viernes, 8 de junio de 2012
Recapitulemos...
Diario de corazones rotos empezó como una necesidad de acercarme a mi mejor amigo, Facundo, el receptor de esta historia y el co-protagonista, tanto del diario como de mi vida. Nueve años atrás mi mundo daba un giro inesperado. Quizás ahora que lo veo desde otra perspectiva las cosas no sean tan dramáticas ni tan graves... pero en ese momento el 2003 fue uno de los peores años de mi vida.
Colegio nuevo, vida nueva. La misma familia de siempre, la que no entiende, la obligación de hacer amigos nuevos y la necesidad de salir corriendo al primer lugar disponible.
Tanto insistían con los cambios y las novedades que después de un tiempo en el colegio terminé enamorándome del menos indicado: Mauricio (lease: El Ogro). Fue casi de telenovela... el amor y el dolor vinieron juntos, como si fueran siameses. Mas amor sentía, mas se me cerraba el pecho, mas me impedía respirar. No había forma, ni de que entre aire ni de que Mauricio me quiera y me corresponda. Pero como en toda novela de amor llegó él, mi príncipe con capa, a salvarme de las garras del maldito rufián,: Mauro (conocido como: La Rana).
Entonces mi vida cambia y la historia se concentra en ellos dos, en mis idas y venidas, en mi indecisión y mi incapacidad para elegir al bueno y dejar de amar al menos indicado.
De todas formas el 2004 me recibió de novia. Si, chicos, con Mauro... ¡les acabo de decir que el ogro es imposible! Y todo parece formar parte de una comedia romántica: los protagonistas jamas estuvieron tan enamorados ni fueron tan felices. Con Mauro todo era mas fácil, incluso respirar. Y yo les juro que me esforzaba, que hacia todo para poder amarlo, pero...
Así, y de la nada, llegamos al año 2005. Mi noviazgo con Mauro corría peligro y mi historia de amor estaba destinada al fracaso. En medio de ese caos se encontraba Mauricio, que a pesar de tener novia, parecía siempre dispuesto a tambalear mi mundo, ¿por qué? no tengo la menor idea. No intenten entenderlo, cualquier similitud con la coherencia es mera coincidencia.
Y me tomé un tiempo. Para mí, para mi vida, para mi amor, para todo. No aguante jamás el hecho de hacerle mal a la persona que menos se lo merecía así que como valiente que soy salí corriendo de esa historia, pero algo mas fuerte me hacia volver, una y otra vez, a los brazos de mi rana convertida en príncipe azul.
Fue difícil, se los juro. Nada mas difícil que estar lejos de Mauro y alejarme de Mauricio. Fue un año pura y exclusivamente mío, pero aun así siempre necesitaba mantenerlos cerca, asi que mantuve relación a distancia, vía internet. Mientras tanto me acerqué a Facundo. No era solo un mejor amigo, era una especie de universo paralelo. Ya no tenía las restricciones de hace dos años atrás, así que estábamos juntos el tiempo que queríamos. Peleas, risas, tardes de lectura, canciones, cigarrillos en la ventana. De todas formas nunca quise dejar el diario. Ahora no tenia esa necesidad de sentirme cerca de mi mejor amigo, pero aun así, ese diario, escribir, me estaba trayendo a la vida, otra vez.
Hice amigas nuevas y conocí gente, salí un poco de esa coraza donde me mantenía oculta. Viví, respire, sentí. Me acerqué a mucha gente y empecé historias nuevas, pero no por eso mas acertadas. Un profesor (lease: el profe), un hombre prohibido (en simultaneo a: Mr Magoo)... y sin embargo ellos dos estaban ahí, siempre presentes.
2006. Encuentros. Tristezas. Destinos. Soledades. Primeras veces. Sueños. Y Facundo. Facundo enfermo, Facundo yéndose de mi vida, a otro mundo, a otra galaxia, al cielo. No puedo explicarles como me sentí en ese momento porque supongo que entenderán que son todas emociones distintas al mismo tiempo, es un dolor desesperante y una tristeza profunda. Un vacío que no se va con nada. Entonces la muerte no solo se lo llevó a él, sino que también me vino a buscar a mi.
Deje de sentir, de entender, de vivir. ¿Respirar? Si. Pero por inercia. De eso se trataba mi vida: sobrevivir.
El 2008 fue totalmente distinto. Tratando de alejarme de ellos dos, como siempre, pero porque había una razón un poco mas verdadera (lease: Labio). Alguien mas verdadero, dispuesto a hacer la vista gorda solo para seguir al lado de esta persona que no sabía curar su corazón roto. No se crean que fue fácil, un poco de amor no soluciona todo y un clavo jamas puede contra otro clavo. Por eso Agustín intentaba ser mi tenaza.
No sé que me lleva a explicarles todo esto, aunque a decir verdad, creo que necesitaba ponerle pausa al diario y recapitular. Nos sirve para entender como llegue hasta acá.
Año 2008. Dos años que Facundo no estaba en mi vida. Dos años que lo único que hacía era intentar... Este es el momento de seguir la historia.
No se dan una idea de lo que apretaban mis zapatos en esa época. Todo en mi vida se trataba de sobrevivir: sobrevivir a una familia que seguía sin entenderme, a un noviazgo que continuaba sin avanzar y un corazón que latía dividido en dos. ¿Que cómo se solucionó esto? Tienen que seguir leyendo... pero les doy una buena noticia: el final es feliz.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
VOS LA VERDAD QUE DEBERIAS RECAPITULAR TU VIDA ENTERA!
Gracias por tu consejo. Voy a tenerlo en cuenta para la edición impresa.
Publicar un comentario