En todo caso le
estaba dando las gracias porque aquella
noche me había hecho muy feliz.
Por haberme
hecho tan feliz, por haberme
hecho el amor y el desayuno.
Gracias. Te
amo.
24 de Enero - 2009.
(Diez minutos después del beso. Seguía si reaccionar.)
-¿En que te quedaste pensando?-
Sonreí. No podía parar de sonreír.
-Que lindo que sos.- Y lo tire en la arena. El siguió mi juego y empezó a revolcarme también. Otro beso, y uno mas. ¿Y por qué no otro?
Nos habían sacado de un film romántico. Eramos los protagonistas en la cúspide del amor. El escenario perfecto, el clima perfecto, él: perfecto.
Nos quedamos en la playa un rato largo, tratando de ponernos al día. Le conté todo lo que había pasado y se reía, me cargaba y me decía que él era un santo comparado a todas esas locuras. ¿Cómo le explicaba que ya lo sabía, que esa era la razón por la que estaba ahí?
Después de un rato de risas y besos en la arena, me propuso acompañarlo a su casa, donde íbamos a encontrarnos con sus amigos y de ahí a ver el partido a la casa de mi hermana. Boca-River, torneo de verano. Perdimos. Pero fue la primera vez que River pasó a segundo plano en mi vida. Ahora tenía otro amor para ocuparme. Mi mente y mi corazón se concentraban, pura y exclusivamente, en Mauro. No podía creer tenerlo tan cerca, tan mío, y mucho menos que nadie se extrañe de vernos tan bien. ¿Sería algo que le pasaba a todos? ¿Todos sabrían que teníamos que terminar juntos? ¿Hasta él? Otra señal para mantener las esperanzas.
Me cuidaba mucho, no quería que tome de mas, quizás por miedo a que le haga pasar algún que otro papelón pero yo lo mire por otro lado, y me sentí cuidada, protegida, como cuando lo tengo cerca. Después nos fuimos a bailar, pero el no quiso entrar. Me prometió que nos íbamos a encontrar a la salida así que trate de disfrutar la noche con mi hermana y sus amigas, después iba a venir la parte difícil...
La noche se extendió mas de lo normal y cuando salí Mauro ya no estaba. Por suerte me cruce con sus amigos y me explicaron que se quedó sin batería y que estaba durmiendo en la casa. Para ese momento yo ya estaba lo suficientemente alcoholizada como para confesar todo sin tapujos así que los seguí y fui a buscarlo.
Ahí estaba, todo dormido y tranquilo. Cuando abrió los ojos me acostó al lado de él. No paraba de sonreírme todo en su cuerpo me invitaba a pasar la vida al lado suyo. Su sonrisa me enamoraba cada vez más. Tenia ganas de guardármela en el bolsillo para siempre, de quedarme con un poco de todo de él. Sabía que no había sentido algo así por nadie. Con Mauricio estaría sintiendo puntadas en el pecho, con Agustín locura... pero nunca esto. Jamás esa paz, jamas pude respirar tan fácilmente. Jamas entró tanto aire a mis pulmones y a mi cabeza. ¿A qué le temía cuando lo dejé? Me miraba fijamente mientras yo pensaba y pensaba, me miraba y sonreía.
-¿Qué estas haciendo acá? ¿Ves? No miento cuando digo que estas loca.-
-El trato era que me esperes...-
-Tardaste mucho. No quise molestar. Ademas, estaba cansado. Estoy todavía.-
-Bueno, vas a tener que dormir conmigo.-
-No tengo tanto sueño ahora...- Y me besó. Un beso dulce me sedujo por completo. El corazón empezó a latir desesperadamente y la sangre recorría velozmente todo mi cuerpo. No era un beso grosero, era dulce, era suave, era Mauro.
Por primera vez en la vida hicimos el amor. Primera vez juntos, primera vez los dos. Fue una sensación que nunca había experimentado o que no recordaba haberlo hecho, sentir como ese vacío se llena por completo, como todas las piezas encajan a la perfección. Mi eje. "Cuando sentís que estabas incompleta y que de repente ya no lo estas".
Lo miraba dormir como quien mira a un niño. Había estado tan ciega, tan negada. Mauro era todo lo quería y lo que necesitaba. Y tenía que saberlo.
-Te amo.- Le dije con lo poco que me quedaba de aliento. Mientras dormía él, por supuesto.
Cuando abrí los ojos lo tenía sonriendo, inquieto. Había saltado de la cama y revolvía el armario. "¡Acá esta!" Agitaba un pulover celeste en la mano y me miraba como si yo entendiera lo que estaba haciendo...
-Lo traje para vos. No se, me pareció que iba bien con tu color de ojos. Quedatelo. Pero ahora usalo, porque esta fresco.-
-¿Ya me estas echando?-
-No, bobita. Vamos a desayunar.-
¡Ese era el momento perfecto! Empecé a caminar sin saber muy bien para donde ir, entonces me agarró de la mano y otra vez, encontré mi rumbo. Y mi fuerza.
-Te amo.- Hizo el intento de corresponderme, pero lo callé. Era un "hable ahora o calle para siempre".- Y se que te lo dije muchísimas veces, y que vos ahora ibas a decirme el típico "yo también", pero hoy no se trata de eso. Hoy no soy tu amiga, ni tu mejor ex del mundo. Hoy soy Guillermina, que quiere a Mauro. Yo hice todo mal con vos, lo sé. Y lo hice porque nunca quise lastimarte y al final me termine lastimando a mí y alejándome del único que quería y quise siempre... - Callado. No había reacción, ni buena ni mala. Me estaba desesperando.- Vos no te merecías eso, sos un dulce. Mira, si hasta me trajiste un pulover para mí...- y señale mi nueva adquisición que ya estaba empezando a amar.-
Entonces sonrió, con amabilidad, como de costumbre y me miró fijo. Se venía el final, yo lo sabía. Se venía la cachetada que me merecía.
-Yo en este momento no quiero estar con nadie. Se que vos no sos igual a cualquier persona, pero de todas formas no quiero arriesgarme. Es un poco idiota, si, pero es lo que siento. Yo te amo, y vos eso lo sabes mas que nadie. Pero hoy no... ahora no.- Yo ya lo sabía, me lo esperaba, de hecho lo dije mil veces en este diario, pero no lo quería. Me hubiese gustado que Mauro me diga que si e ir a casarnos en ese momento a las vegas. Lo había perdido por completo, pero no me di cuenta...
Llegamos a la playa y el desayuno nos esperaba. Quería mostrarme feliz, pero había algo que me lo impedía Algo que opacaba lo hermoso que estábamos viviendo. Quería hacerle mil preguntas, porque las tenia en la cabeza y no me dejaban concentrar. "Ahora nada serio, ok, ¿pero después? ¿Yo soy candidata? ¿O no hay chance de que pase algo conmigo? ¿Es por todo lo que te hice? ¿O el amor simplemente se fugó? ¿Hay otra persona?"
-Se que te asusté mucho con lo que te dije, me doy cuenta porque lo veo en tu cara... el caso es que estuve siempre de novio. Con vos empecé a los 15 y fuiste la primera y la única. Dimos muchas vueltas y pasaron muchas cosas... sin embargo seguíamos juntos y eso a veces es medio descolocador. Después vino otra y también estabamos juntos. Siempre estuvimos juntos y en realidad nunca me quedo muy claro si era porque no queríamos de verdad o porque no nos queríamos despegar. Ahora no quiero pensar. Quiero tener un año tranquilo, lejos de esas inquietudes, pero no de vos. Si eso lo que estas creyendo. Un poco de paz, nada mas.-
Y así es como todo vuelve... hace unos años atrás era yo la que le pedía paz a ese hombre hermoso. Era un chico en ese momento y yo una idiota. Ahora que estaba lista para amarlo, me pasaba esto.
Mauro y yo eramos felices. Fuimos muy felices, pero nos separamos. Y por toda esa felicidad que habíamos tenido yo iba a esperar, iba a aguantar lo que sea. Me di cuenta en ese momento que lo había perdido, pero no quise verlo. No hasta un año después.