¿Cómo se puede querer tanto a una persona
y no saber hacerla feliz?
Empiezo a sospechar que es mi culpa. No, mentira. Empiezo a echarme la culpa.
Alguien en alguna parte del mundo dijo una vez que cada uno tiene lo que se merece. ¿Qué es exactamente lo que merezco yo? Con una mano en el corazón, ¿de verdad me crees capaz de merecer a una persona que me quiera de verdad? Yo creía estar viviendo en un cuento que no me correspondía, pero ¿este si me corresponde?
Sinceramente, no estoy segura de poder lograrlo. No se que es lo que le pasa por la cabeza a Agustín, pero cada día estoy mas segura de que es por mi culpa y no la de él. Que yo tuve que hacer algo, de otra forma es inexplicable su actitud. Esa manía que tiene con que las cosas entre Matias y yo sigan así, esa desconfianza constante... me trata como a una adicta en rehabilitación, como si tuviera que cuidarme todo el tiempo y controlarme para que no caiga en mis propias redes del pasado, a mí, ¿entendes? a mí, que no solo me aleje de todos sino que ademas transforme mi mundo con tal de no hacer algo mal. Pero no debo haber cambiado suficiente, en algo debo estar equivocada.
Me hace creer que no estoy lista, que no lo merezco.
Desearía que estuvieras al lado mío en este momento solo para escucharte decir " Enano, él también tiene lo suyo", porque te juro que me hace sentir tan mal que me olvido de las cosas que detesto de él. Me olvidé por completo de mí y mi mundo se convirtió en el de otro. Es como si me estuviera perdiendo, como si hubiera dejado de lado todo lo que forma parte de mi vida para focalizarme en una sola cosa. Sí, y ahí esta mi error. Tendría que haberlo frenado a tiempo, pero no pude. Me siento tan poca cosa para él que soy capaz de permitirle que me pisoteé si eso lo hace sentirse mejor.
Mi historia con Agus empezó torcida, como el árbol que había en la puerta de la casa de Gesell ¿te acordas? nació torcido y así se mantuvo toda su vida. Un viento fuerte, una tormenta grande y el árbol podía quedar destrozado por completo. Así somos nosotros dos. Un árbol torcido siempre a punto de caerse. Podemos estar pasando el mejor día de nuestra vida juntos pero nace una discusión y solo eso puede destruirnos por completo, un malentendido, una pelea y el día puede desembocar en un huracán. Nada bueno puede resultar de una relación así, lo sé, pero de todas formas lo intento, porque creo que si resistimos tanto algún día vamos a llegar a algo bueno.
Pasan los meses y sigo dándole lo mejor, amándolo mas de lo que puedo y sé amar, haciendo lo mejor solo para él. Mi vida y mis intereses quedaron a un costado... y también mi lógica. Pensar que a Mauro lo deje porque no podía mentirme y ahora estoy acá tratando de forzar una historia que apenas comienza y ya no parece tener mucho por delante.
No lo digo porque no lo quiera, porque de hecho lo quiero con locura, pero no estamos de acuerdo en nada, no podemos pasar un día sin pelear por algo y son peleas insoportables, que duelen, donde nos decimos las cosas mas hirientes que escuche jamás. Pero lo quiero, es lo que mas quiero en este momento. El que me hace bien, a pesar de todo, el que me quiere, mas allá de mi pasado y mis caídas. Me quiere aun sabiendo que puedo darle la vuelta a la página en caso de que vuelva mi fantasma y me seduzca de nuevo.
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