Fue así como lo conocí, prohibido, lejano, inalcanzable... así fue también como un día sin darme cuenta, lo tenia metido en mi vida. Ya me lo habías advertido, pero mi Guillermita interior siempre fue muy terca y caprichosa... Un profesor, siete años de diferencia y mis ganas de saciar mi sed de amor.
Elegí que fuera la persona que me cure de Mauricio. Elegí que se convierta en mi distracción y adrenalina. Yo elegí que fuera la persona que me acompañe, aunque sea por un rato, yo elegí quererlo sin ver las consecuencias, yo elegí también entregarme en cuerpo y alma sin mucho resultado, elegí sus enojos y caprichos por cosas sin sentidos, elegí su perfume y sus enojos en la cama. Elegí llorar de vez en cuando por él como también elegí creerle sus verdades y creerme a media sus mentiras.
No puedo culparlo de nada. Yo elegí esto que me esta pasando. Elegí darme una lección a mi misma (y no vale que me digas que me lo advertiste, desde donde estas no escucho tus correcciones) y demostrarme que un clavo no saca otro, la persona que invento eso es una idiota y jamas en su vida conoció a Mauricio. Nadie puede sacarlo, ni el profe ni yo misma. Lo único que consigue un nuevo clavo es hundir mas y mas al viejo, oxidado y remachado que llevo en mi.
Por eso hoy elijo darme tiempo, espacio, aire. Un tiempo real, un espacio ocupado pura y exclusivamente por mi. Elijo alejarme de todo aquel que me quiere y me lastima. Elijo parar la licuadora que esta en mi cabeza y que solo se empeña en mezclar ficción y realidad, como si de eso pudiera salir algo bueno. Hoy elijo arriesgarme y jugarme todo... por mi.
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