Isabel Allende escribió una vez una frase en cuento y después se arrepintió. Dijo que era imposible, ya que cuando algo es impreso uno no puede retractarse, pero de todas formas fue sincera con sus lectores y dijo lo siguiente: "La muchacha del cuento dice que <<el miedo es más fuerte que el deseo, el amor, el odio, la culpa, la rabia, más fuerte que la lealtad>>. Escribí ese cuento en 1987, pensando en el terror impuesto por la dictadura militar en Chile, pero con los años, y especialmente con la muerte de mi hija Paula, aprendí que el sentimiento más poderoso no es el miedo, sino el amor."
A mi me cuesta mucho creer que alguien me quiere. Creo que me pisotearon tantas veces que cuando alguien viene con un abrazo yo lo esquivo. No creo en los gestos buenos. Siempre pienso que si todo va bien, es porque hay algo malo, oculto. O segundas intenciones. Esas nunca son buenas, y es muy difícil descifrarlas. Pero mas difícil todavía es confiar. Y entregarle a alguien, ciegamente, todo tu corazón. Dejar que alguien ingrese en tu mundo y haga y deshaga a su antojo es complicado. Sobretodo cuando venís de batallas perdidas. Muchas. Todas. Una tras otra.
A veces te destruyen tanto que al corazón le cuesta recuperarse. Y un corazón en rehabilitación es un peso insostenible. ¿Te acordas cuando me quedaba sin aire? ¿Te acordas cuando la pena era tan inmensa que me impedía respirar? Estaba rota. Partida al medio. Destrozada. Entonces cada vez que veía venir el dolor, el pecho se me cerraba y sentía como si un millón de elefantes me apretaran el pecho al mismo tiempo. Le había hecho caso al corazón.
Lo malo de dejar que el corazón haga su trabajo es que este no conoce de señales de alerta."¡Cuidado! ¡Por acá no! ¡Se avecina una tormenta!" ¿Sería demasiado fácil no? Aunque tan vez sería eficiente... Eso es lo único malo de hacerle caso al corazón. Que te arrastra a lugares desconocidos... y por mas ilusión que uno tenga, por mas esperanza, por mas planes, si no funciona, si el corazón no quiere, entonces vas a sufrir. Por eso el amor es tan importante. Porque es el motor que mueve al mundo.
¿Qué es el abandono entonces? ¿Y la soledad? ¿Y el miedo? ¿Por qué pareciera que tienen tanta fuerza? ¿Realmente la tienen?
-Sí, ¿de que serviría todo sino? Al fin y al cabo son sentimientos. Como cualquier otro. ¿Sabes lo que pasa? Vos te dejaste llevar siempre por ellos, entonces te olvidaste que el amor es mas fuerte que cualquier cosa. Al olvidarte eso cometiste el error mas grave de todos: dejarte llevar por el miedo. El miedo te llevó directamente al abandono. Y empezaste a ver cada derrota, cada alejamiento, cada relación que no funciona e incluso cada muerte, como un abandono. Lo cual te lleva a la soledad. Crees que aislándote del mundo y auto-castigándote vas a poder vivir sin rasguños. ¿Te acordas por qué me quise morir yo?
- Te sentías solo.
- ¿Por qué?
- No tenías familia.
-Yo se lo que vos sentís y lo entiendo. Se lo que es sentirse la persona mas olvidada del mundo. Se lo que es tener dolor en partes que ni siquiera sabías que podían doler. Se de la falta de aire, de historia, de pasado, de familia. Y también que a veces no importa lo que hagas, vos seguís acostándote todas las noches con esa sensación asquerosa de olvido. Pero te faltó un detalle: también se que vivir así no sirve para nada. Y no lo se por qué lo apliqué en mi vida, sino porque vos me lo enseñaste. Quién mejor que vos para enseñarme a caerse y a levantarse. A convertir las críticas malas en productivas. A hacer un poco de silencio y quedarse con la opinión que vale, la que sale del corazón. Una vez, en esas tantas veces que me haces hablar como un boludo, te dije que te acuerdes quién eras y que no te pierdas. Esta vez te digo lo mismo. Mirate, por favor. Pero no te mires con esos ojos asustados y empañados, mirate como te miraría yo. ¿Te ves? Ese es tu verdadero espejo. Y deja de hablar con fantasmas... ¿no tenias amigos nuevos dijiste?
Y así es como te volves a ir. Es como si me volviese la lucidez al cuerpo. Vuelven todos los recuerdos, todas las frases, todas las certezas. Vuelve la seguridad. Y el pecho se calma otra vez. Ya no es todo frío y todo miedo, y para serte sincera, no sé cuánto va a durar la calma... quizás en unos días o en unos años, vuelva a pensar lo mismo. Quizás otra vez me vea chiquita, indefensa, con siete meses y abandonada. Pero quiero prometerte una cosa: va a ser ahí cuando necesite el espejo. Porque a veces uno no es sólo la historia, sino el presente. Muchas veces es mejor dejar la historia de lado y escribirla de nuevo. Y sí, para eso se necesita mucha fuerza y mucha voluntad... pero principalmente se necesita una sola cosa. Sí, eso mismo. Eso que encontras en un abrazo, una mirada, una visita nocturna que después te deja descansar en sus brazos. Se necesita algo verdadero. Fuerte. Feliz. Necesitas esa razón, la que te da fuerza, la que te impulsa, la que te convierte en alguien mejor...
Amor. Del verdadero. Todos necesitamos eso.
Lo malo de dejar que el corazón haga su trabajo es que este no conoce de señales de alerta."¡Cuidado! ¡Por acá no! ¡Se avecina una tormenta!" ¿Sería demasiado fácil no? Aunque tan vez sería eficiente... Eso es lo único malo de hacerle caso al corazón. Que te arrastra a lugares desconocidos... y por mas ilusión que uno tenga, por mas esperanza, por mas planes, si no funciona, si el corazón no quiere, entonces vas a sufrir. Por eso el amor es tan importante. Porque es el motor que mueve al mundo.
¿Qué es el abandono entonces? ¿Y la soledad? ¿Y el miedo? ¿Por qué pareciera que tienen tanta fuerza? ¿Realmente la tienen?
-Sí, ¿de que serviría todo sino? Al fin y al cabo son sentimientos. Como cualquier otro. ¿Sabes lo que pasa? Vos te dejaste llevar siempre por ellos, entonces te olvidaste que el amor es mas fuerte que cualquier cosa. Al olvidarte eso cometiste el error mas grave de todos: dejarte llevar por el miedo. El miedo te llevó directamente al abandono. Y empezaste a ver cada derrota, cada alejamiento, cada relación que no funciona e incluso cada muerte, como un abandono. Lo cual te lleva a la soledad. Crees que aislándote del mundo y auto-castigándote vas a poder vivir sin rasguños. ¿Te acordas por qué me quise morir yo?
- Te sentías solo.
- ¿Por qué?
- No tenías familia.
-Yo se lo que vos sentís y lo entiendo. Se lo que es sentirse la persona mas olvidada del mundo. Se lo que es tener dolor en partes que ni siquiera sabías que podían doler. Se de la falta de aire, de historia, de pasado, de familia. Y también que a veces no importa lo que hagas, vos seguís acostándote todas las noches con esa sensación asquerosa de olvido. Pero te faltó un detalle: también se que vivir así no sirve para nada. Y no lo se por qué lo apliqué en mi vida, sino porque vos me lo enseñaste. Quién mejor que vos para enseñarme a caerse y a levantarse. A convertir las críticas malas en productivas. A hacer un poco de silencio y quedarse con la opinión que vale, la que sale del corazón. Una vez, en esas tantas veces que me haces hablar como un boludo, te dije que te acuerdes quién eras y que no te pierdas. Esta vez te digo lo mismo. Mirate, por favor. Pero no te mires con esos ojos asustados y empañados, mirate como te miraría yo. ¿Te ves? Ese es tu verdadero espejo. Y deja de hablar con fantasmas... ¿no tenias amigos nuevos dijiste?
Y así es como te volves a ir. Es como si me volviese la lucidez al cuerpo. Vuelven todos los recuerdos, todas las frases, todas las certezas. Vuelve la seguridad. Y el pecho se calma otra vez. Ya no es todo frío y todo miedo, y para serte sincera, no sé cuánto va a durar la calma... quizás en unos días o en unos años, vuelva a pensar lo mismo. Quizás otra vez me vea chiquita, indefensa, con siete meses y abandonada. Pero quiero prometerte una cosa: va a ser ahí cuando necesite el espejo. Porque a veces uno no es sólo la historia, sino el presente. Muchas veces es mejor dejar la historia de lado y escribirla de nuevo. Y sí, para eso se necesita mucha fuerza y mucha voluntad... pero principalmente se necesita una sola cosa. Sí, eso mismo. Eso que encontras en un abrazo, una mirada, una visita nocturna que después te deja descansar en sus brazos. Se necesita algo verdadero. Fuerte. Feliz. Necesitas esa razón, la que te da fuerza, la que te impulsa, la que te convierte en alguien mejor...
Amor. Del verdadero. Todos necesitamos eso.
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