viernes, 13 de enero de 2012

Buen día, 2008.


Tengo una cita conmigo 
que no me animo a afrontar.


 El hecho de darle la bienvenida a un nuevo año ya no es de mi agrado, no, no tiene nada que ver con mi condición de negadora esta vez, no estoy renegando el paso del tiempo porque sí... todo lo contrario, cada día que pasa me aleja más y más de vos. Saludo al 2008 con la certeza de que te deje atrás, es el primer año, desde que te conozco, donde no voy a tener un nuevo recuerdo con vos. 2008: un verano sin encontrarnos en el mar, un otoño sin fumar en la ventana, un invierno sin cerveza y queso, una primavera sin tu voz. 
 Debe ser por eso que viaje al lugar donde más te encuentro, Villa Gesell le dio la bienvenida a mis vacaciones familiares. La misma rutina de siempre, y los mismos problemas, obviamente... El ambiente familiar no suele tener muchos días estables, se pronostican tormentas toda la semana ¡Y mejor no hablar a mi mamá! Fabiana se altera a los dos días y empieza a sentirse sola, lo cual la pone insoportable. Pero no me importa, lo creas o no, dejaron de importarme muchas cosas que antes me destruían constantemente. Mi familia, el colegio, el amor... nada tiene sentido si vos no estas acá para verlo.
 Pero me enseñaste que la vida sigue y que todas las heridas se curan con el tiempo, siempre y cuando exista la voluntad de por medio. El problema es que no estoy herida Facu. Estoy vacía. Todo es vacío desde que vos no estas. 
 Para colmo el amor no me ayudaba en lo mas mínimo. Creí que estar de vacaciones, lejos de todo, me iba a ayudar a ordenar mis ideas. No pasó. Seguía divida en dos, me sentía patética pero era adicta a ese juego, era una desconfiada y una miedosa. El tiempo pasaba y yo sabia, era consciente de que estaba usando al profe para no caer en la trampa de Agustín. Sabia que estaba haciendo las cosas mal, que tenia miedo de perderlos pero también tenia miedo de arriesgar con quien quería arriesgar.  
 De mi casilla de e-mail salían correos para ambos. Era el peor juego que había jugado en toda mi vida, y no podía dejarlo. Lo único que rescataba era el hecho de que el profe sabía como era mi vida en ese momento. Algo es algo, ¿No?  Todavía no había planteado ninguna situación real, pero por lo menos el profe ya sabía que Agustín era parte de mi vida y que él estaba cada vez mas lejos de seguir siéndolo, entonces empezó a sacar todas sus armas y eso me hizo enojar mucho. Había tenido un año y medio para demostrarme las cosas, en cambio me lleno de desconfianza y de dudas, también me cuidaba y me daba muchísimo amor, pero siempre ocultándome. Le hice creer que no sabia como alejarme de Agus, cuando en realidad de la única persona que me quería alejar era de él.
 Volví cansada de mi misma y del juego en el que me había metido, estaba decidida a elegir. Y no te voy a negar que me costó, pero lo hice... 

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