sábado, 17 de diciembre de 2011

Suspensión temporal de la realidad.


Casi sin saberlo,
 era una perfecta mentirosa.
 Una maldita mitómana. 


 No le había dicho la verdad al profe, y eso era algo que Agustín desconocía, por lo tanto estaba con los dos, pero sin ninguno de los dos. Para variar tenia que elegir entre ellos, pero ¿cómo?. No podía medir lo bueno y lo malo de cada uno, porque por mas que lo conozca a Agustín de antes no sabia como era en una relación  conocía sus valores pero también sus miedos y no me daba seguridad. El profe en cambio me daba seguridad (a su manera) pero no una relación normal, todo lo contrario, reaccionó cuando supo con certeza que me estaba perdiendo... 
 Agustín no confiaba mucho en mí y tenía motivos para no hacerlo, pero sin embargo yo quería ganarme su confianza, quería demostrarle lo que yo ya sabia, que era una persona distinta, que había aprendido a amar (o eso creía). Mientras tanto mi relación con el profe se desmoronaba. 

De tanto insistir me gané una oportunidad con Agus. Era complicado porque a veces se arrepentía, dudaba de mí y mis antecedentes pero en seguida se le pasaba y volvíamos a estar bien. Era una indecisión que me mataba, porque no podía hacer nada por cambiar lo que la gente decía de mi ni mi pasado, pero aún así sentía esa necesidad de limpiar mi imagen ante él todo el tiempo.  Eso lo llevaba a él a dudar constantemente, entonces por un lado era el más dulce y bueno de todos, pero cuando estaba con sus amigos yo era una persona más del montón con la que él jamás apostaría a algo serio. 
Yo no quería que el desconfiara de mi pero a la vez tampoco podía confiar en él así que decidí prolongar la decisión, decidí que iba a encontrarle virtudes y defectos a ambos hasta que sea capaz de elegir. Y elegí... pero de eso vamos a hablar después. 
 Fueron semanas donde con Agus vivimos muchas cosas. El profe, que no era ningún boludo, sospechaba pero yo le mentía. Sin embargo vivía pegada a Agustín. Todo el día estábamos en el colegio juntos, nos veían todos, incluso él. Desde comprar ropa hasta estudiar, todo lo hacíamos de a dos. Cuando fuimos a comprar la entrada para ver a Soda paseamos por todo San Telmo, fuimos a comer y a tomar helado, a una feria hermosa donde me volví loca y el día que vimos a Soda esta entre las mejores cosas que viví en mi vida. Agustín me hacia bien, me hacia feliz y me hacia llorar habitualmente, era una mezcla irresistible. Ademas de todo eso despertaba en mí algo que no lograban muchos, entre pasión, amor y desesperación...  de hecho con el profe tardé siglos y nunca lo conseguí.

A medida que mi relación con Agustín avanzaba, la mía con el profe decaía y eso él lo sabía, entonces fue ahí cuando se desesperó y se dio cuenta que me estaba perdiendo. Me hubiera gustado saber que pensaba o sentía él en ese momento. A lo mejor siempre creyó que íbamos a terminar juntos, que podíamos contra todo, pero no es mentira cuando dicen que a veces el amor, por mas grande que sea, no basta para sostener algo. Quizá él ya intuía algo y yo lo sorprendí, lo cierto es que estaba mas indecisa que nunca, no quería perder a ninguno de los dos, pero no quería tampoco estar con los dos, porque por primera vez en mi vida necesitaba hacer las cosas bien. 
Mi realidad era perfecta, soñada. Por fin tenia un hombre que me quería pero mas allá de eso no estaba conmigo, entonces llegó Agustín a interrumpir mi felicidad efímera y demostrarme que el mundo que me había creado estaba lejos de ser real. Pero no supe elegir a tiempo, viví inmersa en mi mentira dos meses aproximadamente y casi pierdo todo, fue un martirio. 









miércoles, 7 de diciembre de 2011

Recordar esas verdades que a veces olvido:




"Vos nunca te das cuenta, pero yo cada vez que puedo, me dirijo en puntas de pie hacia donde estas solo para mirarte escribir, siempre entre hojas y hojas, perdida en un mundo lejano, extraviada vaya uno a saber donde.
Podría pasarme la noche despierto solo para verte escribir con tanta concentracion y enteresa. Podría quedarme despierto solo para cantarte y llenarte de canciones mientras no soltas esa lapicera ni a gancho. Porque esas cosas, Enanito, me hacen feliz.
Un dia de estos voy a perder ese privilegio... me voy a tener que conformar con verte de lejos y cada vez que pienso en eso me es inevitable no romper en un llanto. Voy a estar obligado a extrañarte, por no poder estar todos los días al lado tuyo, por no poder llenarte de cuentos y abrazos cada mañana, por no poder correrte por toda la casa para dar comienzo a una de nuestras tantas y tan amadas guerras de agua, por no poder estar en cada una de tus lágrimas, por no poder estar en cada una de tus risas, por no poder darte el consejo justo en el momento exacto, por no poder contarte absolutamente todo lo que me pasa, por no poder escuchar cada uno de tus secretos, por no poder compartirte los míos.
Y a veces pienso: ¿realmente vale la pena? Me desarma el hecho de no verte crecer, de no verte convertirte en esa mujer que ya se acerca fuerte y hermosa, como siempre.
Pero para mí siempre vas a ser mi Enano, mi hermanita menor, la mejor de todas, la que le dio un giro a mi vida y me salvo, la que me hizo conocer infinitas formas de felicidad a su lado, la más hermosa de todas, la más dulce, la más tierna. La mas alma."










Vuelco esto acá porque últimamente es el único lugar donde te encuentro, hace varios meses que ni siquiera te escucho... ¿te acordas que te dije que jamas te ibas a borrar de mi? Bueno, ya ni de tu cara me acuerdo... tengo que mirar una foto para forzar la memoria, y a partir de ahí nacen las imágenes, los recuerdos.
Me gustaría que estuvieras acá, y mirarte como te gustaba que te mire, mientras me das golpecitos para seguir adelante y la fuerza que a veces, noches como estas, no encuentro. Me encantaría que estés acá. Que prendas un cigarrillo mientras afinas la guitarra para inundar de música este espacio vacío. Te juro que creía que tenia un final, y que era perfecto. ¿Cómo se pueden llegar a querer cosas que no se conocen? ¿De donde sale ese amor? ¿Por qué no te venís esta noche? Aunque sea mientras sueño.
No se si es cierto eso de que me miras desde donde estas, quizás es fue un invento tuyo para consolarme... pero yo te juro que a veces deseo que mires a la persona en que me convertí. ¡Si conocerás cada uno de  mis errores! Y sin embargo, si hoy estuvieras acá, yo siento que esos correctivos que me dabas serian mínimos, casi inexistentes (casi como vos). 
Pero no importa cuanto te halla alejado la muerte de mí, porque aunque ni siquiera sepa si me estas espiando desde algún lugar, a veces ni es necesario. Un día me levanto sin fuerzas y a los cinco minutos encuentro en algún rincón una carta como esta, lista para levantarme del suelo, para hacerme respirar. 


jueves, 1 de diciembre de 2011

Labio.


Me aproveché de que habíamos tomado tanto,
te fuiste dejando
y te agarré.




Me desperté casi sorprendida de lo que había pasado la noche anterior. Abrí los ojos, puse el pie derecho sobre el piso (hay costumbres que no se me van a borrar jamas), me lavé la cara, comí algo y fui corriendo a la computadora. Apenas me conecto, inicia sesión. 
Había ido de Sofía, como te dije, para terminar un trabajo práctico de Derecho, entonces lo  iba a ver.
Cuando llegué me di cuenta que no iba a saber como mirarlo, estaba avergonzada de mí y tenía terror de que no se acuerde, de que no haya sido significativo para él, no sé. Tampoco entiendo que es lo que me provocó (y sigue provocando) tal fascinación. 
Conté hasta diez, como me enseñaste, y entré, tenía que hacerme cargo de mis idioteces, aunque me cueste (siempre).  Por suerte llegué y no estaba, así que mi cabeza, mas lúcida cuando se me fue el sueño, comenzó a trasmitir en su programación los acontecimientos de la noche anterior: estaba en la cama, pegada a él, estaba siendo hechizada por un amigo al que siempre había aconsejado con sus historias y que me había retado con cuanta macana me había mandado ¿Quién me iba a retar ahora? ¿Quién me iba a dar el correctivo que necesitaba? No solo porque era mi amigo, sino por el profe, por Mauricio (que se había hecho un hueco en mi vida y no lo podía (ni quería) sacar) y Mauro, siempre Mauro, tan presente y primordial. Mi mundo en este momento es un desastre, pero no le hice caso al hombrecito que me hablaba a mi derecha... y lo besé.

Abrió la puerta y me liberó de mis pensamientos, sentí que mi cara se transformaba y que no iba a poder manejar nada, ni siquiera a mi misma. No se como ni porque terminamos sentados afuera, hablando, riéndonos de lo que habíamos hecho la noche anterior y repitiéndolo, por supuesto. Tuvimos una charla posterior por chat, pero sin embargo sentía que lo que hablábamos no tenía nada que ver con lo que sentíamos, no sé como explicarte. Yo puedo decirte que no quiero ir rápido, que tengo que acomodar mis cosas antes de siquiera pensar en proyectar algo o sentir algo... pero lo tengo en frente y me olvido de todo, me olvido que quiero calmarme. Y tengo la sensación de que le pasa lo mismo. Dijo que no tenía objetivos pero... 

La noche continuo así. Agustín y yo nos olvidamos de nuestras palabras y estuvimos pegados durante todas las horas que usamos para estudiar. Yo no entendía como nadie se sorprendía... o sea, hacía dos días atrás eramos amigos y nos veían como tal, y ahora estábamos uno encima del otro, jugando a estar enamorados. 
Cuando terminamos de hacer los trabajos y reunir toda la información le dimos la bienvenida al alcohol y las pizzas. Después salimos afuera, la noche estaba hermosa y yo estaba rodeada de amigos y de Agustin. Era todo risas hasta que miro para la calle y pasa el profe con el auto. Ahí fue cuando volví a la realidad.