sábado, 1 de octubre de 2011

Mi cuento de terror

Llega entonces el día en que te levantas con la certeza de que entendiste todo, me miro al espejo y la lucidez viene a mi, todas las respuestas estuvieron conmigo, pero recién hoy me anime a escucharlas. 
¿Nunca te pareció extraña esa capacidad que tengo de enamorarme inmediatamente de una persona que ni siquiera quiero? ¿Cómo puede ser que pase de El profe a Mauro en una simple vuelta de página? Y lo más raro de todo... ¿Cómo puede ser que los quiera tanto y les de tan poco? Hay una respuesta a todo eso y es Mauricio. 
Cuando yo lo conocí estaba atravesando una de las peores épocas de mi vida y no solo por el cambio de colegio o la desconfianza de mi familia, sino porque ademas de todo eso estaba creciendo demasiado rápido en un mundo que se movía demasiado lento. Me sentía sola, mas allá de tenerte a vos, estaba un poco sola, no me digas que no, una familia que no me aceptaba, un entorno que me despreciaba, amigas que dejaron de serlo y un cambio, que aunque no fuera trágico, para mi era lo peor del mundo, un nuevo colegio. Entonces apareció él con sus bromas tontas, sus abrazos, sus ganas de escucharme y su intención de conocerme. Era mi amigo, mis peleas por ser de River y él de Boca, mis ganas de salir al recreo, de conectarme a internet solo para que este charlando conmigo del otro lado... me decían que estaba dedicándole mucho tiempo, mucha emoción  muchos celos si otra persona se le acercaba y que todo eso era porque Mauricio me encantaba, pero no quise creerlo y durante varios meses seguí con mi papel de amiga, una negadora, es cierto, pero lo último que necesitaba era un chico mas que complique mi historia.
Y no, no supe manejar mi propia negación y terminé envuelta en un mundo donde Mauricio era lo primordial, lo más lindo. Pase días y noches enteros con la certeza de que no íbamos a estar juntos nunca y no porque no tuviera oportunidad sino porque Mauri sabía quien era, había jugado el papel de amiga demasiado tiempo, había dejado que me conozca lo suficiente. Pero tuve amigas muy insistentes y esperanzadas así que me deje convencer por Meli, por Caro y demás... una tarde, entonces, me encontré en una plaza declarandole a Mauricio todo lo que sentía. Para mi sorpresa fue recíproco y entre palabras, sonrisas y vergüenza tuve mi primer beso con un sapo que creí príncipe. 
Fueron solo tres meses que me bastaron para volver a tener ganas de vivir. Respirar no costaba nada si mi recompensa eran sus abrazos y su ser, reír era mucho mas fácil cuando se trataba de él, vivir había dejado de ser una tortura. ¿Un sapo que creía príncipe dije? Claro, no era mi príncipe, no era mi cuento de amor; era mi ogro, mi historia de dolor. Fueron tres meses que me alcanzaron para darme cuenta que yo quería realmente ser feliz. Hice a mi historia con el ogro a un lado y busque, busque felicidad como loca en cuanta caricia se me cruzaba por adelante.
Me encontré entonces con hombres hermosos, con príncipes de cuentos reales que podían hacerme bien con cosas buenas, Mauro, El profe, Magoo... todos ellos estaban dispuestos a darme algo bueno, todos me brindaban eso que yo veía muy parecido a la felicidad ¿y sabes por qué no lo era? Lo único que yo conocía como felicidad era Mauricio. 
¿Cómo puedo ser feliz con otro que no sea él? No quiero otro, no quiero estar bien, quiero a Mauricio. Me miro al espejo y no me reconozco, vos tampoco lo harías si estuvieras en frente. Me mirarías indignado y me preguntarías con tono de reproche "¿Pero ese no era el bobo que viste en la plaza con su novia? ¿Una novia que jamás te dijo que existía?" Si Facu, Mauricio es ese, Mauricio es todo lo malo que me paso en ese tiempo, es el que me rompió el corazón (y lo sigue haciendo) pero también es ese que me daba felicidad, que me hacia soñar.