jueves, 28 de julio de 2011

Y cada vez que me empeño en cambiar de aire, en estar bien, su imagen vuelve a aparecerse en mi vida. Pareciera una desgracia del destino. Mauricio se volvió a cruzar en mi camino. No me vio pero yo no pude hacer la mirada hacia otro lado cuando lo veía pasar. Y como siempre la misma historia: taquicardia que dura tres, cuatro horas después, desesperación, pero hay un síntoma nuevo o algo de lo que todavía no me había percatado antes y es un dolor punzante en el pecho. Donde antes había amor y felicidad ahora hay tristeza y dolor y un mundo lleno de Mauricio, nuevamente. 

11 de Junio

Tenerlo cerca es incluso mas maravilloso. Tiene rasgos muy marcados y cuando sonríe se le hacen dos hoyuelos increíbles en cada mejilla. Tiene las manos suaves y es muy atento. Mi estado de ebriedad no nos ayudo mucho pero igual fue muy caballero.
Tenía muchas ganas de besarlo pero hubo algo que no me lo permitió. No quería darle tanta importancia a esto pero cuando descubrís que alguien te gusta mucho es complicado echar todo por la borda sin siquiera darle un comienzo. Así que decidí aguantarme mis impulsos de adolescente caprichosa (y aunque no tenia un papel muy maduro debido a mi borrachera) comportarme mas sensatamente.
Fue la primer noche que pasamos juntos, solos, sin todo el movimiento del colegio alrededor. No fue algo memorable pero estaba ahí y el solo hecho de tenerlo cerca embellecía todo mi mundo espantoso. No había agujero en el pecho, no había dolor.

6 6 6

Un idiota predijo que iba a ser el fin del mundo y estuvimos toda la tarde con esa idea en la cabeza. El fin del mundo, de todo, el fin. Tiene que ser algo emocionante, no puede durar un día, tienen que ser varios, muchos días donde pasen las cosas mas impresionantes e increíbles jamás vistas. Yo no estoy segura si quiero perderme el fin del mundo. Vos me decís que solo los norteamericanos se van a salvar... pero aun así te hago prometerte que cuando llegue vamos a estar juntos. Vamos a embriagarnos y morirnos felices. Prometemelo. 

lunes, 25 de julio de 2011

Llegué de tu casa y leí el mensaje. O mejor dicho los mensajes. Le respondí apenas los leí y le dije que no le había contestado porque no estaba. Me pregunto si me había ido de 'jarana', ¿Que clase de palabra es esa Facundo? Esta bien que sea mas grande que yo pero ni tu papá habla de esa manera. De todas formas es hermoso y recibir su mensaje me alegró el día. No tengo idea de lo que pueda llegar a pasar con él ni de si va a permitirle a una chica de quince años entrar en su vida pero por ahora la idea de verlo algunas veces me emociona. Debe ser una especie de idealización, el hecho de que sea profesor y sea prohibido alimenta mucho al capricho. 
Hoy a la noche tengo un cumpleaños de quince y es familiar. No voy a poder verlo así que tengo que conformarme con unos mensajitos de texto y verlo en la semana en el colegio. Me muero por llegar al quince y contarle a mi hermana, voy a adorar la cara que ponga cuando le cuente. 



El fin de semana pasó normal. Nos alcoholizamos y entre todos los escándalos que vivimos gracias a vos y a tu violencia me olvide que tenia un asunto que atender. Como ya sabes no estaba muy segura de que lo que estaba viviendo fuera en serio, primero porque es grande y yo estoy lejos de serlo, debe tener mujeres increíbles al lado como para fijarse en una nenita como yo y segundo porque es mi naturaleza desconfiar de todos menos de Mauricio (a él si, le creo que el cielo es verde y las mentiras son una forma de querer jodidamente retorcida). Aunque mis dudas, mis desconfianza se terminó el lunes, en el colegio. 
Como siempre, Melanie y yo llegamos tarde del recreo. Nos quedamos en el quiosco y nos hacemos las idiotas cuando suena el timbre. Si a mi no me gusta el colegio, a Melanie le gusta menos, imaginate. En fin, estamos subiendo las escaleras y ahí estaba 'el profe'. Nos saludamos y me dijo "Te estuve esperando el sábado". Roja, roja como la bandera de independiente que tenes colgada en la pared, así de roja me puse. Le explique que tenia un amigo muy torpe que solía meternos en problemas y que nos fuimos temprano. Entonces me dijo algo como que le de mi número así él me pasaba a buscar y salíamos a tomar algo. Le dije que sí, roja como estaba y me fui al salón. 
El viernes, en la hora de física la profesora se quedó sin tinta en el fibrón. Yo como buena alumna que soy me ofrecí a buscar uno. No, no pienses que estoy haciendo buena letra para aprobar la materia, física me importa menos de lo que te podes llegar a imaginar, pero ofrecerme me convenía, salia aunque sea cinco minutos del salón de clases y podía ir a pedir el fibron a la sala de computación. Si, eso hice. 
Toqué la puerta y cuando me abrió con mi mejor sonrisa le pedí si por favor no me prestaba un fibrón. "Ida y vuelta" me dijo. No fue una indirecta, pero lo tomé al pie de la letra cuando termino la clase dos horas después. Le pedí a la profesora el fibrón y fui a devolvérselo.  Nos quedamos un rato largo hablando. Le dí mi número de celular y me dijo que a la noche me mandaba mensajes. Me puso un apodo muy gracioso y extraño 'polvorita'. Es increíble la forma distintas de ver que tenemos todos. Él me ve como una especie de chica feliz, sonriente, divertida y no tiene idea que la nena que tiene en frente tiene un vacío y una tristeza adentro que no tiene fin.

El Profe.



Un día jugando con fuego
te voy a quemar. 




"Hoy me pasó algo extraño Facu. Necesito tu opinión masculina cuando antes. Cuando leas esto llamame" (Mensaje enviado)
Después de dos timbres atendí el telefono. Del otro lado estaba tu voz ansiosa, mi preferida. No sos de las personas que adoren hablar por teléfono, entonces cada vez que tenes que escuchar tu felicidad se hace notar. Yo adoro llenarte de palabras y cuando termino de hablar tus palabras suelen ser las indicadas. Ahí es cuando entiendo que vos ahorras palabras y prestas atención para poder dar una visión correcta o por lo menos mas acertada de lo que daría cualquier otra persona, por ejemplo, yo.
Entonces te empece a contar...
"Salimos del torneo de educación física, Andi, Sofi, Mela, Eru y yo. Estábamos muertas de hambre, eran las tres de la tarde y la profesora lo único que hizo fue explotarnos, a mi muchísimo mas, obviamente, no soy de las apasionadas por el deporte. Cuando íbamos al quiosco nos cruzamos con el profesor de computación. Yo venia caminando de espaldas cuando me lo choque (muy comedia romántica). Nos dijo que el quiosco estaba cerrado, mi estomago no se tomo muy bien esa noticia. Es un hombre muy simpático. Ojo, con profesor no te estoy diciendo '40 años, canoso, camisa formal, cara de baboso', no, todo lo contrario. Tendrá aproximadamente 22, 23 años. Y no es ni siquiera nuestro profesor. Fue nuestro suplente en noveno por una clase. Creo que le da clases a los mas chicos. En fin, la cuestión es que nos fuimos caminando con él. Como es tan simpático es ameno mantener una conversación, lo que nunca te podes imaginar es que a un hombre de 23 (siempre hablando aproximadamente) le pueda interesar la vida de cinco pendejas de 15. Nos empezó a preguntar que hacíamos, donde salíamos los fines de semana. Todas dijeron club XXI porque por supuesto todas iban ahí siempre, yo en cambio dije que además de ir a club también iba a Quilmes centro. Se lo noto interesado, o eso creí yo, y me pregunto mas específicamente a que bares iba generalmente. Lo tome por sorpresa cuando le dije que iba a Xantino a veces, igual que él y me dijo algo como 'Por qué no vas este sábado y tomamos algo?'. Esa propuesta me tomo mas por sorpresa a mi como te imaginaras, pero de todas formas le dije que seguramente iba a ir, así que si lo cruzaba no iba a dudar en acercarme aunque sea para saludarlo. La conversación terminó ahí. Las chicas quedaron tan sorprendidas como yo. ¿Qué carajo significo todo eso?"
"Lo único que nos faltaba era eso. Que a tu novelita romántica se le sume una historia clandestina con un profesor".
Por algo siempre digo que lo mejor que podes hacer es ahorrar palabras para terminar teniendo siempre la respuesta correcta. 

sábado, 23 de julio de 2011

Como siempre termino lastimando a la persona que menos se lo merece en el mundo. 
Salí con Eru y su amiga Dai, fuimos a club. Entre toda la gente me encontré con Mauro. Pasamos una noche hermosa pero gracias a mi terminó mal. No entendí muy bien porque lo hice pero aproximadamente a las seis de la mañana fui al puesto de panchos que hay adentro y apareció un chico que empezó a hablarme y decirme las típicas cosas que un idiota te dice en un boliche. Mi gran error fue querer deshacerme de ese chico dándole mi numero de celular, un numero falso, obvio, lo que menos quiero en este momento es sumar a otro idiota para distraerme y menos teniendo en frente a Mauro. Lamentablemente él no vio correcta mi forma y se enojó. Discutimos y nos dijimos cosas horribles. 
Llegué de Eru destrozada y llore hasta que logré dormirme. Al otro día mi hermana me sermoneo por mensaje de texto. Tiene razón. Siempre que intento hacer lo mejor para él termino haciendo todo lo contrario y lo arruino todo. No compartimos la misma manera de amar pero sin embargo no puedo alejarme de él. Quiero crecer, quiero cambiar y quiero ser una Reina solo para darle todo lo que se merece. Pero no puedo. Hay algo dentro mio que no me lo permite. Me encantaría poder volver con él y demostrarle que es la persona mas hermosa del mundo, decirle que no necesito mas tiempo alejada porque simplemente tenerlo lejos no me hace bien. Me encantaría que se de cuenta que aunque mi manera de amar sea errada yo todos los días quiero ser mejor persona para amarlo, de la forma que sea. 
El lunes cuando me desperté tenia un mensaje de él: "Nunca voy a poder dejar de hablarte". Mi respuesta debería haber sido: "Yo nunca voy a poder quererte como vos y solo vos te lo mereces". Ojala que cuatro años después él siguiera recordando esas palabras. 


Y me duele dentro, en el centro del pecho o del estómago,
 como si algo o alguien hubiera arrancado mi corazón 
y ahora palpitara el vacío.


No te das una idea de lo divertido que es escuchar a las personas hablar de mi. Todos creen que soy así porque soy mala. Nací errada y no tengo corazón, ni una pizca de sentimientos... nada. De hecho me divierte muchísimo estar con una o dos personas a la vez y disfruto no teniendo un solo chico al que querer y que me quiera. Es divertido, no me digas que no. 
Todos piensan que soy así porque soy mala. Como se decepcionarían si supieran que me encantaría poder querer a alguien, otra vez, y que sea correspondido. Me encantaría dejar los miedos, la desconfianza, el dolor de lado. Pero esto es mas fácil, mas cómodo. No tengo que esforzarme por responder sus sms o atender el teléfono. Y lo mejor, no tengo que preocuparme por protegerme del dolor, no duele. No siento nada. 
Exacto, no siento nada. Estoy vacía, perdida, destrozada. Cada uno de los que emiten opinión desconocen esto. A veces soy yo la que cree desconocerlo.



viernes, 22 de julio de 2011

No desapareció. No iba a hacerlo. Soy la única persona en el mundo que cree que él va a desaparecer. Cada vez que intento olvidarlo ahí aparece él. 
Como cambie mi msn se volvió a agregar. Estaba conectada, tranquila, manteniendo conversaciones con mis distracciones hasta que apareció. 
- Quien sos?
- Guillermina.
- Gui? En serio? No lo puedo creer, hace muchísimo que quiero hablar con vos y no podía contactarte. No sabia que tenias un mail nuevo.
 Y no, la idea era que vos no lo supieras. La idea era alejarme de vos. La idea era que Messenger no fuera tan recontra hijo de puta y te borrara para siempre de mis contactos como yo no puedo borrarte de mi vida.
- Me buscaste?
(Respuesta incorrecta.)
- Si. Tengo muchas ganas de que nos juntemos a hablar.
Por supuesto. Tipie mi número de celular para que pueda contactarme cuando a él se le ocurra, cuando él pueda, cuando él quiera. Yo iba a estar siempre disponible. 

Abril.



Hay algo que jamas logre entender y es esa importancia que le da el mundo a este mes. Todas las canciones, los poemas mas lindos, las mejores cosas pasan en abril. Es una especie de ley universal, uno ama a abril. Es como la primavera. Todo el mundo le da importancia a esas cosas, yo sin embargo me siento vacía. Ni abril ni la primavera, nada me puede salvar. 

Guillermina, estas segura que sos vos?

13 de Marzo.




¿Qué queres que te cuente? Es mas de lo mismo. Ninguna distracción es interesante. Es conocer a alguien que no le llega ni a los talones a los dos hombres que voy a querer toda mi vida. Son todos vacíos. Están un rato y después ya me aburrí. No es bueno para mi. Los uso, les alimento el ego un poco y dejo que se acerquen. Ellos creen que me tienen, que todo es fácil pero los voy a dejar en el mejor momento de la relación y los voy a tener llenándome de mensajes de texto cada diez minutos (a veces más). Se van a humillar y van a perder el orgullo. No me gusta verlo. Esos chicos patéticos me hacen acordar a mi. 

Las clases cambian mi estilo de vida rotundamente. Los días son mas largos y monótonos. En otras palabras: insoportables. Despertarse temprano, recibir el día con la histeria y el apuro de Fabiana. Cambiarme casi inconscientemente y llegar al colegio para estar quince minutos parada diciendo oraciones en las que no creo sin poder siquiera bostezar. Discutir con la mayoría de los profesores. Tener recreos vacíos y poco interesantes (si, la ausencia de Mauricio se sigue notando), clases aburridas y millones de cosas nuevas para leer. Volver a casa a horarios anormales. No tener la costumbre de dormir siesta. Hacer la tarea. Mirar algo en la televisión o escuchar la radio y si todavía me quedan neuronas disponibles leer algún libro. 
Después me duermo y no espero nada del día siguiente.

Hoy empezaron las clases.
Un pasillo nuevo nos dio la bienvenida a primero de polimodal y por ende  a nuevos compañeros que antes eran parte del otro noveno y por suerte no tenia que esmerarme para relacionarme con ellos. 
Encima Mauricio ya no esta más en el colegio. Todavía no se si eso es un alivio o una pena. No verlo nunca no hace que lo quiera menos, ni que me olvide de él. De hecho, el dolor insoportable en el pecho esta presente en cada momento. Cuando miro un espacio donde debería estar él siento que hay algo desgarrándome dentro. 
En fin, me senté con Andrea. Adelante estaban Erika y Sofia. Estamos rodeadas de tarados/as pero por suerte las tengo a ellas. Dicen que van a ser mas exigentes. Ya de por si son muchísimas mas materias y cosas completamente nuevas. Pero tengo a ellas tres al lado mio y el presentimiento enorme de que las cosas van a ser distintas. Distintas para mejor, por supuesto. 

1 de Marzo.



Facu:
Gracias por la tarde de hoy. Gracias por hacer de este día uno de los mas felices de mi cortita existencia. ¿Te acordas ese vacío que te digo siempre que tengo? Bueno, cuando estas vos... es como si el agujero en el pecho se calmara. No hay dolor. 
Sos de las pocas personas que pueden lograr eso, sos el que siempre esta, ademas, y eso para una Guillermita solitaria es demasiado. Amé la tarde con vos.  Amé que los dos hundamos nuestras caras inmensas en las ollas llenisimas de fideos. Amé sacarle fotos a las nubes con formas e inventar miles de canciones nuevas. Me encantaron tus historias de playa y tus grititos celosos cuando te contaba como disfrute cada uno de los días que duró mi estadía en el mar. Me encanta sentir que somos los mejores amigos del mundo todos los miércoles a las cuatro y media de la tarde. 




Pd. Este diario esta dejando de tener sentido. 
Hoy me deshice de matematica de noveno. Tengo que empezar a organizarme porque empiezan las clases. Necesito útiles porque no puedo empezar con mi cartuchera de rana. Todo lo que tenga que ver con Mauro esta en stand by. A veces quiero acercarme, visitarlo o simplemente hablarle... pero después me acuerdo lo débil que puedo llegar a ser adelante de él, me acuerdo que soy la ultima persona a la que él necesita y doy por terminado mi delirio. Es una tortura pensar en él. Querer acercarme y no poder, no poder por mi misma, porque no tengo nada para darle que se merezca. Me da tristeza el solo nombrarlo. ¿Pero que puedo hacer? Por suerte tengo a dos idiotas al lado que me distraen. 

"Febrero es aburrido. Los días son iguales y lo único distinto esta lleno de ecuaciones y problemas matemáticos. Me importa poco y nada el colegio. Las matemáticas sacan lo peor de mi. Hasta que rinda no voy a tener vida, así que no te asustes sino te escribo ni te llamo. Igual te chupa un huevo a vos, todavía seguís en el mar y se que no vas a volver hasta Marzo. Así que nos vemos en ese mes. 
No te olvides tan rápido de Guillermita. Conoce muchas chicas y trata de no ser tan introvertido. Te extraño Facu."


(mensaje enviado)

1 de Febrero.

Llueve. 
De eso se trata la vida. De ver llover. ¿No te pasa eso? ¿No te pasa que la vida es solamente esos momentos? ¿Que la lluvia es la única oportunidad para lavar todo lo sucio que invade por dentro? A mi suele pasarme seguido. Entonces cuando llueve quiero salir afuera y empaparme entera. Quiero que la lluvia lave todo lo malo que hay en mi, así cuando sale el sol ya estoy nueva, limpia, distinta. 

21 de Enero.

Llegó Lucas a Gesell y con él la solución a todos mis problemas. 
Fue así: Mi prima se fue de vacaciones con su amiga a Pinamar. Su amiga como es muy copada alquilo una casa enorme para todos sus amigos y amigas, entre ellos esta Lucas. Consiguió entradas gratis para el Gesell Rock y por suerte me entere a tiempo para ir con ellos. Tocaron las mejores bandas, como siempre. Y tuve la mejor compañía  Hacia mucho que no me sentía tan bien y tan cómoda con alguien. 
Después del recital y la separación nos llenamos de mensajes. No es lógico encantarse de repente no? O sea, no quiero vivir lo mismo que con Mauro, ya sabes, todo rápido y después... ademas sería él a la única persona que le permitiría meterse tanto en mi vida, otra vez. Pero Lucas tiene algo que me da curiosidad, no me deja alejarme de él. Y lo peor es que no tengo ganas de descubrir que es. 

jueves, 21 de julio de 2011


 todos y cada uno de nuestros miedos, 
acaban siempre por morir en el mar.




Armé las valijas y me sume a la multitud que va de playa en playa para situarse en frente del mar, con la sombrilla, la reposera y el mate. Mi destino es Villa Gesell, como todos los años, desde que tengo memoria. Para salvar mi estadía Miranda! vuelve a presentarse en el Gesell Rock. Y yo vuelvo a asistir, como el año anterior. Esa noticia fue lo único que me impulsó a estar acá. Si, lo sé. Me vivo quejando de mi familia, pero desde el pasado octubre del 2003 las cosas no suelen ser las mismas, por lo menos no para mi. Es como si tuviera miles de miradas encima esperando que me equivoque otra vez, una y otra vez. Y lo hago. Porque se trata de eso, de equivocarse y volver a levantarse, tal como vos me enseñaste.
Hablando de vos, sos el ente que no se presenta en todas las vacaciones. Siempre huis el primero de enero y me dejas durante todo el verano, ¿Algún día se va a terminar esa rutina? Aunque me dijiste que ibas a Mar de las Pampas, voy a intentar ubicarte, porque es mucho mas cerca. Ademas, podrías venir conmigo al recital. No, mi mamá todavía no me permite ir sola pero algo intentaré. Ya sabes como se pone cuando estamos aca: insoportable. Le dura dos días la paz del mar y empieza a sentirse sola e incomprendida. Una idiota, porque no se da cuenta que la entiendo muchísimo. Somos dos personas incomprendidas acá adentro, quizás... inaceptables. La diferencia es que a mi eso no me disgusta. Mucho menos si se que no soy la única, la mujer mas hermosa me acompaña en el sentimiento. Somos mi mamá yo y después viene todo lo demás. 
Voy a comer, Facu. Espero que des señales de vida pronto. Todo un verano sin vos es un martirio. 

martes, 19 de julio de 2011

5 de enero.

Ese año las cosas fueron distintas. Y empezaste casi en ruinas levantandote de una caída increíble. Fue en la época en que empece a amarte  y te convertiste en mas que una simple compañera con un cinto de cuero en la cintura y un instrumento musical extraño. Instrumento que perdiste junto a muchísimas cosas materiales pero que te enseñaron a ser fuerte y te demostraron que clase de chica eras. Después de eso empece a admirarte, a acercarme a vos, conocerte y permitirte conocerme. 
Hoy, cuatro años después, sos vos la que me permite a mi conocerme, entenderme y cerrar historias. Hoy me estas salvando del dolor, de las cicatrices. Y todavía no había escrito nada referido a tu persona, me la pasaba todo el tiempo escribiéndole a Facundo... pero esta es tu fecha y te la mereces mas que nadie. 

3 de Enero.

Prendo la televisión buscando distraerme y dónde termino? En su canal preferido. Una especie de desesperación me recorre por todos lados, igual que cuando lo tengo en frente, como si fuera una advertencia de que algo esta por venir. No confío en las corazonadas pero esta vez es demasiado fuerte.
Mauricio me rompió el corazón. Fue él, fui yo, fue una especie de trabajo en equipo. Y aún así, con el corazón destrozado, este latía desesperadamente avisándome que por mas que yo quisiera la historia no había terminado. Contándome casi a voz en grito que esta historia todavía no tenía fin.

2006.

La noche transcurrió de forma normal, como todas las fiestas de año nuevo. Pero esta vez hubo algo distinto. Como mis tíos se encargan de huir de nosotras en su casa de playa nos juntamos a comer con mi familia preferida. Fuimos a la casa de un tío de mi abuelo que yo quiero muchísimo. Ahí estaba Agustina, que ya sabes que es mi clon con un par de centímetros menos, la nena mas hermosa de todas y toda su familia. Pasamos una noche divertidisima, en realidad es imposible que me aburra en mesas así. Siempre soñé con una mesa de navidad enorme y mucha gente alrededor riéndose de todo y festejando. Bueno, fue así. Me di cuenta ademas que cuando crezca y forme una familia quiero que sea así, gigante. Tener muchos hijos corriendo por todos lados y tirando fosforitos o pirotecnias mas salvajes con el padre. También me imagino a las chicas con sus hijos y sus maridos en la misma mesa. A mi mamá emocionada, como siempre. Y a vos también te imagino ahí, grande y distinto, ayudando a mis hijos a encender cohetes y contándoles historias, como en esas películas de leyendas navideñas. En fin, después de la cena el reloj marcó las doce y el cielo, que antes parecía que estaba a punto de explotar, estallo en colores por todos lados. Eso es lo que mas amo de las fiestas, que el cielo se llene de colores.
Nos vinimos a la cuadra de mi casa para preparar todo para el muñeco, que es una especie de tradición para bien-venir al año. Preparamos tragos y toda la gente se iba reuniendo en la esquina para ver al muñeco volar en pedazos. Entonces pasó lo que suponía, encontré el momento perfecto para estar con Pen a solas y bueno. Así que pase la noche en sus brazos y fue la mejor forma que tuve de empezar el año escapando de mi.

Después de mi cumpleaños las cosas no cambiaron mucho. Fue un día normal como tantos otros, aunque vinieron personas inesperadas. Fue especial porque no me sentí tan sola como siempre que me dejas. Además me regalaron un celular lo que me ayuda a mantenerme comunicada con Mauricio de otra manera (Gracias destino, siempre te empeñas en acercarme donde NO debo!). Y hablando de él, es todo lo mismo de siempre. Distancia y acercamiento. Como si algún día fueran a cambiar las cosas...
La escuela también fue común y corriente. De nueve materias en total me lleve siete. La profesora de sociales me aprobó milagrosamente, me encantaría decirte que fue por mi esfuerzo pero ni yo me lo creo. Así que rendí todas en diciembre, excepto matemática que me quedo en febrero. Pero por suerte y a diferencia del año pasado terminé a tiempo para tener unas vacaciones libres, aunque de mucho no me sirven este año porque no tengo un novio hermoso para ver todos los días. En cambio tengo muchos chicos con los cuales me enfermo y me divierto. Entre el Mago, Lucas y Pen tengo las vacaciones y la cabeza ocupada. Obvio que en ningún momento me olvido de Mauro ni de Mauricio, ellos son las personas mas importantes y me conviene tenerlas lejos para no lastimar ni salir lastimada. 
Lucas es un ex compañero de mi prima. Tuvimos una mini relación hace unos años y ahora me lo reencontré en la Mae (la feria de Berazategui que hacen para promover la cultura), intercambiamos números y volvimos al ruedo. Lo veo seguido y es algo bueno porque ademas de gustarme mantiene mi cabeza ocupada. 
Pen es un poco mas accesible. Lo tengo mas cerca de lo que te imaginas. Todavía no paso nada, pero conociéndome no voy a tardar mucho en lograr que pase. 
Hoy es año nuevo. Mañana empieza el 2006 y siento que durante este año deshice la vida hermosa que tenia hace un año. Si, hace un año atrás era la persona mas feliz del mundo, tenia a un hombre precioso al lado y esperaba ansiosa las fiestas solo porque creía que iba a ser un año feliz a su lado. En cambio lo perdí y me perdí a mi misma. Creo que lo único que espero para el año que esta a punto de llegar es volver a encontrarme y mantenerme conmigo misma y a salvo. 

26 de Octubre.



Hoy es mi cumpleaños. Mis quince. 
Esta mañana me llegó tu regalo. Y mi mamá me despertó con un ramo de rosas de la planta de mi abuelo. En la escuela me llenaron de cartas hermosas todas las chicas, me sorprendí mucho cuando Valeria, una compañera con la que me senté en los primeros días en el Maria Ward, me entregó una carta hermosa donde decía que tengo que hacer oídos sordos a lo que dicen los demás. Es increíble como el apoyo que mas necesitas te llega de la persona menos esperada. Pero lo cierto es que nunca escuche mucho la opinión ajena, creo que se debe a que se quien soy y donde estoy parada en la vida. Muchas de las cosas que dijeron de mi son inventos, rumores vulgares y sin sentido que solo cree esa gente que no me conoce realmente. Son las otras personas, las que están conmigo a pesar de ese palabrerio, las que confían en mi a pesar de todo, las que valen realmente la pena. 
Mi mamá en cambio es distinta. A ella la opinión de los demás suele importarle, debe ser por eso que cuando necesita ayuda acude a las personas mas sensatas para ella: mis tíos. Toda mi familia es así. Alimentada en la sensatez y en el andar por el camino correcto. En cambio yo soy distinta. No recorro un solo camino ni me guío por lo que dicen que esta bien, sino que experimento a cada paso y si, suelo equivocarme, pero cuando tropiezo con algún error, o caigo en algún lugar errado, saco fuerzas de adentro y la peleo. Así soy. Luchadora aún cuando todo se desmorona a mis pies. 
Después de los quince años le dicen a una que la vida va a ser distinta y que estas empezando una etapa donde las cosas que creíste cambian y creces mas rápido. Yo creo que te asustan sin necesidad. Acabo de cumplir quince y sin embargo creo que hace rato empece a recorrer el camino del cambio y del crecimiento, a mi manera, por supuesto. Se que parece que todavía soy una nena chiquita llena de miedos y tormentas y no te creas que te voy a decir que no es así porque estaría mintiendo. Si, todavía soy esa nena y tengo la sensación de que jamás en la vida voy a querer perderla, porque es esa nena que fui, que soy y que voy a tratar de ser el resto de mi vida, la que me da fuerzas y me demuestra que mas allá de las caídas y los tropiezos de la adolescencia la esencia fundamental de una persona esta ahí y no se va a borrar con nada. Es una marca indeleble de esencia y es fundamental llevar esa marca con orgullo a cuestas. 

Ahí estábamos vos y yo, corriendo contra el tiempo. Era una de esas tardes de primavera que yo mas amaba. Rollers, helado, algún que otro copo de nieve después y tu cámara de fotos. Si alguien me hubiera preguntado que era lo que yo deseaba para el resto de mi vida sin duda hubiera respondido: 'que siga siempre así'. Fuimos al laboratorio de tu papá. Nos espero lleno de explicaciones y nosotros fuimos repletos de preguntas, como siempre. Pasar el día en el laboratorio era mi pasatiempo preferido. Todas las imágenes que aprendíamos a descubrir de a poco eran un tesoro para mí. En cada foto una historia, en cada rostro un cuento con el que me deleitabas. Nos íbamos de ahí adentro sabiendo que veíamos todo desde otra perspectiva, mirar, entre otras cosas. Para nosotros sacar fotos no era un arte, sino una extraña capacidad de salirse del contexto. Así vivíamos entonces, en un mundo aparte. 
Siempre me dijiste que estábamos llenos de mundos distintos pero que vos tenias la certeza que a veces había dos: el nuestro y el de los demás. Nuestro mundo Facu, tenía cosas particulares. 
Todas las personas creen que su mundo es especial, distinto al de todos y que si alguien lo viera desde afuera se fascinaría de inmediato. Nosotros no lo creíamos. Teníamos la seguridad de que era así. Por eso se reducía a nosotros dos, no existían muchas personas con la capacidad de ver las cosas desde otro plano, o por lo menos nosotros no las conocíamos. Todavía no entiendo bien porque cambio de tiempo a medida que voy escribiendo. Empiezo en pasado, termino en presente aunque ni me puedo acercar a un futuro. Quizás es porque no se mentirme mas a mi misma, porque no puedo situarme en un sitio donde no estoy o porque desde que no estas conmigo perdí esa forma hermosa de mirar la vida. 

Todos los días tienen
ese instante 
en que me jugaría la PRIMAVERA
por tenerte delante;




Estos son los momentos que me dejan sin aire. Cuando lo tenes en frente, después de haberlo deseado durante siglos y ya no lo queres ahí. Mis flores preferidas, la primavera y él. ¿Qué mas puede pedir una persona? No se si dejar de respirar definitivamente o manterme apartada del mundo durante el tiempo que me queda. 
Una flor amarilla en su mano, la certeza de que no lo supere y de que mi corazón cada vez que lo tiene en frente empieza a galopar desesperadamente. Sus ojos inquietos, mi corazón en movimiento. Entonces me quedo muda y me olvido de todas las cosas que tenía para decirle. Pareciera que el tiempo no paso, que no viví nada desde quien sabe cuando... 
Ahí esta él. Pidiéndome, rogándome que lo retenga. Y yo no puedo. Porque voy a abrirle la puerta y no la voy a cerrar, con la seguridad de que no se va a marchar, la dejo abierta sabiendo que si se quisiera ir lo haría, creyendo que no lo va a hacer, no se va a ir otra vez, pero la dejo abierta y él desaparece. Un día, un mes, dos años después, cual es la diferencia? Va a desaparecer de todos modos. Y yo me voy a quedar ahí, llena de cosas para decirle pero no me salieron, de amor para darle, de preguntas que formular, llena de primaveras encima sin que me pregunte si quiero vivirla a su lado, de una vez y para siempre.

17 de Septiembre, 2005.



Un año.
Desde que desapareció de mi vida tengo la tendencia sentimental a no modificar nada de lo que esta a mi alrededor, de no cambiar nada de mi persona, de no crecer ni un centímetro más ni uno menos, así el día que decida volver (en caso de que la vida me lo traiga de nuevo) encuentra todo tal y como estaba antes de que desaparezca  ¿Donde esta Mauricio, Facu? ¿Por qué me deja siempre sin siquiera una palabra de despedida? 
Ahora estoy con mi hermana y con Rocio. Estamos disfrutando el comienzo de la primavera que se esta acercando. El cielo esta repleto de estrellas, la oscuridad nos permite observarlas con mas claridad y la luna es un globo amarillo, enorme, de queso con agujeros. Todo esta calmo y sin embargo adentro mio hay una desesperación, una histeria, una inquietud que no me permite estar a tono con el mundo, si Facu, mas de lo mismo.
Lo extraño. Sé que no debo extrañarlo, no lo tengo ni que desear y mucho menos amar pero llega un punto donde se me hace imposible. 
Se puede decir que su adiós tuvo mas peso sobre mi de lo que tuvo su amor, quizás porque su amor fue efímero y su adiós se mantiene intacto todavía. No puedo soportarlo sabes? Quiero poder librarme de una vez por todas de su adiós pero no puedo. Cuando Mauricio estaba al lado mio, cuando tenía su compañía, sus abrazos cotidianos, sus chistes, nuestras conversaciones, la vida era hermosa y distinta. Su presencia para mi era una contención, era saber que no estaba tan sola, que quizá había alguien que me iba a entender porque creí que era distinto a todos, que con él podía ser Guillermina sin que me cuestione nada y aceptándome con mis errores y mis aciertos. Era la última persona en el mundo a la que quería defraudar porque yo tenía que demostrarle que podía ser una mujer, su mujer. Podía pasar horas y horas acomodándome el uniforme, peinándome, pintándome para que él me vea linda. Fue mucho tiempo después que descubrí que todo eso era superficial y que no era lo que tendría que haberle mostrado de mi. 
Pero ahora lejos de todo eso, lejos de él y de nuestro primer beso soy una chiquitita triste, enojada con el mundo y con el amor que logró destrozarme. Siempre estuve segura de que el amor iba a ser la única receta que cure y sane el alma. Claro que nunca pensé que la falta de amor nos podía matar, de a poco. 

lunes, 18 de julio de 2011

El Mago.

Había una vez un Mago que inventaba
cuentos felices que nunca terminaban, 
había una vez, cuando yo lo llamaba, 
él siempre aparecía, de todo me salvaba. 





De todas las historias, los deslumbramientos, que viví este es uno de los mas simples de todos. Siempre me encargué inconscientemente de que todo se prolongue durante años y cueste mucho alejarse. De hecho jamás me aleje de esta persona, es el día de hoy que somos cercanos, que lo miro y lo entiendo como en esa época y que no puedo estar mucho tiempo sin saber algo de él... pero es un afecto diferente porque ahora ademas de Mago es un amigo hermoso que me supe ganar con el tiempo. 
Vivíamos todos envueltos en el mismo circulo vicioso: el colegio. Ahí era donde nacían y morían las historias, no iba mas allá de eso. Él era la última persona de la que me podía acercar, mujeriego, comprador y todo lo contrario a Mauricio y su grupo de amigos. Como siempre suelo hace deje de lado esa definición para conocer de verdad y sin proponermelo a la persona que había dentro de ese personaje. Así fue como conocí al Mago. 

Mis amigas hoy son pocas,
pero por lo menos son AMIGAS, ¿No?






Obviamente las cosas no cambiaron. Mauricio me había perdonado, eso si, pero la relación seguía siendo la misma. Decidí alejarme de ese mundo tortuoso y empezar a vivir un poco mas, aproveche el tiempo que había pedido pura y exclusivamente para mi. Fue la época donde nos llenamos de aventuras nuevas y conocí a mucha mas gente. Empece a tener una relación distinta y mis compañeras de colegio, esas a las que tanto detestaba, pasaron a llamarse amigas. Con ellas comencé a compartir mi vida, hoy en día no puedo dejar de hacerlo. Se convirtieron en mis almas gemelas. Es difícil encontrar personas con las que podes contar a pesar de todo, decimelo a mi sino, pero cuando deje que Guillermina salga de la almendra, cuando me di a conocer, tuve la suerte de encontrar cinco de ellas.
Volví al 2011 para recordarselos. Escribir en un presente lejano no es para mí. Pero relatar estas cosas en pasado, no se, hacen mas notorio que no estas. Pero quedate tranquilo, me dejaste en las mejores manos. 
  Muchas de todas las cosas que viví ya no las tengo en la cabeza, son como recuerdos borrados e incluso algunos un poco vacios. Era una necesidad de permanecer lejos de Mauricio, lejos del dolor. No era fácil, me costó años llegar a desprenderme de él de todo, pero en ese momento no tenia ni idea de lo que iba a pasar siglos después. De todas formas, no lo hubiera logrado jamás sin mis amigas. Sin mi ejercito







(Me parecía una buena ocasión, estando a dos día de una fecha tan comercial e importante, para recordarles que significan ustedes en mi vida. Andrea, Carolina, Erika, Melisa y Sofia: no estaría donde estoy parada sino hubiera tenido personas como ustedes al lado.)

Hoy voy a contarte una historia de fantasmas. 
Hay tantas clases de fantasmas como de personas que los ven. Muchos de los fantasmas son espíritus sin paz, personas que ya no están que vuelven porque tienen un asunto pendiente, una tarea que resolver. Esas son mi clase de fantasmas preferidos. Pero mi fantasma no se fue, o si, pero no está muerto. Que volvió, volvió. Si es definitivo o no… eso nunca lo supe.
Él y yo teníamos un asunto pendiente, un problema que resolver y ahí estábamos, intentando enmendar el daño que nos hicimos. 
Fue un 13 de julio. Fui a la casa de Caro a saludarla por su cumpleaños. No habíamos vuelto a hablarnos y pensé que no íbamos a hacerlo, por lo menos no por el resto de los días. 
Estaban todas las chicas y por primera vez me sentí a gusto a su alrededor. Disfrute su compañía y el cumpleaños como no disfrutaba hacia mucho. De repente empecé a verlas como mis pares y no como a personas distintas que no me entendían. Nos reíamos de lo mismo, hablábamos de lo mismo, quizás también sufríamos por lo mismo. Y me ayudaron. Me ayudaron a resolver mi asunto pendiente con mi fantasma. La que más me ayudo fue Mariana (muchos años después volvimos a nuestras diferencias pero eso no importa ahora, jamás me voy a olvidar de ese día). Salimos a caminar, dimos vueltas por la plaza y ahí estaban los chicos. Por supuesto que no me querían tanto como antes porque le había hecho a Mauricio algo que no se hace y él estaba antes que yo, y yo lo entendía perfectamente, pero de todas formas ellos también colaboraron. Fueron a buscarlo a la casa, tardo lo suficiente como para que mi corazón intentara salir disparado y en el momento en que casi me rindo y doy media vuelta lo escucho. Esa escena de novela que se repetía solo con él me fascinaba, escucharlo por detrás, el corazón descontrolado, las miradas profundas, la sensación de ser débil ante su presencia. Así estaba: débil. Y él lo sabía, no había nada de mí que él no supiera. 
Después de saludarnos formalmente nos sentamos en la puerta del colegio. Las heridas estaban cicatrizadas y se notaba, de otra forma no hubiéramos podido mirarnos a los ojos. Se escucharon disculpas, explicaciones, excusas y confesiones. Le pedí perdón por haberlo delatado sin derecho, me pidió perdón por haberme lastimado sin necesidad. Nunca explica las razones de su forma de actuar y llega un punto en que me rindo y no tengo ni necesidad de saberlo, aunque supongo que cuando repaso la historia una y otra vez entiendo mucho más su forma de ser para conmigo. También me dijo que su historia con Keila había sido un error. Yo era la menos indicada para escuchar esas cosas, en todo caso la única persona a la que tenía que decírselo era a su amada novia, pero en el fondo me divertía, y no te lo voy a negar, también me hacía sentir importante. Pero lo más importante de la conversación no fue eso, las disculpas y las excusas, las explicaciones y los perdones no eran tan importantes como las cosas hermosas que escuche después. 
Ya se me había ido el miedo y la persona que tenia adelante ya no era un desconocido sino Mauricio. Mi Mauricio. El mismo que amaba con toda mi alma. Él también estaba distendido, ahora sonreía más y no me miraba con tanto odio. Yo sabía que Mauricio me quería (incluso sé que me quiere… que quizás me va a querer siempre como yo lo voy a querer a él) y lo dijo, una y otra vez lo dijo y no solo eso: “Sos mi debilidad”. Creo el corazón se descontrolo durante muchos años cuando me repetía a mi misma esa frase. Su debilidad. En ese momento no me pareció malo, nada de lo que salía de su boca podía parecerme malo, sobretodo porque él también lo era, mi debilidad. Cuando estaba a su lado el mundo parecía detenerse de inmediato. Nada me dolía, excepto él. 
Mi fantasma había vuelto. No podía echarle la culpa por eso, había sido yo la que le permitió dicho regreso. Ahí estábamos otra vez. Sus actitudes y su historia no cambio. Mi amor y mi debilidad mucho menos, de hecho estoy segura de que esa noche todo se elevo a la máxima potencia. 

¿Por qué nadie me dijo antes 
como era la vida sin él?


¿Te acordas cuando te dije que no iba a hablar más de él? Bueno, te mentí. No voy a decirte que se terminó el mundo... no. Pero hay una parte de mi, una gran parte de mi, que todos los días se levanta esperando esa conversación agradable, un llamado, un e-mail, que se yo, algo. Quizás era cierto, quizás era la persona que me anestesiaba... pero necesito de esa anestesia mas que nunca. 
Dormime Facu. Despertame cuando llegue navidad. 
Que más que a él se parece a un fantasma 
que se niega a irse para siempre. 
Y que vuelve, 
de vez en cuando y sin motivo alguno.





Nada cambio después de ese 29 de Abril. Mauricio seguía atormentándome con sus mentiras y sus apariciones. Escenas de celos, encuentros, yo terminaba siempre creyendo cada una de sus palabras. Un día colapse. Me entere que no era la única tonta a la que le mentía en la cara y sin motivo alguno. Además de su novia y yo, la otra era una compañera mía. No me sentí muy a gusto con la noticia, su novia tampoco, mando a su amiga a preguntarme si yo había estado con él y yo me encargue de dejarle claro que Mauricio y yo no teníamos nada que ver, pero que había una chica llamada Keila que podía darle información interesante.  
Desde ese día dejamos de hablarnos. Le había hecho lo peor que le podía hacer a un tipo como él, lo había dejado en descubierto, pero por el momento no me importo. Estaba demasiado dolida como para ver el culebrón que yo misma me había encargado de armar. 
La vida lejos de Mauricio era más fácil. Si bien me dolía tenerlo lejos, sabía que el sufrimiento no era el mismo. Él imponía sobre mí una atracción que nadie lograba, no era solo el hecho de no tenerlo, era algo muchísimo más fuerte. No tengo dudas de que lo que siento por él supera cualquier cosa. Pero a la vez duele. 
No entiendo, y creo que no lo voy a entender nunca, el por qué de su forma de actuar. Quizás él lo sepa y conozca sus motivos pero supongo que voy a ignorar eso siempre. Conozco cada una de las causas de este distanciamiento, sé que yo misma lo impuse, con muchísimo dolor, pero más allá de eso no me hago cargo a mí, sino a mi dolor. Tampoco voy a hacerle cargo a él de mi dolor. Soy yo la que elige todos los días quererlo y no olvidarme. No me importa que este de novio, que no me dirija la palabra, que incluso, quizás, me odie… porque voy a seguir queriéndolo todos los días y voy a esperar paciente el momento en que recapacite y se dé cuenta de que nada de lo que hice fue con maldad, sino con el más profundo dolor. Vos sabes cómo soy y aunque todo esto puede que me este destruyendo no me asusta. Tengo la extraña sensación de que en el fondo tiene que saber quién soy, no creo que se haya olvidado tan rápido. 

No es nada mas que el tiempo...


“Te amo pero necesito tiempo”. 
¿Qué quiere decir eso? Necesitar tiempo es frenético, 
es desesperanzado, es casi ridículo. 
Nadie necesita tiempo. 
En realidad, no necesitaba tiempo, 
necesitaba que a tiempo me retirara.


-¿Tiempo? ¿Vos me hablas en serio a mi?-
-Si. Le pedí un tiempo... ya sabes, para respirar.-
-Mucho Miranda! vos últimamente.- No, ya ni vos entendías mis decisiones. Y a decir verdad, yo tampoco.- Ok. Explicate.
-Mucho celo, mucha discusión, mucho embrollo. Tanta pelea después de cinco meses agota. Era la décima vez que peleábamos en la noche, imaginate en la semana como habrá sido... ¡No quiero ni pensar en todo el mes!-
-¿Y que mas?-
-¿Cómo que mas? Eso.- Definitivamente ni vos me lo crees. 
-A ver, Enano... amabas a este chico con toda tu alma, era el ser perfecto que te había salvado de las garras del pelotudo de Mauricio, estuviste flotando en una nube de cuentos todo el verano para empezar las clases y que de repente todas las peleas te agoten y te hagan pedirle ¿tiempo? No me quiero alterar, pero... ¿qué más?- Listo, me habías condenado. Como te odio a veces.
-Antes de decidir esto, me cruce a Mauricio. Me di cuenta que no solo es injusto engañarlo a él, sino también a mi misma. No estoy curada. Estuve adormecida todo este tiempo, creyendo que el tiempo, justamente, cura todas las heridas... el puto tiempo no cura nada, lo único que logra es que duela mas. 
Me quise escapar de lo que sentía y no conseguí nada. La negación nunca fue mi fuerte. Prefiero tener el tiempo suficiente para olvidarme de él y volver con Mauro. Porque se merece que sea sincera y que tenga latidos solamente para él. 
-Si, era esa la respuesta que buscaba hace mucho. ¿Aceptó el tiempo?-
-Ajam. No se cuanto me aguantara, igual.

Vos y yo sabíamos que esas cosas no iban a pasar, sabíamos que yo no soy de las que se curan inmediatamente. Hasta mi corazón, por mas roto que este, prefiere el drama. Y a partir de ese momento mi vida se transformo en más y más drama. Fueron momentos culminantes, como en las novelas, pero esta duro varias temporadas. Y no fue mi preferida. 




‘Nunca olvides que soy más peligroso para ti
de lo que soy para cualquier persona’




Sin duda hoy es particularmente el día más irónico para escribir el final de esta historia. No puedo hacer un orden cronológico con esto, no puedo ni siquiera afrontar cada uno de mis errores. Es su cumpleaños y es la primera vez en años que no voy a comunicarme con él para felicitarlo.
Mi relación con Mauro termino un 29 de abril en el mismo lugar donde empezó. La decisión la tome rapidísimo, una discusión mas y ya estaba cansada. No fue un final normal, porque en realidad nunca estuve segura de terminar con él, así que le pedí tiempo. El tiempo se extendió aproximadamente por cinco años. Fueron cinco años llenos de encuentros y desencuentros, cinco años creyendo que él era la persona con la que me iba a quedar para siempre. Si, inconscientemente creía que lo nuestro iba a ser eterno porque superamos todas las pruebas y todos los obstáculos los pasamos por encima, pero ambos sabíamos que yo no era la persona indicada para hacerlo feliz. Reaccione demasiado tarde, ya lo había perdido para ese entonces. 
Después de que le pedí el tiempo nuestra relación siguió. Nos veíamos y estábamos juntos. Se extendió muchísimo. Era verlo y terminar con él, porque sin duda había algo más que nos unía. Cuando me aleje un poco se puso de novio con una amiga de mi hermana. Me di cuenta que lo estaba perdiendo y me propuse hacer lo imposible para recuperarlo, lo hice. Fueron dos veces que nos vimos a escondidas, Mauro estaba terminando su relación y no me negaba los encuentros. Yo sabía que no le gustaba eso. Fue un 28 de octubre la primera vez que nos vimos. Estaba borracha y había salido por mi cumpleaños. Lo llame y lo fui a buscar. Llovía pero igual nos quedamos en la calle. La segunda vez fue después de una fiesta y fue sin dudas uno de los mejores encuentros que tuvimos. No creo que algún día conozca a alguien como Mauro. 
Cuando la que se puso de novia fui yo ya no era lo mismo, pero mi amor por su persona había crecido increíblemente y es el día de hoy que le tengo un cariño inmenso. Fue una historia de amor incondicional, de estar ahí sin importar ni las consecuencias ni los títulos. Estábamos más allá de todo. Pero cuando me di cuenta que quería estar con él de verdad era demasiado tarde. Fueron veranos increíbles, encuentros hermosos, noches interminables. Jamás en la vida va a existir alguien que lo iguale. No voy a volver a escribir sobre él y no voy a contar la historia como fue ni como la recuerdo. Sé que suena a negación pero es más fácil expresar el amor que le tuve tanto como hombre y como persona que todo lo demás. Y debe ser porque todavía es un final que no entiendo, una historia que me cuesta horrores cerrar. 












Mientras mi noviazgo se desvanecía a medida que avanzaba el tiempo. De una sola cosa estaba segura, no era él, era yo. El hecho de volver al colegio me provocaba ser totalmente distinta. Siempre fui una persona diferente ahí adentro, como si tuviera una personalidad mala y saliera a la luz cada vez que pisaba la puerta de entrada. Era fácil dejarse llevar por esa burbuja. Escuchar el timbre que daba comienzo del recreo era una tortura y una felicidad increíble, era saber que lo iba a ver, con o sin ella, pero que iba a estar ahí. Algunos recreos se ponían más difíciles que los otros, ya que se acercaba a hablarme a mi o a las chicas. Estar cerca de él, más todavía, empeoraba las cosas y no había ningún útil que me hiciera recordar que tenía una razón para existir y que no era precisamente el ogro que tenía en frente. Y fue así como me deje llevar. 



Y así fue como ocurrió realmente...
 Mentira más o mentira menos.






Entonces llegas a una parte en tu vida donde te estancas. Ni las palabras alcanzan para describir el dolor, la angustia, la vergüenza, el horror que causaste. Tuve a un hombre hermoso y lo perdí. No me preguntes por qué me hice tanto daño a mí misma, por qué perdí al único hombre que yo misma era capaz de querer… no me preguntes porque no tengo idea de la respuesta. 
Después de mis esplendidas vacaciones recibí un mail; si, de Mauricio, obviamente. Un mail patético donde respondía unos de mis tantos lamentos de diciembre. La histeria, el dolor, la bronca que sentí al leer cada una de sus mentiras me dio un tremendo golpe. Vivir anestesiada es fácil. Uno vive la vida como si todo fuera parte de una película romántica donde los protagonistas se juran amor eterno y encima de todo lo cumplen por el resto de sus vidas… lo mío era un poco distinto. En mi película llego el príncipe a salvarme del horror y a convertirme en reina nuevamente. Tanto tiempo adormecida no me sirvió en lo absoluto. Cuando vi su nombre en la bandeja de entrada, cuando abrí su mail, cuando leí sus intenciones nuevamente la vida me dio un baldazo de agua congelada y no pude volver a dormirme. Sé que suena estúpido, pero volver al sueño era lo que más deseaba. 
Cerré el mail, apague a la computadora y volví a mi vida normal con mi novio perfecto y amoroso. Pero en el fondo sabía que no iba a durar mucho la siesta, si había pasado eso, si me había mandado ese mail era porque no iba a rendirse (de hecho jamás lo hizo). Pasaron los días, todo era correspondiente a mi rutina anterior: las conversaciones por teléfono, las visitas, los paseos, los besos y los cigarrillos, todo encajaba perfecto cuando tenía a Mauro al lado. Fueron días esplendidos cada uno de los que pase con él, es una persona que se debe cuidar y no se debe retener, de las millones de personas que habitan el mundo, Mauro es una de las pocas que merecen la felicidad más pura. Y yo era incapaz de darle eso, mi mundo perfecto se iba desmoronando a medida que sentía la presencia del ogro cerca, cada vez más cerca, como solo él sabía estar. ¿Es necesario que te explique que volví a caer en su red? 
Una de nuestras tantas noches perfectas de verano salimos, en esa época el boliche al que asistíamos era al mismo donde nos escapábamos para ir a matinée. Llegamos, nos encontramos con ambos grupos, yo con mi hermana, obviamente, hasta que nos separamos y fuimos a dar vueltas. Como ya te dije estar con él era maravilloso. Íbamos de la mano, parecíamos una de esas parejas de las postales cursis que te venden en el tren o en cualquier trayecto turístico, bajamos la escalera y escucho su voz. Me quedo inmóvil, intentado reaccionar y decirme a mi misma que estaba loca, que nadie puede tener tanta mala suerte de cruzarse en ese momento perfecto. Aunque pensándolo bien era la ocasión ideal para demostrarle que ya no era parte de mi, que mi vida ahora era perfecta y que tenia al lado al hombre que se merecía todo mi amor; era la ocasión ideal para demostrarle que no existía, para saludarlo y seguir de largo aunque por dentro me estuviera muriendo. Era la ocasión ideal, pero ocurrió todo lo contrario. 
Me paralice. Entonces lo escucho otra vez ‘hey, princesa’. Si, era él. Era su voz, su llamado, su ‘princesa’. Era Mauricio y sus brazos los que me agarraban para que reaccione. No me acuerdo ni que dije ni con qué cara lo mire, pero me acuerdo haberme quedado tiesa mientras lo veía hablarme, mientras se alejaba, mientras tenia al lado al hombre de mi vida. Al hombre que debería amar toda mi vida. Pero no pude. No supe manejar el amor perfecto, no supe vivir en mi mundo de novela, de película. Cuando empecé el colegio mi relación con Mauro dejo de ser la misma. Cada útil que tenia me hacia recordarlo, como una especie de alarma que avisa que mi novio era parte de mí y yo era la encargada de que siga siendo así. ¿No es patético? Tener que comprarte una cartuchera de rana para recordarte a vos misma que tu novio es perfecto y que tenés que amarlo aunque todos los días tengas al ogro de tu propio cuento en frente, ¿todos los putos días?
Y esa era yo. Una chica desesperada, una chica cansada, aburrida, una chica enamorada… del menos indicado. 

Siempre le tuve miedo al amor. Ahora que lo tengo de una forma tan pura y hermosa no se manejarlo. No me llevo bien con el amor y la ternura. Todo el tiempo creo que todo es una farsa donde mi credulidad cae perfectamente y termina mal parada destrozando mi alma. Quizás sea Mauricio el que me dejo sin fuerzas y me siento una egoísta porque cuando Mauro me mira a los ojos se que no me está mintiendo. Sé que no puedo desconfiar de él después de todo el amor que me da. Pero tengo terror. Y sé que nada bueno puede salir de esto. 

Nos despedimos llenándonos de regalos, me traje su remera y su gorra, él se llevo una mía y a Miranda, nuestra hija rana. No te asustes, no fue ni definitivo ni dramático (bueno, quizás un poco dramático sí, pero por mi parte, sabes que amo eso) y fue por causa de sus vacaciones. Si, se va de vacaciones quince días con su amigo pirata. En caso de que pienses que en este momento estoy histérica, insoportable, un poco idiota, bastante sensible… quiero que sepas que estas en lo cierto. De todas maneras hay algo que no me deja desconfiar. De más esta decirte que pretendo llamarlo todo el tiempo, todos los días, así no se olvida de mí. Quince días es muchísimo tiempo y más a kilómetros de distancia. 
Igual estoy planeando acercarme un poco. Miranda! toca en el Gesell Rock y no quiero perdérmelo. Con Manuel intentamos convencer a mi mamá, pero la guacha no afloja. Tampoco es que me lleve tan bien con ese chico, pero después de la mudanza de mi abuelo siento como que esa familia para Fabiana es una especie de refugio, de escape… del dolor quizás, del tiempo; igual que nuestro auto amarillo embrujado. No la culpo por eso, ni yo misma se cómo se reacciona ante tamaña perdida, no puedo esperar lo mismo que ella y tampoco pretendo que finja fortaleza adelante mío cuando no la tiene. Prefiero que llore y abrazarla, antes de que me venda una imagen sin dolor que yo ya sé que es falsa. Por eso me acerco a Manuel, Martin y su familia de locos. Porque sé que cuando ella lo ve a Martin ve a un ángel, que la protege del dolor. Lo que no se si sabe es que la misión de un ángel no dura para siempre, en algún momento se termina. Espero que su duelo no sea doble cuando tenga que enfrentarse a ambas perdidas.

domingo, 17 de julio de 2011

Es muy extraño que el destino nos haga temer 
y dudar de una cosa tan pequeña.


Pasan los días y me siento más y más encantada de él. Nos vemos seguido, viene, voy; los domingos con mi hermana nos tomamos el 324 y vamos a visitarlos al quiosco, como es domingo el colectivo tarda muchísimo y cada vez que lo vemos venir saltamos riéndonos a carcajadas por ser tan idiotas. Cuando llegamos nos da vergüenza acercarnos, pero finalmente nos ponemos de acuerdo en ir las dos juntas y ahí aparecemos. Siempre pasamos tardes divinas, los chicos son muy divertidos y Mauro es increíblemente perfecto. Cuando estamos solos, también es perfecto. A veces nos peleamos, sobre todo cuando me pongo en psicótica y exagerada. Soy demasiado celosa aparte, todo el tiempo tengo miedo de que este con alguna otra, de que sus amigas no sean tan amigas, de que me engañe y no porque desconfíe de él, sino porque no estoy acostumbrada a esto. Ya sé,  me vas a decir que me olvide de todo, que no puedo decir que nunca fui amada porque si lo fui, pero esta vez es distinto. Yo no había conocido lo que era sufrir porque alguien no te quiera, porque alguien te use o te deje de la nada. Ahora que lo sé, que lo viví en carne propia tengo miedo de que me vuelva a pasar; más que nada porque creo que esto que vivo es demasiado perfecto para que sea verdad.  Cuando pasa eso el miedo se hace más y más grande. Me entendes porque me conoces y sabes cómo soy cuando tengo miedo, pero esta vez no puedo alejarme de él… hay algo que me une, algo invisible y fuerte que no me deja separarme de Mauro ni un instante. 

Año nuevo, vida nueva, o eso dicen por ahí. Y puede que sea cierto porque mi año nuevo tiene una vida hermosa recién estrenadita por mí. Hace dos o tres días que no escribo y la verdad es que sí, tengo miles de cosas para contarte… como que recibí el año con mi hermana en mi casa comiendo sándwiches de miga y llamando a la gente por teléfono, a cualquier gente, agarrábamos la guía telefónica y llamábamos al primero que se nos cruzaba. Es fácil y hermoso pasar el tiempo con ella. Tiene una manera de hacerme feliz y de entenderme increíble. No sé en qué momento se me ocurrió separarme de ella, pero haberla reencontrado para mí es hermoso. Esa mujer tiene magia, una magia que no se encuentra en cualquier lado. 
Y así empecé más o menos el año. Entre la cantidad de gente que llamamos también llamamos a Mauro. Lo desperté pobrecito. Amo hablar por teléfono con él. Lo llamo a cada minuto por las dudas. Sobre todo cuando lo extraño, que generalmente es todo el tiempo. 
No puede ser así de real. No quiero pensar que es un efecto más de mi imaginación: quiero creer que es real. Llena de instantes hermosos mis momentos, con sus risas, esos besos de sorpresa y esa manera de hacerme erizar la piel cuando me abraza.
Que sea como es conmigo, dejarme conocerlo no solo por lo que dice sino por como actúa: ser distinto conmigo, ser algo especial para él, por lo menos dejarme pensar eso a  través de todo eso que somos.
No pudo haber llegado en otro momento, y aunque contarle de mi vida no sea lo que más me guste porque realmente, hay muchas cosas que deseo olvidar, no quiero ocultarte nada de lo que soy y me gusta dejar que se siga atreviendo a quererme igual. 
Pasó muy poco tiempo, todo de golpe y sin darme cuenta, pero hoy estoy segura de que esto va a ser algo de lo que no me voy a arrepentir. De abrazarlo siempre que puedo, mirarlo... y decirle que lo quiero...

viernes, 15 de julio de 2011

31 de diciembre. 

Hoy conoció mi casa. Con mi hermana lo recibimos en el pasto. Vino con el tano. No te das una idea lo lindo que era tenerlo ahí conmigo, en mi casa, en mi pasto, en mi mundo. Me quede adelante porque es una actitud que me nace cuando estoy con él… puedo mostrarle a todo el mundo lo feliz que soy de tenerlo conmigo y no tengo deseo de ocultarlo. Me gusta que todos nos vean abrazados o besándonos. 
Antes de que aparezca en mi vida andaba amarga por todo el barrio y por toda la casa. Mi mal humor arrasaba las paredes de mi casa y contagiaba todo el lugar, donde fuera que estaba parada. Cuando caminaba veía como todo lo colorido se iba transformando en blanco y negro. Pero cuando observaba mejor me daba cuenta que cada cosa seguía con su color original, la única que no encajaba en el planeta era yo. 
Ahora cuando camino con él o lo veo venir puedo ver con claridad cada uno de los colores del ambiente. Mauro es el color. Es la vida y las ganas de salir adelante. Yo se que sentís que me estoy aprovechando pero no es así. No podría aprovecharme jamás de alguien tan puro. Y si algún día lo llegara a hacer, sé que es algo que no me perdonaría nunca. 

Y guardé su voz de papel, su olor en mi piel.

Si me decían hace un par de días que esta iba a ser la última navidad que brinde con mi abuelo iba a hacer lo posible para no creer ni una sola palabra. Fue todo muy rápido. Abrí los ojos y mi mamá estaba en frente mío, llorando. Cuando me explico lo que pasaba no reaccione y no tengo reacción todavía. Es tan grande el dolor que siento que no puedo ni llorar. Me pase toda la tarde haciendo cartitas estúpidas para los chicos del quiosco con Ro. Sí, yo se que la negación no sirve Facu, pero necesitaba esperar. Esperar para caer a la realidad. Y acá estoy y todavía no lo digiero. 
Cuando mi papá nos dejo a mi mamá y a mi yo pasaba todas las tardes con mis abuelos. Técnicamente me crié con ellos. Cuando nos mudamos a su casa ni te cuento. Crecí al lado de ellos dos, mi abuela me hacia las trenzas para ir al colegio, mi abuelo me contaba historias sobre el Martín Fierro y me retaba cuando dejaba el vaso al borde de la mesa. Amaba el chocolate y las masitas, siempre que golpeaba la puerta me decía ‘el vidrio nené!’ (Si, ese era mi apodo), me parece mentira que ahora, cuando el viento cierre la puerta de golpe nadie se esté quejando. A mi abuelo le cortaron las piernas, literalmente, cuando yo tenía casi cuatro años. Antes me llevaba en el auto y yo siempre le pedía eufórica que ‘toque cocina’. Fue como el papá que nunca tuve ¿sabes? Me parece absurda e injusta la idea de estar en una casa donde su presencia física no exista, porque mas allá de lo físico él está presente en cada cimiento, en cada baldosa, en cada pared… los cuadros con sus fotos y los vidrios de las puertas tan bien cuidados. En el jardín, en el árbol de mandarinas muerto, en la mini pileta. Todos sus trofeos, sus cuadros, sus recuerdos. La radio que cantaba todas las mañanas, los programas que miraba, Gardel y sus canciones preferidas. 
Todavía no sé muy bien que pensar, ni cómo reaccionar. Lo único que intento en este momento es en congelar mis recuerdos más felices para que jamás puedan ser reemplazados por esa imagen fría, su última imagen, el último beso que le di a su cara helada antes de despedirme para siempre de su presencia física. 

Nunca entendí muy bien de que se trataba todo esto. Nunca pude ver con claridad si en verdad lo amaba o era como vos me dijiste ese día: una salvación. Puedo decirte si, que con él descubrí cosas, conocí un mundo que hasta ese momento me parecía totalmente incierto. Fue una especie de luz en el camino. Una luz que no supe ver, que no quise apreciar. Quizás por miedo al amor o todo lo contrario, por miedo al desamor. Tampoco quise justificarlo. Era chica, inconsciente del dolor que podía causar, no me daba cuenta de los detalles y no veía que me estaba convirtiendo en lo que más temía, le estaba haciendo pagar a alguien culpas que no tenia, un dolor que nunca provoco. De hecho a veces creo que hasta ese momento nunca nadie me había dado tanto amor. 
No supe lo que era un abrazo, una caricia, un beso hasta que lo conocí. Y te juro que quise amarlo, quise darle el mismo amor, pero estaba demasiado herida como para quererlo de igual forma. 


(2011) (Desesperadamente arrepentida)

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¡Feliz Navidad Facu!
Si puedo convenzo a mi mamá para que me lleve a saludarte. Si no puedo me escapo. Seguramente me termine escapando. ¿A que no sabes que acabo de recibir por navidad? Probablemente estas pensando en algo súper como todos los años, alguna remerita linda aunque sea, un vestido, una bikini, pero no, nada de eso. Mi mamá, como castigo, me regalo un despertador espantoso que le debe haber costado dos pesos. No sé qué clase de castigo divertido es ese porque además se río y me hizo quedar mal delante de todos. No es que me importe, de hecho esta familia me hizo pasar más vergüenza de la que cualquier familia puede hacerlo en el mundo. Todavía me acuerdo el día de mi cumpleaños como si lo hubiera vivido recién. No creo que haya muchas chicas de doce años con menos apoyo familiar como el que a mí me faltaba ese día, mas allá de que uno siempre crea que las mayores desgracias de la vida le pasan a uno, pero esa noche, en esa cena familiar me sentí la oveja negra, la desgraciada de la familia.  Con el corazón hecho pedazos por el cambio de colegio, el que dirán de la gente, de todo el barrio, de toda la escuela, a mis tíos no se les ocurre mejor idea que traerme como regalo el jumper del colegio y hablarme de sus instalaciones y de historias patéticas que ellos vivieron hace cinco siglos atrás. No me preguntes como resistí esa conversación porque ni yo lo sé. Tampoco sé como resistí todos esos meses, ni como resisto las miradas idiotas de todos los enfermitos que saben la parte de la historia que quieren saber. Pero sigo acá, recibiendo la basura que la gente me tira encima, las miradas acusadoras, los reproches incansables de mi mamá porque no estudio, porque no siento, porque vivo enojada. ¿Cómo no quiere que este enojada? ¿Cómo nadie se da cuenta de las heridas que me están causando? Y encima me regala un despertador, para humillarme más, para hacerme sentir más basura de lo que me siento. Patética e inservible. 
Me voy a dormir Facu. Encima las líneas telefónicas colapsan y me voy sin escuchar ni tu voz ni la voz de mi amor. 

Lo único que quiero para navidad es a él.

24 de diciembre. 

Noche buena. Primeras horas de novia. Acabo de volver de tu casa y estoy esperando el llamado de mi novio. Queda lindo, viste? Mi novio. Le da más importancia. Y pensar que nunca me lleve bien con los rótulos. Siempre pensé que el amor no necesita nombres, es amor y nada más. Pero hace unos días me di un golpe muy fuerte. Creía vivir una historia de amor de esas que lleva a un hombre y a una mujer a quererse sin necesidad de absolutamente nada más. Pero me equivoque Fa, tendría que haber sido más exigente, más inteligente, menos idiota. Porque así me siento cuando pienso en Mauricio, una idiota que se vendió a sí misma el cuento de hadas más lindo sin darse cuenta que la única que vivía esa historia era ella y la ilusión inseparable. 
Ahora necesito un lugar seguro, una apuesta segura para poder ponerle el título de amor a algo. Quizás sea esa una de las razones por las que lo elegí a Mauro y él me eligió a mí. Porque nos damos seguridad y vivimos un amor apresurado de esos que creen que no pueden estar ni un segundo separados. Y yo no quiero estar separada de él. Quiero despertarme todos los días sabiendo que voy a tener su perfume cerca, que voy a mirar sus ojos aunque sea un minuto o escuchar su voz. No, no quiero que pienses que me aferro a él para no estar sola. Lo hago porque es hermoso, porque me puede.
 Me están llamando para ir a comer. Llegan mis tíos. Si, ya sé que es tarde, pero ellos son así. Primero la misa y después la familia. 

- Vamos, decilo.
- No lo mereces. 
- Es cierto, lo sé. Pero lo necesito, y nunca necesité nada.



Acaba de llegar el helado y vos empezaste a dar vueltas y me miras mientras escribo, me miras y te reís de mi historia. Pagaste el helado y ahora estas sentado al lado mío. Yo sigo escribiendo porque no quiero enfrentarme a tus preguntas. Porque sos el único que me dice la verdad cuando no quiero escucharla. 
-No, no estoy tapando ninguna herida con ningún beso nuevo, no seas así. ¿Por qué no puede tocarme a mí este enamoramiento?  
-Yo no estoy diciendo que no podes enamorarte de nuevo, de hecho estoy seguro de que lo vas a hacer infinidades de veces y que no te vas a dar ni cuenta cuando pase. El amor es así enano, cae de repente y olvidate. Estas hasta las tetas. Pero lo que me parece extraño es que no veo ese brillo en tus ojos y cada vez que lo nombras me repetís que es tu salvación. ¿Tu salvación? ¿Es lo único que queres de él? Que te cure la herida y ya, dejarte amar. Me encantaría saber que tenes para darle ya que tanto queres recibir. 
Te miro con ojos de perro mojado y a vos no te provoca nada. No tengo nada que decirte porque tenes razón, en el fondo sabes que no tengo nada para darle, porque todo el amor que tenia adentro se convirtió en una daga filosa que puede destruir a cualquier persona que quiera hacerme una caricia al instante. Pero no soy un monstruo, Facu, estoy lejos de serlo. Puedo volver a sentir, pueden romperme el corazón una y mil veces y sé que voy a seguir dando amor, aunque tenga que inventarlo, porque nací para eso, para amar y tal vez algún día ser realmente amada.