Todo parece perfecto.
¿Pero de qué sirve la perfección si estas solo
y nadie se da cuenta?
Me creía una princesa, digna de mi cuento de hadas. Me creía Reina de mi propia historia de amor... me creía el mundo. Siempre lo mismo, ya lo sé. Me lo dijiste miles de veces y sin embargo...
Tampoco es que me estoy quejando de todo, simplemente me gustaría que mi reciente novio cambie algunas actitudes posesivas que tiene. Si, con respecto a Matías todo sigue igual. No me escucha, no lo veo y Agustín, por supuesto, no me ayuda. ¡Lo ultimo que me faltaba era perder a un amigo! Sobre todo considerando lo poco que hace que te perdí a vos, mi mundo entero. Creí que el amor iba a embellecer mi mundo otra vez, que las cosas por fin iban a darse y que mi universo personal, que estaba ya lo suficientemente torcido iba por fin a enderezarse. Error.
Entiendo que sea difícil confiar en mí debido a mi prontuario: Mauricio, Mauro, El profe... pero desde que estoy con él, hago todo lo posible para evitar cualquier tipo de contacto con ellos. No, no es fácil, pero por lo menos lo intento. Además, mi alrededor no me ayuda mucho. Las chicas están intentando abrirle los ojos a Agustín. Sí, como leíste... le dan detalles del verano, cuando seguía viendo al profe, cuando me era imposible hacer una elección. Lo sentaron y le contaron verdades, una tras otra... ¿Qué sentido tenía? Si de todas formas él ya sabía que yo lo seguía viendo, ¡Sabía las razones y todo! Y para completar un poco el panorama Erika ahora tiene una especie de relación con El profe. ¿Detalles? No, no tengo. Obviamente no nos hablamos. Antes de que empiece su apego con mi ex profesor, también se encargó de repartir verdades. Yo entiendo que me quieran ayudar, pero no lo hacen. También sé que muchas veces me excedo en mentiras (dicen que lo que se hereda...) pero de todas formas, ¿no es mejor dejar que lo resuelva yo, antes de que ellas se pongan en la piel de unas heroínas de cómics?
De Mauro no tengo noticias, o sí, pero poco importantes. De todas formas nos hablamos seguido, como siempre. Es difícil que logre despegarme de él, así que me controlo. Puedo fingir con cualquiera, pero con Mauro, jamás. Ya hice todo demasiado mal cuando lo tuve para mí y no quiero bajo ningún concepto hacerle eso. Lo quiero demasiado como para arriesgarme a lastimarlo, así que me conformo con mi charla amistosa y algún que otro abrazo cuando lo cruzo por ahí. No, a Agustín eso tampoco lo alegra, pero no hay ningún tipo de discusión cuando se trata de Mauro. Se hace lo que yo digo y se acabó.
Y con Mauricio... el agujero de mi pecho no me permite ni siquiera nombrarlo, así que en ese caso estamos perfecto. No lo extraño, no lo quiero y, por suerte, no lo veo.
Ambos lejos, pero cerca, en mi cabeza. Y eso enfurece a mi novio. Si, es obvio, no debería tener fantasmas en mi mente, pero él me conoció partida al medio y sabe que estoy haciendo todos mis esfuerzos para poder repararme. No es fácil, necesito colaboración y no la tengo. Alguien que me entienda aunque sea, no que se ponga del lado de Agustín inmediatamente solo por un par de lágrimas de cocodrilo.
No te das una idea de lo mucho que te necesito. Me encantaría que estuvieras acá así nuestra conversación podría llegar a ser mas fluida y no estar como una loca escribiéndole a nadie. Si no fuera porque es una forma de sentirte mas cerca tiraría este bendito diario a la mierda e iría a buscarte. Pero me obligaste a esperarte, y esta es la única manera que encontré de sobrevivir a este martirio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario