¿Cómo debo poner el alma para que no roce la tuya?
Me quedé toda la noche cerca del profe pero no mucho porque el bar, al ser tan novedoso, apestaba de desconocidos por todos lados. Sin embargo bailábamos, nos reíamos y estábamos juntos, lejos, pero felices. Nos hicimos a un costado y se fue acercando más y más, lo tenia tan cerca que podía sentir su perfume hermoso, sabia que ese acercamiento se debía a algo, pero mi mente estaba bloqueada por su cercanía y no me dejaba adivinar lo que se vendría. Entonces se acercó más y me miro fijo, me abrazo por detrás y me susurro lo que yo necesitaba oír al oído. Si, lo dijo: te quiero.
Era mi profe el que tenia adelante, era cierto, no estaba alucinando ni soñando, era todo absolutamente real. Tan real que esta vez fui yo la que se olvido de decirle: "yo también te quiero, mi amor".
1 comentario:
Somos TANTAS las que no se animan a decir yo tambien!
Publicar un comentario