31 de diciembre.
Antes de que aparezca en mi vida andaba amarga por todo el barrio y por toda la casa. Mi mal humor arrasaba las paredes de mi casa y contagiaba todo el lugar, donde fuera que estaba parada. Cuando caminaba veía como todo lo colorido se iba transformando en blanco y negro. Pero cuando observaba mejor me daba cuenta que cada cosa seguía con su color original, la única que no encajaba en el planeta era yo.
Ahora cuando camino con él o lo veo venir puedo ver con claridad cada uno de los colores del ambiente. Mauro es el color. Es la vida y las ganas de salir adelante. Yo se que sentís que me estoy aprovechando pero no es así. No podría aprovecharme jamás de alguien tan puro. Y si algún día lo llegara a hacer, sé que es algo que no me perdonaría nunca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario