sábado, 24 de marzo de 2012

Uno los dos.


 A cada paso que doy voy encontrando cosas que me quedaron guardadas quien sabe donde... me vienen a la mente canciones, momentos, pero sobretodo charlas. Tus palabras están guardadas en mi alma con tinta indeleble y no van a irse ni aunque las eche a patadas. Me vienen a la mente cuando menos las espero.
 Era una tarde de mayo, estaba desesperada porque había dejado a Mauro y vos lo único que hacías era llenarme de preguntas por todas partes. Todavía no entendías muy bien el motivo a pesar de que yo te había respondido una y otra vez cada una de las razones ¡enumeradas y todo! hasta que me cansaste:


 -Yo no creo que sea mentira que las personas están predestinadas, yo creo que hay gente que nace solo para funcionar junto a otro.- Me pusiste tu mejor cara de curioso y dejaste que continuara mi relato sin interrumpirme, aunque te morías de ganas.- No, chiquito, ahorrate ese gesto de burla, esta vez tengo una teoría y es super lógica.-Me sonreíste. Si, te morías de ganas de interrumpirme con tus carcajadas, pero sabías contenerte, entonces continué.- Y no porque sean "almas gemelas", ni porque tengan diez mil cosas en común... todo lo contrario. El mundo es una especie de arca de Noé y nosotros nos pasamos la vida esperando a esa persona que vaya al lado nuestro en medio del diluvio. Nos hacen creer que hay alguien en alguna parte del mundo igual a nosotros- (e hice mucho énfasis en la palabra igual para que me entiendas)- y que solo cuando encontremos a esa persona vamos a ser felices, vamos a estar completos. Unos tarados nosotros creyendo tal estupidez... pero yo deje de ser tonta hace mucho tiempo, ¿Sabes? No necesitamos una personalidad igual, ni siquiera un aspecto similar... necesitamos el mismo sentimiento.- Tu cara dejó de burlarme y empezaste a escucharme con muchísima mas atención. No te diste cuenta, pero el Enano que tenías en frente en ese momento estaba empezando el camino a ser una mujer. La mujer que te escribe en este momento, la que encontró su complemento.- Una vez leí en un libro una frase que me gustó mucho y que voy a citar en este momento: "Los dos estábamos atados a la misma terminación nerviosa. Cuando me duele el pie izquierdo a él le duele el derecho, eso era una verdad contundente." ¿Entendes ahora? 
 Lo dejé a Mauro, como voy a dejar a todos los que no sean esa persona, como ellos pueden dejarme a mí. Ni Mauro, ni Mauricio... ni muchos de los que van a venir. Hasta que llegué "ese". Hasta que se pare adelante mio y quizás ni me de cuenta, y quizás ni él se de cuenta. Pero después, un día, me voy a despertar al lado suyo con la sensación de tenerlo todo, aunque me falten mil cosas, tener todo. Porque vamos a ser uno solo. El mismo sentimiento. 


 Interrumpiste.
 -¿Cómo sabes que lo vas a encontrar?-
 -Estamos predestinados, Facu. ¡No entendiste nada!
 Fue ahí cuando soltaste la carcajada. Me habías entendido, pero de todas formas tenías que hacerte el duro... y no solo eso, sino que con tus interminables preguntas me habías regalado esperanzas que me mantuvieron de pie toda la vida. Dejé de buscar y me limite a vivir, digamos que mi elección fue dejarme llevar. Y viví, mucho. Y sufrí, y sonreí... Me caí y me levanté como me enseñaste. Y como una idiota me mentí a mi misma muchas veces, diciéndome que estaba enamorada. Pero nada de eso me importaba, porque seguía vacía y tenía en claro una sola cosa: no me iba a quedar sola abajo de la lluvia y eso, querido amigo, era todo lo que me importaba. 

viernes, 2 de marzo de 2012

Tu voz.


3 de Marzo.




Hace 31 días que no escuchaba tu voz
Estoy parada en el medio de la nada. Primer día de clases. Lluvia. Tristeza. Decepción. 
Por supuesto, no conozco a nadie, excepto a mi primo y un ex compañero del Quinquela, pero no soy la misma chica enojada que entró al Maria Ward unos años atrás, esa chica negada que buscaba llevarse mal con todas las personas que tenia alrededor... esta vez es diferente. En Octubre del 2003 me cambiaron de colegio por adolecer demasiado temprano, fue un castigo que me costó años y muchas charlas con vos. Llegué a un mundo totalmente nuevo aquella vez, alejada de las pocas personas que sentía realmente cercanas. ¿Cuál es la diferencia ahora? Esta vez fui yo la única que provocó este cambio. Fueron mis notas malas, mis pocas, nulas, inexistentes ganas de estudiar y mi necesidad de llevarme el mundo por delante, motivo por el que no me aceptaron en ese colegio de monjas tan prestigioso y me regalaron retos y amonestaciones en cantidad. Yo y mis pocas ganas de existir. Ahora todo es diferente. Lo que menos necesito en este momento son enemigos, así que apenas pisé el colegio mi actitud cambió (aprovecho para mandarle un beso a todos aquellos que creyeron que mi "rebeldía" iba a ser eterna y auto-destructiva) y con mi mejor sonrisa me presento ante aquellas curiosas que vinieron a saludarme en el acto de inauguración.
-Sos la nueva, ¿no? ¿Cómo te llamas?- Sonrisas, muchas, relucientes todas...
-Guillermina.- Sonrisa, forzada, pero no lo suficiente para verse falsa. Es solo una sonrisa triste. Nada más.
-¿De dónde venis?-
"Del huracán", me hubiera encantado responder, pero es mentira. Estoy situada en la boca del huracán, sin notarlo siquiera. 
En medio de la lluvia, el barullo, los saludos de bienvenida, el himno empezando a sonar (siempre te gustó interrumpirlo y yo siempre te odié mientras lo hacías)... en medio de mi primer día de clases estas vos. ¿Palabras textuales?: Estoy con vos. Hacía 31 días que no escuchaba tu voz.
Por primera vez no siento nostalgia, ni tristeza, no. Ninguna lágrima intenta asomar. Tampoco me invadió el miedo como otras veces, cuando creía que escuchar tu voz era tener la llave de la locura o un principio de esquizofrenia, que se yo. Todo lo contrario, me di cuenta que tengo que enfrentarme a tu voz, resguardarla, escucharla, amarla, conservarla... de otra manera mi vida va a seguir desnivelada, siempre a punto de derrapar. Una vez me dijiste que a las personas importantes hay que recordarlas de distintas maneras cuando no pueden ocupar el rol que uno desea. No importa no conservar la totalidad, con la mirada simplemente alcanza, la voz es mas que suficiente. Es la única forma de no perderlas, es mi única forma de no perderte. Porque perder a personas importantes es un punto declive. Funcionas mal y no tenes ni un freno al alcance. Así estaba yo, derrapando, en todos los aspectos de mi vida, hasta hoy. Sentí al oírla que me faltaba el aire, que había perdido mucho en muy poco tiempo, había traspasado el limite, pero no importaba. Hacía 31 días que no escuchaba tu voz.
Pisé el freno y me aleje del huracán (al menos por ahora). Apareciste, Facu. 
"Estoy con vos". Dijiste eso, y cambió mi vida.