jueves, 28 de julio de 2011

Y cada vez que me empeño en cambiar de aire, en estar bien, su imagen vuelve a aparecerse en mi vida. Pareciera una desgracia del destino. Mauricio se volvió a cruzar en mi camino. No me vio pero yo no pude hacer la mirada hacia otro lado cuando lo veía pasar. Y como siempre la misma historia: taquicardia que dura tres, cuatro horas después, desesperación, pero hay un síntoma nuevo o algo de lo que todavía no me había percatado antes y es un dolor punzante en el pecho. Donde antes había amor y felicidad ahora hay tristeza y dolor y un mundo lleno de Mauricio, nuevamente. 

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