jueves, 25 de julio de 2013

Instante de felicidad

"No importa quién te haya roto el corazón ni cuanto tardes en superarlo,
no podes hacerlo sin amigos."
Carrie Bradshaw.

2009.

¡Es tan difícil escribir cuando se atraviesa un momento de felicidad! Porque generalmente tengo pocas palabras para expresarla... seamos sinceros, no se necesita mucho palabrerio para describir un estado como tal. Basta con una sonrisa, una mueca, o un grupo de amigas nuevo. Un grupo de amigas donde estoy cómoda y soy yo misma. 
Dije que necesitaba distraerme, y generalmente la distracción, al menos en mi caso, se asocia con un nuevo romance, pero lejos de eso, esta vez mi nuevo "affair" son mis amigas. Mis nuevas amigas, con las que comparto todas las tardes en el colegio. La verdad es que es bastante cansador despertarse todos los días a la mañana, ponerse un uniforme y caminar hasta el colegio. Todos los días llegar con lagañas en los ojos, porque si es muy difícil dormirse temprano, peor es levantarse a tiempo y con ganas, aunque vayas de tarde como yo. Despertarse cuesta para todos. Te toque el turno que te toque. Entonces vas al colegio con un desgano impresionante. Arrastras los pies desde la entrada hasta que llegas al aula, y es ahí cuando comprendes por qué seguís despertandote cada mañana. Porque seguís adelante. La respuesta no es "por obligación", la respuesta es otra. Son ellas, tus amigas, las que te esperan del otro lado de la puerta, para llenarte la tarde de risas, para escucharte, para putear con vos a ese ex novio que tanto te cuesta sacarte de encima. Ellas te dan esa razón. 
A mí, como a todos, me molesta ir al colegio. Sobretodo porque la mayoría de mis problemas empezaron ahí. Desde los familiares hasta los sentimentales. Pero se que cuando no vaya más, quizás lo extrañe. Voy a pasar de tener un consultorio sentimental todas las tardes, a tener: nada. O a crecer, y creeme, desde donde estoy parada, esa palabra es espantosa. Crecer no esta en mis planes, no por ahora. Entonces me divierto con mis amigos. 


Es el último año, por lo tanto estamos organizando un sin fin de cosas para hacer. Tengo la agenda repleta de planes divertidos y la verdad es que por primera vez en mucho tiempo, mi cabeza y mi corazón están tomando un descanso. Me encanta pasar mis tardes con ellas, pasar los recreos tiradas en el pasto, planeando cosas o hablando, hablando de todas y de cada una. Tatiana, Tamara, Micaela y Lara, me llenan los días y me cambian la cara. Me sostienen. Es como si cuando estoy con ellas el tiempo dejara de correr. Y ya no importa cuánto este esperando, no importa el silencio, no importa el dolor que me desgarra el pecho cada día. No pienso en si el día de mañana, o nunca, voy a poder estar con la persona que amo... Ya no vale el amor correspondido ni el desamor. No vale nada si las tengo a ellas todas las tardes. Y en lo único que pienso, después de tanto tiempo, es en divertirme. ¿El tiempo? Lo dejo correr. Ya no puedo enredarme todos los días con mis circulo amoroso vicioso. En algún momento Mauricio-Mauro-Agustín va a dejar de girar y mi vida va a ser la vida que quiero. Mientras tanto tengo amigas, y tengo el cielo.  

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