Mentía cuando te decía: "quédate tranquila corazón,
nos separaremos en términos buenos, vuelvo con mi vida soy buen perdedor"
Y ahora, te sigo a toda hora. Tengo que saber con quién estas.
No es nada positivo, y se vuelve adictivo, y yo pensé que a mí no me podía pasar.
Diciembre 2008
¿Sabes? Hasta ahora pensaba que el desamor era simplemente lo que indica la expresión... des-enamorarse. Creía que al llegar el corazón inmediatamente cambiaba de rumbo y te demostraba que ese ciclo había finalizado. Como si fuera de un día para el otro, ¿entendes? Como si uno se despertara de repente y sintiera que el amor se escapó.
Después de confesarte esto siento como la risa viene a mí. Mi cabeza trabaja a toda velocidad al recordar cada una de las situaciones que viví durante estos meses. Fueron muchas y muy significativas. Mis ojos pueden percibir todo y ahora veo mas allá... mas allá de la culpa y de todos los lamentos. Me olvide de hacerle caso, te juro. Decidí que tenia que pensar mas en mí y menos en él porque de eso se trata. ¿O me equivoco? Deje de prestarle atención a sus lagrimas, porque eran ellas las que me hacían flaquear en mi decisión de dejarlo. Y sobretodo, deje de mirarme con sus ojos. No podía seguir poniéndome sus zapatos para enfrentar nuestra vida juntos... tuve que retomar mi punto de vista y hacerlo valer. Yo no era la culpable de todo, no esta vez. Ahora era un 50 y un 50 y nada iba a hacerme cambiar de idea.
Entonces, por fin, dije lo que tenía que decir. "Agustín, ya no puedo seguir con esto. Necesito que dejemos todo. No tiene sentido seguir lastimándonos, no podemos estar ni un segundo juntos sin querer matarnos. Hay que dejar de pensar con el corazón y empezar a pensar con la cabeza, ademas, mi corazón ya no tiene fuerzas para aguantarnos. Y mucho menos vidas para romperse en mil pedazos otra vez."
¿Qué es desenamorarse entonces?
Mi des-enamoramiento empezó con la primera desilusión que me causo. Ahora no puedo decirte cuál fue exactamente, porque como sabrás fueron muchas. Si puedo enumerar las que tuvieron mas peso: Mi pelea con Matías y su poca voluntad para arreglarlo / Las mil y una noches que pasamos a los gritos / Una noche que me empujó en un bar y ni hablar del día en que me escupió la cara / La cantidad de veces que manipuló y jugó con mi sentimiento de culpa / Mi cumpleaños / y por último... cuando no logró aceptar que nuestra historia había terminado. Después de eso vinieron las demas: Las innumerables cantidades de veces que lo encontré en mi casa revisándome la computadora, aprovechándose de la inocencia de mi abuela que lo dejaba pasar para que no tome frío / Las cuentas hackeadas a mi y a mis amigas / La noche que le lloró a mi mamá y le confesó que me había perseguido y que sabia muy bien que yo estaba con otro chico... / Y lo peor de todo, haberme demostrado, sin querer, lo equivocada que estuve todo este tiempo y lo enamorada de Mauro que estoy todavía.
Eso es lo malo de acumular cosas... que después pueden contarse.
Por supuesto que él tiene cosas para decir de mí: La gran mentira inicial, con el Profe (donde él aportó, me había olvidado) / las mentiras que tenía que decir para poder ver a mis amigas/os / La cantidad de conversaciones que me encontró con Mauro / Las veces que tuve que disimular y hacer que no me pasaba nada cuando me nombraba a Mauro o a Mauricio... / los zapatos que le tire por la cabeza, las palabras que le tire al corazón.
Son muchísimas las cosas que nos hicimos, pero ya no quiero enumerarlas. Eso sí, las significativas no puedo sacármelas de encima. Siguen doliendo como el primer día, sigo sin entender como pudimos terminar así.
Nueve meses después de ese 29 de febrero que nos pusimos de novios, creíamos que podíamos salir a flote. Que era una de esas crisis tan convencionales que se dan en todas las parejas... estaba bien el árbol como estaba. Torcido, sí, un poco descuidado, tal vez, pero sus ramas seguían floreciendo después de la tormenta, lo cual nos hizo creer que todo seguía bien. No nos pusimos a pensar nunca que si no enderezábamos el árbol, el pobre iba a caerse en la primer tormenta que se avecinara. Y así fue. El árbol caído nos atormentaba. Un árbol demasiado grande para tirarlo abajo, pero demasiado pesado para sobrellevarlo. Nuestra historia tenia un comienzo tan lindo que nos parecía imposible estar haciéndonos todo lo que nos estábamos haciendo.
Mientras él seguía revolviendo la herida abierta yo empecé a hacer borrón y cuenta nueva. Tenía bien en claro lo que quería y no iba a dejar que nada me lo arruine. Pero él no estaba de acuerdo conmigo. Me decía y me repetía que me amaba, que piense en las cosas buenas que habíamos pasado juntos. Y yo sabia que había cosas buenas, pero no podía recordarlas. Quedaron en el lado de la balanza que pesaba menos. Fuimos depositando todas en el lado que pesaba más.
Des-enamorarme surgió de a poco. A veces esto te hace pensar que quizás el amor no era tan fuerte si no es capaz de sobrevivir a estas cosas. Pero eso no es verdad. Yo se que lo amé. Lo se incluso ahora, mientras escribo. Es más, se que deposite en esto mi vida, mi corazón y mi alma.
Me desenamoré. O eso es lo que creía, porque en realidad las primeras semanas, después de dejarlo, fueron un infierno. Una autentica tortura: verlo en todas partes, pensarlo todo el día, preguntarme como estaría... Por momentos creía que iba a enloquecer, incapaz de sacar imágenes de mi cabeza. Todo lo que habíamos vivido, todas las noches que pasamos juntos en mi living mirando películas, la cantidad de lagrimas que derramamos juntos, la cantidad de risas que nos regalamos. Todo se había quedado conmigo. Él se ríe moviendo los hombros y ahora adapte esa maldita forma de reírme. Todo lo que me rodeaba tenia que ver con Agustín y no era nada divertido.
Por un momento creí que estaba tomando la decisión equivocada. En el momento en que lo dejé no me puse a pensar en si lo iba a extrañar o no, decidí escaparme sin replanteármelo dos veces, pero cuando ya no estaba no podía saber si era lo correcto. Estuve un mes entero pensando y pensando en si tenia que volver... de otra forma no tenia sentido tenerlo constantemente en mi cabeza. Me costaba horrores tenerlo lejos. Estaba tan acostumbrada a su presencia que su ausencia se me presentó como un vacío. Lo que había construido hasta el momento ya no tenia sentido. Me di cuenta que aquella vez tuviste razón: era una obsesión. Eramos las personas indicadas para llenarnos el vacío que él empezó a sentir ahora, que yo sentí desde siempre. Nos queríamos. Claro que nos queríamos y estábamos enamorados... pero ¿cuánto duró? Apenas 9 meses. Cuando dejamos esa fachada del romance descubrimos nuestra verdadera naturaleza. Él se convirtió en un perfecto manipulador, psicótico y agresivo. Y yo me volví una maldita despreocupada, no volví a echar la mirada atrás (o al menos no se lo reconocí a él) y di vuelta la pagina de inmediato. Todo el dolor que tenía se iba a ir en algún momento.
Pero ahora, mirándolo desde lejos, siento que el des amor no es eso. Esa época es una especie de duelo. Para poder atravesar una ruptura primero tenes que sentir todo en carne viva. El dolor se presentó los primeros días, después es extrañarlo y con los días odiarlo. Una dura prueba que a veces se torna insoportable. Si sobrevivís a una relación tan caótica como la nuestra quiere decir que sos fuerte, pero si superas el duelo, estas nuevamente lista para arrancar la vida. Y yo lo estaba.
El completo des-amor, entonces, no es el que lleva a romper una relación. No. El des amor es mirar alrededor y sonreír al darte cuenta de que ya no esta. Es dar gracias a que se terminara. Alegrarse porque se acabó. Es sonreír aliviada al darme cuenta de que soy mas feliz ahora, cuando Agustín no esta.
1 comentario:
No me conoces y no te conozco pero igual me dan ganas de abrazarte cada vez que leo esto. es impresionante lo que viviste y tambien el coraje que tenes para contarlo al publico. me hubiera gustado conocer a facundo o al menos tener un amigo como el, parece tan copado, tan buena persona,, tan lindo jaja. es uno es mis personajes preferidos y me parece raro decirle asi porque fue una persona real. igual que mauro (deseo un principe rana como el, en serio) y mauricio por dios tan real tambien, hay tantos en el mundo!!! y este chico agustin, madre santa... jajaja en fin esto es para felicitarte por como escribis (hermoso) y por la fuerza que tenes que tener para contar esto. me enacnta diario ♥ gracias por dejarnos cnocerte. gracias por tus palabras, me ayudan mucho y me dan fuerza.
Publicar un comentario