Marzo, 2009.
Es de noche y me encuentro frente al monitor. No puedo dormir. Hace noches que no puedo dormir. Y sin embargo prometí que iba a intentarlo, pero se me esta yendo la vida intentándolo. Nunca quise estar sin él. Pero tampoco quise estar al lado suyo. Que contradictorio todo... ahora que no esta siento que su ausencia es un pozo oscuro e interminable. Ahora que no esta lo siento cerca. Ahora que realmente no esta, porque no puedo acercarlo... lo prometí. Prometí que iba a mantenerlo lejos. Y se que el corazón necesita de un proceso para curarse, pero ¿era necesario tenerlo lejos?
Conozco una sola manera de curarme, una especie de medicina que no falla nunca. Tecleo y ahí lo tengo, justo en frente de mí. Abro la ventana con su nombre. Quizás Mauro también tenga ganas de saber. Quizás él tampoco puede dormir y tiene ganas de leer:
Entonces los días pasan... el tiempo se vuelve interminable y todo se transforma en monótono. Ya me olvide cuando fue la ultima vez que me reí o que hice algo que tambaleó mi corazón. Mentira. Si, es mentira. Se exactamente cuando fue, pero no puedo decirlo en voz alta. No puedo esperarte. Así que los días pasan, mientras yo respiro, y se van. El tiempo acecha.
Me hice una promesa a mí misma. Y esas cosas valen muchísimo mas de lo que te podes imaginar, pero a veces tengo ganas de romperla. Y tengo ganas de salir corriendo y llamarte, que nos quedemos horas hablando, amanecer con tu voz del otro lado. Tengo tantas cosas para decirte, tanto que preguntarte... cómo estas, qué hiciste, cuántas veces pensaste en mí. Y después me aterra saber la respuesta. O escucharla de tu boca. Porque saber, saber yo se todo. Lo entendí en el momento en que te dije que te amaba y desviaste la mirada. Aunque quizás esas respuestas en algún momento se puedan cambiar. A veces es bueno alejarse para entender un poco el camino. Y eso es lo que estoy haciendo yo ahora. Me alejo de vos porque necesito entender, y curar un poco esto que siento. Todavía no puedo ponerle nombre. No se si es culpa, si es amor, si es dolor. No se que es lo que me presiona el pecho, pero se que tiene tu nombre. Quizás porque desde ese maldito momento en que me miraste entendí que estabas lejos, y puede que ni vos lo sepas. Después digo que no. Me miro y me digo que vamos a ser felices juntos, en algún momento... ¡es tan clásico! Y nuestra historia merece un poco de épica. Entonces me aferro a esa esperanza. La sujeto fuerte y no la dejo partir... porque cuando alguien a quien vos amas se va, intentas detenerlo con todo. Lo frenas con tus brazos, pero se escapa. Entonces lo llamas a gritos, pero sigue concentrado en su camino... Tratas de frenarlo con la mente, con todo el cuerpo... se te va el alma intentando detenerlo... porque quizás así podes detener al menos su corazón. Pero no, no es así. El corazón tiene pies que nosotros no podemos ver.
Pero cierro la ventana, después de borrar el contenido. Otra noche mas que me quedo callada. Otro día que no lo digo. Y el tiempo sigue de largo... y mi alma se va con cada silencio. La vida sigue.
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