martes, 4 de noviembre de 2014
Ataque de magia
"Respira, Enano. No pasa nada. Vas a estar bien. Sólo respira. Respira, y pensa en todas las veces que en el pasado sentiste este miedo. Todas las veces que te sentiste así de ansiosa y abrumada. Todas las veces que experimentaste este nivel de dolor. Y recorda cómo cada vez lo superaste. La vida te lanzo tantas trampas, y a pesar de lo difícil que fueron las cosas, sobreviviste.
Respira y confía en que podes sobrevivir a esto también. Confía en que este dolor es parte del proceso. Y confía en que mientras no te des por vencida y sigas empujando hacia adelante, no importa lo desesperadas que parezcan las cosas, lo vas a lograr."
Esto me dijiste la primera vez que tuve un ataque. Ataque no es la palabra indicada. O sí. Lo cierto es que esto me dijiste la primera vez que me quede sin poder respirar.
-¿Qué te pasa?- Te llame y no hablaba. No hablaba porque no podía y vos te diste cuenta en seguida. No se por qué, pero no cortaste el teléfono, yo lo hubiese hecho si no escuchaba nada del otro lado. La posibilidad de que cortes estaba, pero de todas formas no lo hiciste y me dijiste esas palabras. Palabras que se grabaron en mí con tinta indeleble. No podía respirar porque me habían roto el corazón. Dicho así suena una exageración de mi parte, pero es la verdad. No podía respirar porque tenía terror de ser siempre abandonada. Y vos lo sabías. Y como digo siempre: no había nada de mí que no supieras.
Después de que te fueras (o te mueras) (o ambas) cada vez que me agarraba miedo me acordaba de esa frase entera. Me la sabía de memoria y siempre me salvaba. Ahora que escribo esto, me doy cuenta que cada vez que una relación se terminaba me volvía ese miedo, por eso me era tan complicado dejarlos ir. Por eso volvía siempre a lo mismo. A los mismos. Siempre le tuve tanto miedo al abandono que no me permití nunca ser completamente feliz. Jamás pude confiar del todo. Jamás pude entregarme.
-Pero lo aprendiste a tiempo.- Hacía 50 días que no escuchaba tu voz.- Eso es lo bueno de que hayas atravesado tantas cosas... que aprendiste. Tenes 19 años, así que te queda mucho camino por recorrer y es bueno que te des cuenta ahora qué era lo que te mantenía "romanticamente" bloqueada.
-¿Eso significa que voy a ser feliz de ahora en más?
-Eso depende de vos. No puedo darte la certeza de que vas a serlo, pero puedo asegurarte que ya tenes las armas que necesitabas. Eso me hace sentir un poco orgulloso. Excepto por una sola cosa...
-¿Qué?
-Yo no hice nada para salvarte, Enano. Vos pudiste sola. Ahora lo único que tenes que hacer es mantenerte entera, para saber como sigue la historia.
-¿Es verdad que esta todo escrito y que vos ahora me vas a dar una pista?
-Claro que no. Ahora anda y viví.
Y con esa magia que siempre caracteriza estos momentos tu voz desaparece de la escena. Se lleva consigo los miedos y me deja una sola certeza: es el momento de fluir. Y que el dolor venga si quiere, es otra manera de aprender.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario