lunes, 24 de noviembre de 2014

Gusto de:

2010

Me gusta porque no tiene vueltas. Me gusta porque podemos pasar horas riéndonos. Me gusta porque tiene unos ojazos marrones que me derriten. Me gusta porque me agarra de la mano y me suelta y me agarra y me vuelve a soltar, para agarrarme al final. Me gusta porque su mano no me limita, sino que ofrece un paseo. Me gusta su mano porque es liviana y me gusta él porque es un desastre. Sí, eso es. Me gusta porque es un desastre. Me gustan los mini escándalos que arma cuando volvemos de un bar. Me gusta salir y que este esperándome en la puerta. Me gusta volver con él en los colectivos. Me gusta que silbe cuando llega a mi casa. Me gusta que venga de noche y que la lluvia no lo frene. Me gusta poder estar horas hablando con él y me gusta también poder estar horas besándome con él sin hartarme de ninguna de las dos cosas. De hecho me cuesta mucho separarme. No porque haya algo romántico en el medio, no. Es demasiado reciente y yo sigo demasiado rota. Sino porque lo disfruto. Disfruto la charla, la compañía, los besos. Disfruto el momento, el aquí y ahora con él. 

Y sobretodo, me gusta tenerlo en mi cama. Estar acostada, abrazada, después de haber estado conociendo su lado mas animal, mas salvaje. Me gusta, porque además, me voy conociendo yo también. En todo mi recorrido amoroso, deje un poco de lado la otra parte. Hice menos el amor de lo que la gente espera y tuve muchos menos encuentros amorosos de los que creen. Eso muchas veces me juega en contra, pero al fin y al cabo, no quiero gente al lado que compre historias cual teléfono descompuesto, sino gente curiosa que escucha y se queda. Se queda para sacar su propia conclusión y creo que Gonzalo esta haciendo eso.  Creo que Gonzalo, más allá de si lo nuestro termina en una relación o no, tiene todas las intenciones de saber quién soy. 

Me gusta. Después de unas semanas, muchos besos, muchísimas risas, un par de abrazos largos y calentitos, después de todo eso, llego a la conclusión de que me gusta. ¿Qué voy a hacer con eso? Nada, claro. Voy a gustar de él libremente, sin preocuparme por nada. Porque después de todo lo que pasé en estos años, creo que me merezco un poco de fluidez mental y amorosa para mí. ¿Por qué voy a querer saber? Me gusta y punto. Me gusta mucho. 









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