encuentro. Se que estoy haciendo un viaje constante entre el pasado y el presente, se que si hay alguien del otro lado leyendo esto me debe detestar, por vueltera... pero te juro que acá es donde mas te encuentro. Son las seis de la tarde de un 27 de agosto de 2011. Si, dije seis de la tarde, si, mi horario preferido. Afuera el cielo intenta llover y adentro el diluvio no para. Anoche soñé con vos. Me gusta cuando venís en sueños, sos casi perfecto, la mejor versión de vos que tengo. Voy escribiendo y dejo de sentir culpa por marearte, al fin y al cabo es mi diario, puedo poner lo que quiera, ¿no? Y si te necesito y estas acá, bueno, no es mi culpa.
Tengo ganas de que estés conmigo, sos el único que puede darme el golpe que necesito para reaccionar. Este es un diario de corazones rotos, un diario donde comparto con vos mis dolores, mis miedos, mis soledades. Soy totalmente consciente de eso y quizás ese sea el motivo por el que me culpo por estar feliz. Yo se que si me vieras ahora mismo, si te sonriera como dicen que sonrío, te sentirías orgulloso de haberme conducido hasta acá. Si, ya se que odias que te haga cargo de todo, pero sabes que es así, si no fuera por vos hoy seria una piltrafa. Porque gracias al tiempo que pase al lado tuyo aprendí cosas de mi que no sabia que existían, esto por ejemplo, esta capacidad para sacarme todo de encima escribiendo. O la otra, gracias a mi observación hoy tengo una cámara que me ayuda a darle al mundo mi propia perspectiva. Gracias a vos, Facundo, hoy tengo un punto de vista. Y quizás sea la única que lo note, pero a mi me parece suficiente.
Entonces abrí un paréntesis para eso, para decirte gracias una vez mas. Sino fuera por vos, toda esta historia que te estoy contando no tendría sentido... sino fuera por vos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario