Nadando por su almohada, la vino a visitar en sueños él.
La vino a revolver y se dejo hacer.
Bebe-Revolvió.
La vino a revolver y se dejo hacer.
Bebe-Revolvió.
-Pero yo estoy muerto. Tenes que dejar de buscar ese refugio en mí y empezar a encontrarlo en vos misma.- Siempre me sorprendías cuando te me aparecías en mis sueños. Es como si tuvieras una bola de cristal allá donde estabas...
-Hacía mucho que no venías. ¿Qué haces acá?
-También tenes que dejar de repetir las historias. No es la única manera de comprobar que alguien te quiere, ¿sabías? Porque muchas veces el amor aguanta. Pero otras no. Vos lo sabes mejor que nadie.
-Todavía no me respondiste qué haces acá.
-Yo también estoy enojado con vos. Furioso.- Y es cierto, porque tenes esa mirada que te vi pocas veces, pero me bastaron para que se me quede grabada.
-¿Y venís para hacerme sentir peor? Podrías haberte ahorrado el mal momento y dejarme soñar con otras cosas...
-Vine para que te dejes de joder. Para asegurarme de que esta vez vas a escucharme y hacer las cosas bien. Porque no queres hacerlas mal. Vos no sos esa. No sos la equivocada siempre. No sos la que hace las cosas mal, todo lo contrario. ¿Cuándo vas a entenderlo? Ademas, era absolutamente al revés. Vos eras mi refugio. Vos eras el lugar seguro. El lugar lleno de paz y sanidad. Yo era tu parte enferma, pero yo estoy muerto (el hecho de que estemos hablando en un sueño debería darte una pista) por lo tanto tu parte triste, miedosa, desastrosa también. Me la traje yo, así que deja de buscarla. Deja de creer que eso se quedo con vos porque no es cierto.
-La verdad es que no pareces mi parte enferma diciéndome estas cosas.
-No es una competencia esto. No seas pelotuda.
-En parte sé que tenes razón. Me acuerdo que yo era la que se espantaba con tus miedos. Yo la que te impulsaba a vivir, la que te obligaba a ser feliz, prácticamente. Pero también fui yo la que no logró eso. Fui la que te perdió. La que tenía todas las armas para salvarte y no lo hizo. Y tengo que vivir con eso. Sabiendo que podía haberte salvado y no lo hice.
-Eso es mentira. Ademas, vos ya me habías salvado mucho antes. Vos fuiste mi vida. Pero como ya te dije muchas veces, yo solo soy un capitulo de la tuya. Me gusta pensar que soy ese capitulo destructor. Esa época oscura, solo porque mi muerte iluminó toda tu vida. Eso es cierto, así que no tengas culpas de aceptarlo. Vos ya no sos esa persona. No sos la oscura, todo lo contrario. Irradias mas luz de la que te podes imaginar. Pero estas empecinada en creer lo contrario, en no tener fe en vos misma. ¿Podes prometerme algo?
-Abusas demasiado.
-Me parece que es al revés.
-Sí, puede ser. Decime.
-Deja de auto-boicotearte. En serio. Deja de hacerle creer a la gente que no vales la pena y deja de estar enojada con vos misma todo el tiempo. Valorate un poquito más. Y resistí a la tentación de golpearte cada tanto. No es todo tu culpa y no haces las cosas tan mal como crees. En serio, puedo tener una mirada objetiva desde acá así que confía en ella. Venís haciendo las cosas bien, sólo le erras cuando te agarra el miedo. Así que no lo dejes entrar. Sabes como se hace. ¿Me lo prometes? ¿No mas miedo?
-Te lo prometo si me respondes algo.
-Tiemblo... decime.
-¿Dónde estás?
-No puedo responderte eso. Pero puedo decirte que no soy sólo un condimento en tu imaginación. Yo estoy. Cerca. Y la verdad es que de eso si sos culpable. Porque al no soltarme, sos el hilo que sigue aferrando mi alma hacia acá. ¿Entendes? Es como si realmente fueras mi misión y hasta que no firmes ese "felices para siempre" no voy a irme.- Y te reíste. Te reíste porque era un chiste y porque se te había pasado el enojo. Y adoro tu risa y la extrañaba muchísimo. La verdad es que no sé como hago para seguir adelante sin ella. Y te fuiste.
Y me desperté. Como siempre me despierto de mis sueños con vos: en paz. Sé que te voy a dejar ir algún día y que voy a ser feliz (o mejor dicho: que voy a dejarme vivir en ese estado de felicidad), como queres (y como yo quiero, obvio) pero a la vez sé que en ese momento voy a perder lo más preciado que tengo ahora y lo único que me mantiene en pie: tu alma. Esa que tengo atada con este hilito y que no quiero soltar aunque me lo pidas a gritos. ¿Egoísta? Si, por supuesto. 100% egoísta. Y equivocada. Sumalo a mi lista de errores (y quedate un ratito más).
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