29 de Febrero.
"Acabo de sobrevivir a mi huracán personal."
Esa fue mi expresión el otro día, el día que por fin te dije que me había decidido, a mí que siempre me costo horrores confiar en otra persona, solo por una razón, no existía persona en el mundo que pudiera confiar en mi, y con persona me refiero a alguien del sexo masculino, y con masculino me refiero, por ejemplo, a Mauro. Con el aprendí que no solo no sabía querer, sino que tampoco podía aceptar que me quisieran. El miedo a lastimar, e irremediablemente terminar herida, era más fuerte que cualquier emoción que me acelerara un poco los sentidos. Pero el 2008 me recibió nueva, mejorada y con ganas de amor.
Fueron días de emociones cargadas. Repetí. El 2007 fue uno de los años mas difíciles que viví en mi vida, le gano al 2003 por goleada. Si bien tuve personas hermosas a mi lado y conocí a mucha gente perdí a alguien muy importante, te perdí a vos. Eso me dejó vacía y sin ganas de nada, ni siquiera de mejorar mis estudios y ponerme a estudiar. Todas las noches me acostaba con una simple y sencilla ilusión: no volver a despertar. No tenia el valor o la cobardía que se necesitan para suicidarse o algo similar, tampoco lo hubiera hecho, vos una vez me dijiste que tenia que esperarte, que vos mismo que ibas a venir a buscar cuando yo este lista. Me lo dijiste en un sueño y yo no te desobeci nunca. Te esperaba, era feliz y estaba enamorada, pero sin embargo todos los días me dormía esperándote.
Si, como leíste. Me enamoré de un hombre que tiene labios grandes y una cara bien linda.
Hay algo que me mueve y no sé decirte muy bien lo que es; lo único que se es que quiero estar a su lado y ahí me quiero quedar. De todas las personas del mundo él me completa, él logra sacarme una sonrisa aunque sea por teléfono, él esta ahí. Agustín y yo avanzamos, avanzamos y avanzamos... ahora no solo soy una chica enamorada, ademas de eso llevo encima el titulo de novia. Hoy es mi primer día de noviazgo y aún así ya cortamos y volvimos. Si, como te dije, huracán.
¿Viste cuando un chico se comporta de manera extraña? Bueno, lo tuve así varios días. La pregunta exacta era:
-¿Qué somos?-
Y mi respuesta siempre la misma, una miedosa, una conchuda
-Tiburones.-
¿Sabes que es lo peor? Yo creía que era un chiste, una broma de mal gusto... ilusionarme con que íbamos a ser más de lo que eramos, encima en medio del caos que es mi vida, imposible que me elija, y no por el profe, porque de hecho no estaba enterado de eso, aún, sino porque no me lo merecía. No me lo merezco.
Y de tanto que insistí con que eramos tiburones, el 29 de febrero lo tenía en casa, con una carta hermosa donde me dejaba muy en claro que me amaba y que quería que estemos juntos. El y yo. Accedí al instante y puedo decir que me declaro novia, nuevamente. Titulo que me queda enorme, pero que quizás ahora si aprenda a llevar. Aunque no me duro mucho tiempo. Estábamos en casa y abrí mi casilla de mail, sin acordarme que muchos de los mails recientes eran del profe. Agustín se dio cuenta en seguida y empezó a preguntar, entonces mentí y me di cuenta que no me merecía tanta felicidad en lo absoluto, pero ¿que mas podía hacer? ¿Como iba a hacer para explicarle que con él nunca se sabía, que podía irse en cualquier momento?
Al otro día cuando me levante, Agustín me esperaba con los mails impresos. No sabía si enojarme con él por la actitud espantosa de sacarme la contraseña (sacársela a Caro, mejor dicho, que cayo en su trampa) o rogarle que se quede conmigo. Pero me sentí totalmente en falta, entonces me llene de culpa encima, culpa que realmente sentía y me olvide que esas cosas se manejan desde un principio.
Fue una discusión larguísima. Fue uno de los peores días que vivimos juntos. Era el comienzo y parecía el final. Tardé en hacerle comprender mis miedos y mis tristezas, él no era como yo, no tenia esa forma de amar tan retorcida pero en realidad era él la única persona que me iba a entender ya que había sentido el mismo miedo que yo. Nos lastimábamos, pero nos amábamos, con tanta intensidad que sabíamos perdonarnos cualquier error. Juramos no asustarnos más, no mentirnos más. Fue un juramento absurdo, nadie puede jurar con cosas que nunca sabe que van a pasar. Me conocía, creía que nunca iba a romper esa promesa, sin embargo... No quería cometer los mismos errores que antes, pero dicen que la gente nunca cambia. De todas formas siempre supe que hice las cosas bien, lo mejor que pude al menos. En medio de la felicidad llego un momento que tuve que aferrarme a la mentira para sobrevivir.
Después de la discusión, del llanto, de las explicaciones, hablamos como dos personas civilizadas y decidimos seguir adelante. Mientras tanto mi imagen en el espejo vestía el nuevo uniforme del colegio. Nueva escuela. No quiero ni pisarla. No quiero ni pensar en eso, no quiero pensar en nada. Me voy a dormir Facu, hoy es un buen día para que me vengas a buscar.