¿Cuántas veces le pedimos al corazón que cambie de rumbo? En serio, pensa en la cantidad de noches que, rogando desesperadamente dejar de sentir ese dolor, le pedimos al corazón que cambie de rumbo y vuelva a empezar. Unos idiotas nosotros, creyendo que el corazón nos escucha, creyendo que va a hacernos caso...
Hace unos meses atrás, una vida atrás, compartí con vos una frase que me hizo comprender muchas cosas y fue como una especie de respuesta a todas esas preguntas que nos hacemos constantemente y que creemos retóricas... "El corazón es el último órgano en rendirse, continúa latiendo incluso cuando está separado del organismo. Incluso cuando te abandona la persona amada, incluso cuando ya no quieres sufrir más, porque pierdes el control sobre él cuando está enamorado, cuando tu corazón late fuerte por otra persona, ya no eres tú quién manda, es él." y eso muchas veces es una cagada.
Qué fácil y que simple sería si nuestro corazón entrara en razón cada vez que alguien nos lastima, cada vez que la persona que amamos nos rechaza o un ser querido nos hiere. O mejor aún, cada vez que lastimamos a alguien y nos duele. En cambio el corazón manda. Y a nosotros nos da bronca eso, quién se cree que es para tomar todas las decisiones, quién le concedió ese derecho casi absurdo... ¿cómo sabemos que estamos en buenas manos?
-Decime una vez, una sola vez, en la que el corazón se haya equivocado.- Los sueños y el subconsciente son increíbles, te traen a mí y me hacen verte con tal facilidad que se merecen el reconocimiento del año... pero hay que reconocer una cosa, nada de esto sería posible si mi corazón no tuviese voz. No te tuviese a vos.
-¿No era que no ibas a aparecer y que yo tenía que resolver todo esto sola?-
-No sabes lo insoportable que es ver que seguís constantemente las señales equivocadas. Ademas, no me contestaste...-
-Se equivocó con Mauricio, se equivocó con Agustín y se equivocó con Mauro. ¿Algo más?-
-¿O sea, que vos de todo eso no aprendiste nada?-
-¡Claro que aprendí!- Pareciera que te metes en mis sueños justamente para tomarme el pelo.
-Entonces no se equivocó. Nadie se equivoca cuando ama. Nada puede estar mal cuando hay un sentimiento de por medio, excepto si ese sentimiento es odio... del odio no sale nada bueno. Lo que estoy tratando de decirte es que a veces el corazón tiene su propia manera de demostrar las cosas. De enseñarte. Él es muy sabio y sabe con quién esta tratando. Te dio desamor, para después darte amor, amor que ni vos ni él supieron manejar y eso les dio culpa. Y siguieron buscando, tratando de olvidar ese sentimiento paralelo... amor y desamor constante. Entonces te dio una mezcla de ambos. Una especie de sufrimiento. ¿Y de todo eso me vas a decir que no aprendiste nada? ¿Me vas a decir que en esa manera rebuscada de amar no te quedas con nada?-
No se que responderte. No se que clase de palabras son correspondientes en estos sueños. No se por qué los vivo en primera persona, no se por qué siento que te estoy hablando directamente, con tus ojos negros clavados en mí. Esos ojos que me acompañaron siempre, esos ojos que son tan tuyos que no podría confundirlos. Esos ojos que sos vos y que ahora intentan darme otra lección, otro coscorrón en la nuca, como te gustaba. Te juro que no encuentro palabras y me siento ridiculizada. Y creo que te das cuenta, porque en ese mismo momento, en vez de irte, retomas la palabra:
-Te estas quejando de todo. Y estas aprovechando esa furia que tenes para no ver los problemas reales. Para escaparte un poco de esa promesa que hiciste. Para dejar de darle sentido a tu corazón. Lo expones. Lo expones haciéndole creer que siempre estuvo equivocado. Pero si es él el que manda, entonces debe saber que es lo que esta haciendo. Debe tener algo preparado de recompensa. En vez de enojarte con él, enojate con la razón. Ella es la que te hace pensar equivocadamente. Sentir dolor, sentir amor, estar triste o estar contento... son cosas hermosas. Significa que estas haciendo un esfuerzo. Significa, ni mas ni menos, que estas viviendo. Y vivir a pleno, vivir sintiendo, es ser feliz.
-¿Por qué me decís todo esto? ¿Por qué me lo decís ahora que no estas? Y por qué vos no defendías la bandera de la vida cuando tu corazón sentía, latía... ¿Por qué vos, defensor del dolor y del sentimiento, no luchaste cuando estabas vivo? ¿Qué sentido tiene que yo obedezca estas cosas ahora, que no te tengo para que estés conmigo? No podes venir a hablarme de dolor, ni de fuerza ni de lucha, porque vos fuiste el primero que se dejo vencer cuando la vida se la complicó un poco. ¿Y ahora me venís a decir que salga adelante, que deje de quejarme?
El pecho me arde. El aire en mi habitación se vuelve espeso. La cabeza me da vueltas y el corazón va perdiendo su ritmo constante. Su ritmo de vida. Es una batalla perdida. Es un sueño desperdiciado. Un minuto que desaprovecho de vos, de vos que ya no estas, de vos que no existís en lo físico. Vos, el señorito "haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago". Vos sos un poco como mi corazón... terco, masoquista, inquieto. Vos no dándote por vencido conmigo. Porque aun sin estar en este mundo, sin ser participe de mi vida, estas ahí, guiándome, diciéndome que sí y que no. Mandando. Y como último recurso, quizás aun dormida, te siento. Seguís rondando al lado mío, seguís esperando que salga a la vida y me deje a mi misma ser feliz. Seguís latiendo incluso fuera de tu organismo. Y yo te siento. Y entiendo todo. ¡Tan simple fue siempre y sin embargo nunca fui capaz de verlo! Estas en mi corazón, todavía vivo, todavía latiendo, todavía con cosas para decir, con abrazos para darme, con lecciones... va a ser el día que ame cuando te vayas. Cuando me devuelvas ese corazón que es mio y que capturaste para ayudarme. Cuando sea feliz, cuando me lo permita, cuando concluyan todas las historias que están encerradas en este diario y me dedique de lleno a escribir la mía... ese día voy a dejar de sentirte. A vos y a todos ellos. Participes y responsables de un dolor que no me deja de ser. Un dolor que no quiere convertirse en amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario