No, no es que tenga miedo de equivocarme... es estar segura de que voy a meter la pata en cualquier momento. No me tengo fe. ¿Qué carajo me pasa, Facundo? ¿Por que mierda no estas acá? ¿No era esto lo que quería? Enamorarme, sonreír por un simple mensaje, sentir que el corazón se me va a salir solo porque suene el celular... tener esa sensación en el cuerpo que me queda después de un beso, un abrazo, algo que llena, feliz. Si, yo quería todo eso, desde el primer momento en que Mauricio me rompió el corazón yo deseaba sentir eso. Lo viví con Mauro ¿te acordas? Quería ser feliz, necesitaba serlo, entonces me invente una historia de amor eterna, me invente que eramos felices y viví ahí, inmersa en mi propio cuento durante un montón de tiempo, no supe ni quise distinguir ficción de realidad... ya me olvide como se hacia.
No soy mala, hago las cosas mal, que es distinto. Y ni siquiera es algo que haga conscientemente, todo lo contrario... en el fondo se que siempre termino engañándome a mi misma, pero es solo porque quiero estar bien. Pasaron miles de años, vidas, y aunque ya no haya dolor, hay algo distinto. Tengo la certeza de que Mauricio me quiso, de que por algún motivo que desconozco no pudo hacerse cargo de eso. Y ahí esta mi freno, esa es la piedra con la que tropiezo. No voy a poder ser feliz hasta que no entienda que fue lo que hizo que el ogro no este conmigo. ¿Otra vez lo mismo? No. No se puede reabrir algo que nunca termino.
Mientras tanto me esfuerzo, me miro al espejo y me digo que soy feliz. No me falta nada. Si, Gui, la negación es muy sana.
martes, 27 de septiembre de 2011
tarde por la noche,
te preguntas en qué estará pensando
te esta matando, y eso es verdad...
te estas enamorando
Por fin, una noche, hicimos el amor. Cuando me desperté al lado de él fue como si estuviera completa, llena, feliz. No eramos los mismos del principio, ya no teníamos trabas para con nuestros sentimientos, ni una. Si, definitivamente me estaba enamorando.
Después de este año, después de perderte a vos, de haber afrontado semejantes cambios, siento que el profe fue lo único normal que me pasó. No tengo idea de como va a terminar esto pero no me da mas miedo. Siempre esta ahí para cuidarme y escucharme. Me gustaría tenerlo todo el tiempo, al lado mio como esa mañana. Sin embargo se que las cosas no van a ser así. Va a pasar mucho tiempo hasta que él pueda sacarse los miedos de encima y estar conmigo. Yo estoy lista, para no perderlo, para cuidarlo, pero mientras tanto espero, que reaccione o que venga alguien que se la juegue por mi.
lunes, 26 de septiembre de 2011
Feliz Cumpleaños, FACUNDO.
No puedo olvidarme: 3 de octubre... ¿Qué día era? ¡3 de octubre!
Recuerdos, 365 días llenos de recuerdos. De tu risa, de tu silueta en mis brazos, de tu nombre, de tu cabeza en mi hombro, de tus pupilas.
Y sin embargo cada año, el mismo día, ese día... en ese instante en el que me enseñaste que el mundo podía ser diferente, en el que aprendí el significado de las miradas... ese día en el que me perdí en tus pupilas... esas noches de insomnio compartidas.
Recuerdo cada año de más que pase al lado tuyo, recuerdo los regalos, tu mirada, tu risa. Recuerdo, como si fuera ayer, el primer cumpleaños que pasamos juntos. Yo era chica para ese entonces, y vos eras un muñequito. Como no tenia manejo de dinero, pero le pedí un préstamo a mi mamá y ella me dio la plata para tu regalo. Veníamos hablando mucho, y ya nos conocíamos lo suficiente, entonces supe que comprarte. La cara de felicidad al abrirlo, por dios, que hermosa, y la emoción por leer la carta, mi carta, tu carta. ¿Quién se iba a imaginar que nos esperaban muchos años mas, muchos mas?
Un año después, las cosas habían tomado rumbos diferentes. No hubo carta ese año, no hubo abrazo, ni saludo, solamente un feliz cumpleaños, así, con la mirada perdida, como vos y yo. Pero no nos íbamos a quedar con eso, porque volvió a pasar un año, y si, ya estábamos felices de nuevo. Fuimos al parque a sacar fotos y abrir los otros regalos, a remontar barriletes y devorarnos copos de nieve; fue el cumpleaños mas feliz, yo lo se, ¡Si hasta escribimos un libro y todo!
Trescientos sesenta y cinco días después volvimos al mismo lugar del año anterior, pero esta vez, fuimos a buscar el libro que habíamos escrito, y estuvimos toda la tarde leyendo y riéndonos de las pavadas que decíamos (que yo decía en realidad) y cuando nos subimos al fitito amarillo y fuimos a tu casa nos estaban esperando los chicos con mas sorpresas. Compramos la torta (de chocolate, con frutillas y crema, como te gustaba) y decoramos toda la casa con globos violetas y plateados y tu papá, lo recuerdo perfectamente, te regalo el auto verde (que desplazo al amarillo de una); los chicos se fueron, y nos quedamos charlando toda la noche, vos y yo juntos.
Al pasar un año, ya con 18, decidiste ir a un lugar secreto conmigo. Para ese momento yo te tenia preparada una sorpresa divina, que a vos te encantaba, y fuiste feliz, nuevamente, y lo se porque con vos aprendí a leer las miradas, porque me lo dijiste(y sabía cuando mentías y cuando no).
Cada año la misma situación y al llegar las doce la eterna pregunta ¿esta vez tambien se te olvido? (pregunta incorrecta Facundo, jamás se me olvida). Pero cumplías 19 años, y sabíamos, los dos, que no iba a quedar mucho tiempo mas, entonces llovía, o estaba nublado, no se, pero había humedad; te hice la torta, te compre el regalo, te resguarde en mi habitación y pediste tres deseos, que se te están cumpliendo.
Hoy, 3 de octubre, trescientos sesenta y cinco días después, y algunas horitas que no se exactamente, hoy no estas, ni para regalarte algo, ni para abrazarte, ni para nada, solo para dedicarte palabras y jugar a que desde algún rincón del planeta estés leyendo, porque como me decís, estamos rodeados de almas y yo se que estas acá, en alguna calle, en algún lugar; se que estas leyendo esto, se que lees todo lo que te escribo, se que cada vez que siento que hablo sola como "los locos" (como decía tu mamá) hablo con vos, y que cada vez que me paralizo, y no explico a nadie porque, se que estas ahí, al lado mio, y que cuando tengo miedo me estas abrazando, y no estoy sola, y se que no estoy sin vos, porque vos, Facundo, estas conmigo, hoy y siempre. Debería dejar de acordarme, lo se, pero siempre llega este momento.. y si 3 de octubre!
FELIZ CUMPLEAÑOS, UNIVERSO.
domingo, 25 de septiembre de 2011
Así fue como un día llegué al colegio y empecé a hacer amigos. Si, amigos. Esas personas, mis compañeros, que quizás antes creía seres de otra galaxia hoy se convirtieron en mucho mas que eso.
Ya me había pasado con las chicas, primero no nos entendíamos, pero con los años nos dimos cuenta que a pesar de haber tenido vidas distintas, toda la experiencia, la poca experiencia vivida, nos complementaba. Hoy, gracias a eso, tengo cinco razones para despertarme todos los días con una sonrisa. A veces nos peleamos o no nos entendemos, pero a la larga esos malentendidos nos sirven para estar mas juntas, mas abrazadas que nunca. Son como mi familia, porque la pueden pifiar, me pueden hacer enojar e incluso me pueden lastimar, pero siempre vamos a terminar compartiendo la misma mesa, el mismo techo. No importa lo que pase, se que no estoy sola porque las tengo a ellas.
Viví convencida todo este tiempo de que la escuela era un sitio totalmente innecesario y aburrido, no valía la pena. Pero era todo lo contrario, aprendí que por ser como vos, por tener miedo a relacionarme con personas que el día de mañana me podían dejar, me estaba perdiendo de conocerlos a ellos, mis compañeros.
Son las chicas, mi familia. Es Julian, con el que me río y canto canciones de Miranda! todas las mañanas, desafinada como siempre, pero sonriente. Es Matias, mi nuevo compañero de banco con el que me sentaron por hablar toda la mañana (claro, como si ahora no lo hiciera). Son Guada, Vero y Brenda, con las que antes tenia ganas de agarrarme de los pelos y ahora no puedo esperar a conocerlas mas y mas. Es Rodrigo, siempre escuchándome y dándome los mejores consejos. Agustin siempre atento, siempre ayudando, atento a mis macanas para hacerme ver que valgo mas de lo que yo misma creo. Mauro y Rodrigo, dos personas distintas a mi, pero hermosas. Son ellos, mis amigos, los que me enseñaros que aun en el peor colegio del mundo, podes encontrar personas que valen la pena, razones para existir.
Ya me había pasado con las chicas, primero no nos entendíamos, pero con los años nos dimos cuenta que a pesar de haber tenido vidas distintas, toda la experiencia, la poca experiencia vivida, nos complementaba. Hoy, gracias a eso, tengo cinco razones para despertarme todos los días con una sonrisa. A veces nos peleamos o no nos entendemos, pero a la larga esos malentendidos nos sirven para estar mas juntas, mas abrazadas que nunca. Son como mi familia, porque la pueden pifiar, me pueden hacer enojar e incluso me pueden lastimar, pero siempre vamos a terminar compartiendo la misma mesa, el mismo techo. No importa lo que pase, se que no estoy sola porque las tengo a ellas.
Viví convencida todo este tiempo de que la escuela era un sitio totalmente innecesario y aburrido, no valía la pena. Pero era todo lo contrario, aprendí que por ser como vos, por tener miedo a relacionarme con personas que el día de mañana me podían dejar, me estaba perdiendo de conocerlos a ellos, mis compañeros.
Son las chicas, mi familia. Es Julian, con el que me río y canto canciones de Miranda! todas las mañanas, desafinada como siempre, pero sonriente. Es Matias, mi nuevo compañero de banco con el que me sentaron por hablar toda la mañana (claro, como si ahora no lo hiciera). Son Guada, Vero y Brenda, con las que antes tenia ganas de agarrarme de los pelos y ahora no puedo esperar a conocerlas mas y mas. Es Rodrigo, siempre escuchándome y dándome los mejores consejos. Agustin siempre atento, siempre ayudando, atento a mis macanas para hacerme ver que valgo mas de lo que yo misma creo. Mauro y Rodrigo, dos personas distintas a mi, pero hermosas. Son ellos, mis amigos, los que me enseñaros que aun en el peor colegio del mundo, podes encontrar personas que valen la pena, razones para existir.
jueves, 22 de septiembre de 2011
¿Te puedo mirar mil años?
Me estaba soltando. Ya no me guardaba lo que sentía para mi sola sino que lo compartía de la mejor manera con él. Me llenaba la vida de cosas maravillosas, mensajes de texto, conversaciones telefónicas o virtuales, incluso abrazos y besos, todo lo que venia de él me hacia vibrar, me hacia feliz.
Me estaba entregando.
por eso tu mano voy a tomar...
(para caminar por lugares nuevos,
para no tener ganas de irme, etc.)
Siempre creí que no tenía que saber nada y que así iba a estar bien. Mi relación con el profe avanzaba a pasos agigantados, como también lo hacían las discusiones, celos y desconfianza pero mas allá de todo eso teníamos una relación distinta. Teníamos claro lo que sentía el uno por el otro, sabíamos cuanto nos costaba todo eso pero seguíamos adelante. La escuela ya no nos importaba mucho, no tenia tantas horas y con suerte íbamos a librarnos de esa presión pronto. Sin embargo yo seguía paranoica. Todas las noches soñaba con que el profe deje las formalidades de lado para estar conmigo. Le tenia miedo a la diferencia de edad y al colegio mientras que yo lo único que necesitaba era tenerlo cerca. Era consciente de que me estaba aguantando miles de cosas que muchas personas quizá no hubieran resistido, pero tampoco era la mejor. A veces me perdía en los brazos de otros hombres, le mentía lo engañaba, pero lo quería, con locura.
Salíamos a menudo, íbamos a pasar las tardes al río, al cine por la noche, a algún bar a tomar algo; disfrutábamos de todos los momentos que teníamos juntos. En mi casa siempre inventaba alguna excusa para salir con él, eso ya no me resultaba tan cómodo como antes, a veces de vernos tan seguido tenia que inventar e inventar y siempre era lo mismo. Me hubiera gustado alguna vez poder decirle a mi mamá 'me voy con el profe, mas tarde vuelvo'. No tenia esa posibilidad y no iba a contar con esa posibilidad nunca, aunque todavía no estaba enterada de eso.
martes, 20 de septiembre de 2011
Nada es igual
...pero te juro que no puedo mas disimular felicidad,
si tu no estas nada es igual.
A veces me levanto y me acuerdo de cosas que se me olvidaron decirte, de preguntas que nadie me va a poder responder, de formas que nadie va a poder entender; entonces lloro, lloro todo el día en silencio, y estoy llorando aunque este sonriendo, estoy llorando y sufriendo por dentro aunque parezca que la felicidad se escapa de mi. Desde que te fuiste, no me sentí verdaderamente feliz, ni sonriente, ni comprendida. Desde que te fuiste todo me cuesta el doble, cada vez me voy haciendo mas Enano de lo que debería cada vez me siento mas puntito, cada vez crezco menos, Facu.
Todas las heridas que alguna vez cerraron, hoy están mas abiertas que nunca, todos los miedos alguna vez alejaste, hoy volvieron al cubo. Y me dijeron que tengo que desprenderme de vos, desprenderme ¿Entendes eso? Sabes muy bien que no voy a desprenderme jamas de vos, en todo caso, voy a aprender a vivir prendida a tu recuerdo, pero todavía no sé a hacerlo.
No tuve el valor suficiente para ir a tu casa, no hice nada de lo que me pediste que haga; pero entendeme, no podría entrar a esa casa sin derrumbarme y sentir ganas de morirme con vos, de buscarte todo lleno de vida en donde sea que te encuentres. No hay un rincón en el mundo que no me haga acordar a vos.
Lo peor es que cada vez que te nombro me miran raro, a veces me abrazan, a veces cambian de tema, pero nunca llegan a comprender el dolor que siento... y me dicen que es extraño que no este torturándome todo el tiempo, yo que soy tan dramática, pero no entienden que no sos una tortura para mi, no entienden todo lo que significaste en mi vida, todo lo que se que signifique en la tuya. No hay nadie que llegue a comprenderme totalmente.
Te necesito Facu, te necesito para vivir.
27 de Julio.
Lo que siento por él,
suele llevar a los besos.
Lo crucé el viernes, en Xantino: Salí con las chicas y nos encontramos con el profe y sus amigos. Estaba con él cuando lo crucé. Mauro estaba con su mejor amiga. Nos abrazamos mucho, hacia un tiempo que no nos cruzábamos ni nos veíamos, solo manteníamos comunicación por Messenger, pero ahora era distinto porque lo tenia en frente. Todos los que me vieron acercarme, mirarlo, abrazarlo se dieron cuenta que clase de amor me unía a él, no era algo que yo solía disimular, ni siquiera sabia como se hacia. Mauro era sagrado para mi y no iba a dejar de demostrarle cuanto lo quería, en ninguna ocasión.
Cuando el profe se fue nos quedamos esperando afuera el remis. Mauro se acercó, me regaló una barra de chocolate y se quedó conmigo. Esa era su forma, protegerme, cuidarme, estar ahí. Eso era de él lo que mas me gustaba. Quedamos en vernos el miércoles.
Llegué tarde, como siempre, quizás para demostrarle que seguía siendo la misma atolondrada de antes. Comimos en Mc Donals y después de recorrer algunos negocios y comprar cigarrillos fuimos a caminar por su barrio. Pasamos una tarde hermosa. Cuando volví me sentí la más feliz del mundo.
Tenerlo cerca a Mauro me da a entender miles de cosas, como por ejemplo que no voy a poder estar lejos suyo nunca. Incluso si él algún día se alejara de mi, yo no resistiria. Podría desprenderme de Mauricio, del profe, pero Mauro era distinto, era mucho mas. Iba a ser parte de mi, mas allá de todo.
Tu cicatriz en mí
Los recuerdos no se eligen, se tienen...
porque los recuerdos son engramas,
como cicatrices en la cabeza...
vos sos mi cicatriz favorita.
Era su cumpleaños. Como conocía su amor por las películas de terror y zombies le regale un libro de terror que me recomendó mi profesora de Lengua. Le escribí una dedicatoria romántica y se lo lleve. Cuando llegué a la casa estaba todo pintando, trabajaba en un cuadro de pop art para la facultad. Era hermoso verlo de esa forma, poniéndole una pasión increíble a cada pincelazo que daba. Cuando termino con ese cuadro se encargo de mi. Esa fue la ultima vez que estuvimos juntos y una de las mejores. Quizás porque sentía que era una despedida...
Desde el principio supe que no iba a durar lo nuestro. Era solo una aventura, increíble, pero pasajera y eso no me disgustaba. Yo había elegido a un hombre que se merecía otra cosa y él, un tiempo después iba a conocer a una mujer que le cambiaría la forma de vivir la vida.
Magoo fue para mí una de las historias mas divertidas y mejor recordadas. Me hizo bien en todos los aspectos y me ayudo a olvidarme de vos, Facu, aunque sea un rato. Con él el dolor era menos insoportable, quizás porque en muchos aspectos eran personalidades similares. Gracias a él sobreviví estos meses, mientras por dentro me moría y destruía todo lo que tenia alrededor.
9 de Julio.
"Es curioso lo que uno puede recordar.
Porque yo no me acuerdo de cuando nací,
ni recuerdo mi primer regalo de Navidad,
ni tampoco se cuando salí de excursión por primera vez
pero si recuerdo la primera vez que oí
la voz mas dulce del mundo entero [...] era como un ángel..."
Era lógico, cada vez que llovía te sentía mas cerca que nunca, tu presencia, el olor, el color del cielo, la luz... pero esto era más que lluvia, era nieve, por lo tanto tu presencia se hizo notar más.
-Salí a disfrutar, Enano.- Ahí estabas. Ya no eras un recuerdo, una sensación, ahora eras una voz. Nuevamente una voz.
Eso solo dijiste o eso solo dijo mi inconsciente en mi afán por recordarte. Y aunque fueran solo cuatro palabras, era justo lo que yo necesitaba escuchar. Como siempre te hice caso y fui a conocer la nieve.
Esa fue la primera vez que escuche tu voz.
Siempre creí que todo aquello que no elegís,
es lo que te define.
Dos hombres: Un profesor que jamas iba a ser mio y una especie de adolescente que jamas iba a querer para mi.
Viéndolo de ese modo era mucho mas simple de lo que creía, no me quedaba con ninguno y listo. El problema no era ese, el problema era que no quería estar lejos de ninguno. Eran la combinación perfecta entre amor y placer, seriedad y diversión. La dosis exacta que necesitaba para vivir equilibradamente... pero no podía con los dos, era imposible. ¿Ves? Estos son los momentos donde yo necesito tu correctivo. Elegir entre dos opciones nunca fue mi fuerte, debe ser uno de mis defectos, quiero todo y no solo eso, quiero que tenerlo todo sea perfecto. Siempre falla.
¿Cómo combinar la perfección
con la perfección?
Fuimos con el profe a pasar la tarde al parque. Nos encontramos, nos saludamos y nos invadió el silencio. Yo no tenia muchas cosas que contar, el tampoco y el encuentro se estaba volviendo de lo mas incomodo, sin embargo hicimos un esfuerzo y empezamos a sacarnos fotos... después nos pusimos a jugar en el pasto como dos chicos que no tienen muchas preocupaciones encima. Me tome demasiado en serio el juego y lo empecé a molestar inocentemente con una rama. Lo lastimé y le empezó a sangrar la nariz. Se enojo, se enojo muchisimo, jamas lo había visto de esa manera. Era algo simple, común, a miles de personas les puede pasar. El problema no era la sangre, ni la yerba lavaba del mate, las fotos... el problema eramos nosotros.
Nos estábamos destruyendo y alejando. Yo sabia que en parte era mi culpa, me había dejado llevar por Magoo y me había olvidado de que tenia la misma adrenalina cuando estaba con él, pero en realidad eso fue al principio. Cuando mi relación con el profe empezó a tomar color, cuando empezamos a querernos, cuando tuve sentimientos por él, y fueron fuertes, volvió mi miedo. ¿Miedo de que? De todo, siempre el mismo miedo. De sufrir, de lastimar, de fracasar. Todavía creía que existían las relaciones eternas, todavía quería que sea perfecto. Nada era perfecto y lo que tenia en frente era el vivo ejemplo de eso.
Discutimos y le pedí que me deje por ahí. Necesitaba caminar. Llame a Julian, no estaba. Entonces llame a Magoo y me abrió las puertas de su casa.
Sin dudas era mi refugio clandestino, mi escape. Me pasaba algo malo y acudía a sus brazos hermosos, me pasaba algo bueno y tenia que contarselo. Había empezado a confiar con él para todo. Adoraba escuchar las historias que tenia para contarme y pasar el tiempo a su lado era de lo mas interesante.
A la vuelta, cuando subí al colectivo, sonreí mucho. Me había peleado con el profe pero había visto a Magoo. Me di cuenta que estaba en problemas cuando llegué a la casa de Sofia. Ella me recibió con sus abrazos enormes y yo empece con mis historias. Me ayudo a entender que estaba en serios problemas y que tenia que elegir. O me quedaba con Magoo o la peleaba con el profe.
Después de esa noche las cosas cambiaron.
viernes, 16 de septiembre de 2011
Como te dije siempre yo vivía siendo un puntito. Un puntito diminuto e inexistente. Hoy soy su lunar, derecho, hermoso. Mr Magoo saca lo mejor de mi. Mientras tanto yo me encargo de arruinar mi vida y mis amistades. Mientras el se mete mas y mas yo disfruto de la adrenalina y a medida que nos descubren mas nos gusta, mas nos divertimos,
Soy su lunar. Él es mi escape preferido.
16 de Junio
Estaba en medio de una fiesta aburrida con gente que no conocía. Fue cuestión de mandar un mensaje y pedir un remis para terminar en la casa de él. Hacía frío. Estaba abrigado mientras me esperaba afuera. Subimos en silencio. Nos acostamos, yo temblaba. Después de conversar un largo rato hicimos el amor. No fue como siempre. No fue de manera salvaje y desesperada, fue dulce. Algo había cambiado, era muy pronto pero sin embargo esa noche había algo distinto entre los dos. Después nos quedamos abrazados, como solíamos hacerlo. Charlábamos mientras me interrumpe y lo dice:
-¿Querés ser mi novia?-.
Helada, me quedé helada. No supe que decir, quizás porque no tenia idea de la respuesta que tenia que dar. No quería perderlo, claramente, pero tampoco tenerlo tan rápido. Además estaba el profe, con él teníamos algo importante, no serio, no oficial, pero importante. También mi amiga en el medio, ellos no estaban juntos, pero yo no podía aparecer de repente con su ex de la mano y presentarlo como mi novio. Cuando reaccioné me limite a hacer una pregunta estúpida:
-¿Quién? ¿Yo?- Si, muy estúpida, pero fue lo primero que salio de mi cuando intente formular palabra.
-Si, Guillermina, ¿Quien va a ser? ¿la estufa?-.
Me reí y la conversación terminó ahí. No entendía muy bien que era lo que pasaba, estaba segura de que él no hablaba en serio, pero de todas formas mi reacción fue nula, totalmente sorprendida. Era un buen amante, esa era la palabra perfecta.
Cuando amaneció me volví a mi casa con su sweter amarillo y encontré otra vez sus palabras...
"No hay nada más rico... que pasar una noche con ella..."
Igualmente Mr Magoo. Igualmente.
10 de Junio.
Acabo de llegar de estar con él y todavía no puedo pegar un ojo de la ¿emoción? (no, no es la palabra indicada). En fin, los acontecimientos de anoche me dejaron estupefacta. Conocí ese lado de Magoo que no sabia que tenia tantas ganas de conocer. Y bueno, fue mas o menos así:
De escondernos, de eso se trataba. Nos encontramos "de casualidad" la casa de un amigo que teníamos en común, yo había ido a buscar el nuevo cd de Miranda y él, no, no me acuerdo que excusa metió. Cuando se hizo tarde y llego el momento de irnos se ofreció acompañarme a la parada del colectivo, era de noche, así no iba sola (Si, claro!)... Apenas llegué a su casa lo obligué a poner el Cd y me limite a escucharlo. Me miraba sonriendo mientras yo cantaba y escuchaba atentamente los nuevos temas, me imagine dentro de unos meses dedicándole un par a él, 'Te atreviste y me morí', parecía un buen titulo para Magoo.
Hablamos mucho antes de decidir que hacer. Terminamos optando la casa de su amigo y después un bowling o... bueno.
En la casa de su amigo escuchamos desde canciones evangelistas hasta a él nuevamente interpretando a Cerati: 'Te llevo para que me lleves'. Ese día, ademas de conocer a sus amigos y alguna de sus historias, descubrí el fanatismo que sentía para con las películas de zombies. La película era malisima, la trama dejaba mucho que desear y los zombies eran como el hombre araña del tren de la alegría. Todo en esa película era malo, excepto la sensación que yo sentía cuando aparecía un zombie y él agarraba mi mano y me hacia sentir como su corazón latía a mil por hora frente a semejante emoción.
No fue difícil enamorarme de él. Era un hombre increíble, era prohibido y hermoso. Ademas de todo eso, esa noche supe que era un amante perfecto.
Fue en la habitación número seis. Para mi contento nada de espejos ni luces rojas. Había suficiente plata como para comprar vino y eso hicimos. Dos espumantes y dos copas que terminaron rotas después de las risas y el brindis. La radio nos ponía nerviosos y no sabíamos como manejar nada. Nos costó un largo rato llamar para pedir bebida y mas todavía encontrarla. No entendíamos nada entonces jugábamos con todo lo que tenia un botón y nos reíamos a carcajadas cuando hacíamos algo extraño. De eso se trataba, reír y jugar. Como dije antes, era el amante perfecto.
Mr Magoo descubrió mi pasión sin limites. Mi interminable sed de amor con una mezcla de pasión que nadie había conocido jamas. Es cierto que solo tuve tres personas en mi vida, pero hasta ese momento nunca me había sentido ni tan cómoda ni tan entregada. Muchos años después seguía siendo él y solo él el que podía despertar esa clase de mujer en mi.
Dormimos abrazados después de darnos todo lo que queríamos darnos. Conocía muchas cosas yo, pero hasta ahora no sabia que existían cosas así, hombres así, dispuestos a desnudarnos en todos los sentidos. Estaba expuesta delante de él y no tenia miedo ni dolores ni sensaciones malas. En cambio me desperté y sonreí. Antes de dormirnos borrachos nos dijimos cosas hermosas, nos amábamos, no del modo que suelen amarse en las películas ni seriamente, pero amábamos eso que se había formado.
Era de mañana y salimos caminando. Nos sobró mucha plata y fuimos a desayunar a Mc Donals. Cuando llegué encontré su firma en el fotolog y su documento en mi cartera, algo me decía que lo iba a ver otra vez.
"la mañana en que saliste a caminar... tenías que ver tu cara.. toda llena, llena, llena de sol... brindo por . .. una sintonización mucho mejor.. y por lo sorprendido que me dejaste."
Hoy vino a mi casa. Unos días atrás habíamos arreglado por msn que deberíamos juntarnos. Le dije que estaba remodelando mi habitación entonces se ofreció a traerme unos planos que me iban a servir de decoración. Cumplió con su palabra y ahí estábamos los dos. Me sorprendía una vez mas tenerlo tan cerca y tan para mi sola, pero no por eso deje de aprovechar mi tiempo con él.
Sus besos son hermosos, una mezcla entre el fuego y el hielo, algo raro. Con Magoo puedo ser yo y ser entendida. Nos contamos secretos, criticamos a la gente, hablábamos de cosas que suelen ser poco aceptadas y escuchamos las mismas cosas. Canto en voz alta porque me alienta y me dice que tengo una voz preciosa aunque debo aprender a respirar. Él también canta y yo me derrito, sobretodo porque elije a mi interprete preferido: Cerati.
Somos dos personas que se entienden demasiado bien, y por lo menos por ahora esta es la perfecta formar de relacionarnos.
Cuando se fue dejo su perfume en todos lados. Encantadisima. Así estoy.
Mr. Magoo
Nadie mas borró
tu cicatriz en mi.
Había sobrepasado un limite entre lo prohibido y lo permitido. Esa era la Guillermina de esa época, la que vivía ilimitandose. No solo era un amor prohibido, sino que era el amor de una nueva amiga. Desde que lo vi por primera vez me di cuenta que tenia algo especial, lo que nunca me imagine era que iba a formar parte de mi vida, durante poco tiempo, pero iba a volverse en algo intenso e inolvidable.
Mr. Magoo me sorprendió con nuestras conversaciones por messenger. Era parte de mi grupo de amigos aunque no lo veía muy seguido. Sin embargo cada vez que lo tenia cerca sentia algo extraño. Era lindisimo y tenia una personalidad increiblemente encantadora, me fascino desde un primer momento. Cuando lo agregué (si, lo agregué, y?) lo hice sin mucha esperanza; después de eso yo estaba con un amigo de él y él pasó una noche con una amiga mia. Me tomó de sorpresa cuando empezamos a tener otro tipo de trato del que veniamos teniendo habitualmente.
Era una tarde de junio, ibamos a asistir al mismo cumpleaños. Me propuso que vaya a buscarlo a la casa, lo hice. Llegamos juntos, él, yo, todas las miradas encima... Y asi seguimos toda la noche, pegados. Yo me habia encargado de encantarle con todo lo que hacia, me compre ropa para la ocasión, un strapples con un moño (regalada) y con un escote lo suficientemente llamativo. Mis gestos y conversaciones lo incitaban todo el tiempo, me había olvidado de la gente que tenia alrededor. Él parecía totalmente compenetrado conmigo. Conversábamos normalmente en voz alta mientras que nos escribíamos mensajes de texto a escondidas ya sabíamos a donde íbamos a llegar.
Cuando llegamos al boliche nos separamos todos. Habíamos ido todos juntos, pero nos fuimos perdiendo, casualmente yo me perdí con él.
Bailábamos, tomábamos, disfrutábamos.
Después de tanto tiempo yo sentía correr sangre por mi cuerpo. Me había olvidado de lo que era estar viva. Se acerco y me dijo que estaba hermosa:
-No aguanto más.-
-¿Y que te estas aguantando?- Lo provoqué.
-Dale Gui, no me jodas, las ganas de estar con vos.-
-¿De donde sacaste que te tenias que aguantar?- En ese momento me agarró y nos fuimos perdiendo. Estaba besando a un hombre prohibido, otra vez. Estaba perdiendo el control, amaba eso. Estaba en sus brazos y era increíble. Una desesperación tremenda me invadía por todos lados.
Así empezó mi historia con Mr Magoo.
Es como si anidase en vos el odio,
el rencor, la rabia.
Es una chica del colegio. Después de haberle dedicado ese posteo al profe (siempre manteniendo el anonimato, obvio) ella me firmó algo extraño. A los días volvió a firmarme, pero esta vez dejó su nombre. Entré y ahí estaba ella. Morocha, enorme, fea. Si, esa fue mi primer reacción, después supuse que debía de tener algo especial, convengamos que al profe le debe dar a misma sensación cuando mira a Mauricio. Según lo que posteaba estaba triste y no pasaba por un buen momento amoroso. Entre a mirar sus posteos anteriores, parecía que un hombre le había roto el corazón. Entonces empecé a recordar como a veces la veía muy charlatana con él y como la primer noche que pasamos, hacia ya un año casi una chica con su mismo nombre le mandó un mensaje. No sentí nada, quizás un poco de rabia, pero no podía decir nada. Yo no era el mejor ejemplo de fidelidad y ni siquiera teníamos una relación completamente seria. Era sabido que yo no iba a mostrarme con nadie delante de él aunque no estaba segura de si él haría lo mismo. De hecho en el verano tuvimos una discusión por otra chica (esto no suena muy lindo) donde él sigue insistiendo que no paso nada, pero yo, mas allá de mi corta edad, se muy bien como engañar y mentir, debería darle clases.
Según lo que ella publicaba en su espacio alguien la había lastimado, por lo tanto tenia que suponer que él ya la había dejado. Sin embargo cuando ella me firmo bajo anonimato me dio a entender como que sabia lo que sentía, ¿Ya lo había sentido antes? ¿Lo estaría sintiendo ahora? Si era así era porque estaban juntos todavía. ¿Yo también iba a terminar el año haciendo declaraciones tristes por internet?
Paranoia. Se apoderó de mi durante mucho tiempo. No, no confiaba en el profe. Quizás la desconfianza era producto de mis malas experiencias o quizás él y nuestra relación, todavía clandestina, no me daban la seguridad que necesitaba. Ya había sufrido mucho la clandestinidad y estaba acostumbrada a confiar en hombres como Mauro. Entonces me apoderó el miedo y durante mucho tiempo recorrimos una especie de final sin darnos cuenta. Había empezado a correr la cuenta regresiva, pero mi atención por un momento iba a centrarse en una persona que me iba a hacer perder la razón.
jueves, 15 de septiembre de 2011
Un mes y tres muertes después.
Hay una parte de mi que desapareció. Se suicido, no se, o fue asesinada, se fue caminando sola, se fue lejos. Yo la busco todos los días, pero no me puedo acordar de su nombre, que imbécil ¿no? Como si solo el nombre le diera consistencia a las cosas, como si fuese tan fácil, decís eme, efe, jota e instantáneamente aparezca. No me acuerdo el nombre, no me acuerdo como era y es por eso que a veces vuelvo en mis recuerdos a buscarla...
Me siento en un rincón del salón a mirar como pasan las horas y hay quienes caminan sobre mi: me pisotean, me ensucian, me obligan a hacerme un bollo y arrojarme a la basura. Adentro de ese bollo estoy yo, llena de partes que me faltan; adentro de ese bollo hay una mujer, una nena, una adolescente en proceso de crecimiento. Ahí adentro hay una pregunta que lo único que hace es repetir lo mismo cual disco rayado "¿A donde te fuiste, Guillermina?"
Entonces la encuentro, esa parte de mi que tanto busque esta ahí, me mira... con la sonrisa un poco torcida y la nariz sin germinar, los ojos de almendra, vacíos. Los gritos, el alma, los demás y vos también. El bollo se abre, el cuerpo se llama, el alma ocupa el lugar que siempre ocupó (¿donde habita el alma, Facundo?). Así nos morimos a veces y yo no quiero.
Me siento en un rincón del salón a mirar como pasan las horas y hay quienes caminan sobre mi: me pisotean, me ensucian, me obligan a hacerme un bollo y arrojarme a la basura. Adentro de ese bollo estoy yo, llena de partes que me faltan; adentro de ese bollo hay una mujer, una nena, una adolescente en proceso de crecimiento. Ahí adentro hay una pregunta que lo único que hace es repetir lo mismo cual disco rayado "¿A donde te fuiste, Guillermina?"
Entonces la encuentro, esa parte de mi que tanto busque esta ahí, me mira... con la sonrisa un poco torcida y la nariz sin germinar, los ojos de almendra, vacíos. Los gritos, el alma, los demás y vos también. El bollo se abre, el cuerpo se llama, el alma ocupa el lugar que siempre ocupó (¿donde habita el alma, Facundo?). Así nos morimos a veces y yo no quiero.
martes, 13 de septiembre de 2011
Buen día, día.
El tiempo pasa incluso aunque parezca imposible,
incluso a pesar de que cada movimiento de la manecilla del reloj
duela como el latido de la sangre debajo de un moretón.
El tiempo transcurre de forma desigual,
con saltos extraños y treguas insoportables, pero pasa.
Incluso para mí.
Entonces abro los ojos y por un momento siento que fue todo una pesadilla enorme, pero todavía, aunque ya haya salido de la pesadilla, el dolor insoportable sigue ahí, me doy cuenta de todo. Es de día, por la ventana se filtra aunque sea un poco de luz, la luz me molesta, desearía que el mundo se apague, por lo menos hasta que el dolor se calme. Pongo el pie derecho sobre el piso (si, como me enseñaste) y te saludo como si estuvieras escuchando.
-Buen día, Facundo.
Ya estoy lista para enfrentar la vida.
lunes, 12 de septiembre de 2011
-Adiós, amigo.
¡Eres la cosa más linda del mundo!
Para todo el mundo hoy es un día más. La vida sigue, la gente camina por la calle, algunos ríen, otros lloran. Desde acá veo dos enamorados sonriendo, ustedes, mis amigas, están en la escuela. Yo falté. Mi cuerpo tiende a somatizar en momentos así por lo tanto así estoy, somantizando. Anginas dijo la doctora, dolor pensé yo.
¿Cómo se hace Eru? Para levantarse de la cama y empezar un nuevo día. Me niego a que pase el tiempo. Un segundo mas que avanza y es alejarme de la última vez que lo vi. ¿No te parece extraño? La muerte se lleva a las personas quien sabe donde y te deja llena de recuerdos y cariño, destrozada. Si, destrozada estoy yo. ¿Te acordas el dolor en el pecho que tenía con respecto a Mauricio? No, no es el mismo dolor, este es peor. Un dolor acompañado por un vacío y una tristeza increíble.
No entiendo como la vida sigue. El mundo gira pero yo estoy completamente inmóvil, vacía. Todo sigue su andar cotidiano pero para mi hoy hay un paréntesis, hoy se fue mi mejor amigo en el mundo, que digo mi amigo, él era mas que eso. Hoy se fue mi universo, hoy murió una parte de mi. Estoy muerta Eru. No tengo nada de que sujetarme.
domingo, 11 de septiembre de 2011
Manos frías.
Se sintió aliviada por haberlo conocido, por haberlo querido
y porque la última cosa que vio Facundo en este mundo fue su rostro sonriendole,
alentandolo y asegurandole que hacia bien en dejarse llevar.
Desde que tu mamá partió vos dejaste que se muriera una parte tuya, el alma. Eras un ser sin alma, con miedo y terror de que todos te hieran o no te entiendan. Entonces te alejaste. Te guardaste un puñado de amigos que contabas con las manos para que te cuiden y para cuidar y otro puñado que hubiera sido mejor alejarlos del todo, pero necesitabas destruirte.
Siempre me decías que tenias una misión y cuando la terminaras te ibas a ir con tu mamá, lo que mas te preocupaba era dejar a tu papá solo, con tu tío no se llevaba muy bien, pero en el fondo se amaban, tenías terror de que tu papá sufra el cambio que sufriste vos cuando sentiste que no había nadie. Como siempre los padres saben todo y hacen lo mejor para lo hijos, Juanse era el vivo ejemplo de eso y antes de llorarte, pensó que lo mejor era que sea al revés. De todas formas mantuvo la esperanza de que te arrepientas, de que llegues a tiempo y salvarte. De hecho siempre me lo pedía. Que te salve. Vos interrumpías la conversación y le decías que yo ya te había salvado. Nunca entendí lo que querías decir.
Julián sonaba calmo, "en diez, quince, pasamos". No era nada grave entonces, no había que desesperarse, pero igual había algo dentro mío que me decía que no me esperaban buenas noticias. Cuando llegaron mi presentimiento acrecentó y comprendí todo. Juano tenía los ojos rojos, intento hablarme y le pedí que no, necesitaba ese viaje para caer y pensar, mas que nada para tomar fuerzas.
Estabas ahí, agonizando, tal y como dijiste.
-El día que me muera te necesito fuerte, tenes que ser vos la que me cierre los ojos.- Me repetías eso siempre y yo asentía, no había forma de que te diga que no. Desde el primer momento sabía muy bien que tenía que hacer.
Llegué y te di un beso en la frente, como siempre hacías vos, y con una sonrisa te dije mi frase preferida, la que extraño escuchar con tu voz.
-Hola cachivache.- Charlamos un rato, largo, como si nada estuviera por suceder, como si no hubiera nadie acechándonos. Tus últimas palabras son mías, Facun, prefiero quedármelas conmigo.
Dicen que en el momento de morir toda tu vida pasa por delante de tus ojos. Cuando empece a ver nuestras historias comprendí que una parte de mi estaba muriéndose con vos. Vos hablabas mientras yo lloraba y te recordaba. Quizás fue una negación inconsciente para no quedarme con esa ultima imagen helada. Ahora lo agradezco. En mi mente aparecen nuestros momentos felices, todos, uno atrás de otro, como ese día. Me gusta recordarte así, sonriente, feliz.
Cuando terminaste de hablar descubrí que tenia tus manos entre las mías, no, no me sorprendió, vivías con mi mano agarrada y yo, de tan acostumbrada que estaba, no me daba cuenta jamas. Había llegado la hora de soltarte.
Nos miramos por última vez a los ojos durante diez minutos en silencio, llamé a los chicos y te besaron, se despidieron. Entonces te cerré los ojitos y te dije que iba a amarte para siempre.
- Vos dormi tranquilo.-
- Tu cuerpo va a ser siempre la casa de mi alma.- Asentí e inmediatamente sonreíste.
Te amé por siempre. Te sigo amando. Fue un cuatro de mayo cuando dejaste la tierra y te mudaste al cielo, exactamente a las diez y cuarentisiete de la noche.
En el medio del salón nos reunimos a charlar sobre los hechos. Erika de un lado, yo del otro. Rodrigo hacia de intermediario y las chicas apoyo emocional. Creo que se cansaron de mis malos tratos y de mi cara de enojada/triste/decepcionada, todo junto.
Nos dijimos todo, todo lo que paso, todo lo que sentimos. Ella dijo que yo le di mi consentimiento (haceme recordar que no tome mas fernet) pero de todas formas le dije que, aun teniendo mi consentimiento, lo que había hecho me lastimo. Ni siquiera entiendo que fue lo que mas me dolió, pero no tiene que ver con él sino con ella. Estábamos empezando a ser las amigas que no fuimos jamas, nos conocíamos, nos entendíamos y vivir con ella al lado era un alivio para mi corazón roto y mi vacío existencial. No solo Erika, sino también todas las chicas. Por primera vez, después de años, había encontrado amigas que valían la pena cuidar. Amigas con las que yo podía ser... yo, sin tener que esconderme o cuidarme de no hacer cosas para que no me dejen sola. No importaba Mauricio, Mauro o el profe siquiera, no importaba el Mago... ellas estaban ahí conmigo y yo era feliz.
Un simple error, un malentendido, ahora me dividía de Eru. Sabia que valía la pena perdonar y olvidar... pero desconocía el tiempo que me iba a llevar recuperarme y volver a confiar.
Nos dijimos todo, todo lo que paso, todo lo que sentimos. Ella dijo que yo le di mi consentimiento (haceme recordar que no tome mas fernet) pero de todas formas le dije que, aun teniendo mi consentimiento, lo que había hecho me lastimo. Ni siquiera entiendo que fue lo que mas me dolió, pero no tiene que ver con él sino con ella. Estábamos empezando a ser las amigas que no fuimos jamas, nos conocíamos, nos entendíamos y vivir con ella al lado era un alivio para mi corazón roto y mi vacío existencial. No solo Erika, sino también todas las chicas. Por primera vez, después de años, había encontrado amigas que valían la pena cuidar. Amigas con las que yo podía ser... yo, sin tener que esconderme o cuidarme de no hacer cosas para que no me dejen sola. No importaba Mauricio, Mauro o el profe siquiera, no importaba el Mago... ellas estaban ahí conmigo y yo era feliz.
Un simple error, un malentendido, ahora me dividía de Eru. Sabia que valía la pena perdonar y olvidar... pero desconocía el tiempo que me iba a llevar recuperarme y volver a confiar.
13 de Abril
quien no te vea, no te escuche, o simplemente no te cuente cuentos cuando quieras oirlos, es un idiota. ( y vos sos una de las personas mas personas, y gracias por estar."
Un día me regalaste estas palabras en un pedacito de papel, y ahora están acá y gracias. Lo encontré mientras revolvía mis cuadernos y me dieron muchas ganas de darte un abrazo, pero te fuiste con tu novia a Mar del Plata, en una especie de luna de miel. Apenas lo leí sonreí, pero inmediatamente recibí una puntada en el pecho, como un aviso. Me toco el corazón y me doy cuenta que late sin fuerza, sin ganas. Mi corazón Facundo, late como el tuyo... ya no bombea para vivir, tu corazón esta sobreviviendo y falta tan poco.
¿Quién me ha robado el mes de Abril?
Pasaron muchos días, quizás meses, pero aunque lo intenté todavía tengo grabada la imagen en mi cabeza.
Después de volver de nuestras vacaciones Eru y yo fuimos a la casa del Mago. Hacia mucho que no lo veía y tenia miles de cosas para contarle, pero como no era la única que iba a su casa, ella me acompaño.
Eramos muchos chicos del colegio y mucho fernet para mi humilde metro cincuenta (y dos), por ende de un momento a otro estaba borracha y haciendo ese escándalo al que estamos acostumbrados.
El era mi Mago, pero no me pertenecía. Era uno de los mejores amigos que tenia y el único en el que había confiado para dar el segundo paso por primera vez, pero siempre me olvido el detalle de que todos los hombres que me importan son demasiado libres para mi gusto. (Todos menos Mauro, obvio, que es una especie de ser perfecto que me hace recordar todos los días porque merezco esto). En fin, un hombre puede dejar de pasar todos esos detalles, pero ¿una amiga?
Cuando reaccione los tenia en frente mio, si, justo en frente mio. Haciendo el amor ahí, conmigo a dos pasos. Quería irme, necesitaba no ver mas eso, así que baje las escaleras y fue tanta mi desesperación que me tropecé y caí sobre un espejo.
Hoy, varios días después, todavía no decido que es lo que siento respecto a eso. Sin embargo sigo tratando a Eru lo mejor que puedo, pero no me sale. Le quiero hablar bien, te juro que me esfuerzo para poder tener una conversación con ella como antes, pero se me viene esa imagen a la cabeza y... se que la estoy hiriendo, que ni siquiera entiende porque no digo nada, pero también se que debería ser consciente de lo que me jode, ¿o no? Que tipa hija de puta.
Después de volver de nuestras vacaciones Eru y yo fuimos a la casa del Mago. Hacia mucho que no lo veía y tenia miles de cosas para contarle, pero como no era la única que iba a su casa, ella me acompaño.
Eramos muchos chicos del colegio y mucho fernet para mi humilde metro cincuenta (y dos), por ende de un momento a otro estaba borracha y haciendo ese escándalo al que estamos acostumbrados.
El era mi Mago, pero no me pertenecía. Era uno de los mejores amigos que tenia y el único en el que había confiado para dar el segundo paso por primera vez, pero siempre me olvido el detalle de que todos los hombres que me importan son demasiado libres para mi gusto. (Todos menos Mauro, obvio, que es una especie de ser perfecto que me hace recordar todos los días porque merezco esto). En fin, un hombre puede dejar de pasar todos esos detalles, pero ¿una amiga?
Cuando reaccione los tenia en frente mio, si, justo en frente mio. Haciendo el amor ahí, conmigo a dos pasos. Quería irme, necesitaba no ver mas eso, así que baje las escaleras y fue tanta mi desesperación que me tropecé y caí sobre un espejo.
Hoy, varios días después, todavía no decido que es lo que siento respecto a eso. Sin embargo sigo tratando a Eru lo mejor que puedo, pero no me sale. Le quiero hablar bien, te juro que me esfuerzo para poder tener una conversación con ella como antes, pero se me viene esa imagen a la cabeza y... se que la estoy hiriendo, que ni siquiera entiende porque no digo nada, pero también se que debería ser consciente de lo que me jode, ¿o no? Que tipa hija de puta.
Por suerte empezó el colegio. Si, dije "por suerte" y dejame explicar porque. Gracias a ese lugar hoy tengo más amigas de las que pretendía tener, somos seis y nada me parece mejor que eso.
Carolina y Melisa se sumaron a nosotras en la fila para alegrarnos la mañana. Mi compañera de banco es Andi, como el año pasado, atrás mio esta Caro que se sienta con Meli y adelante Eru esta sola, porque Sofi repitió hace unas semanas. De todas formas, seguimos siendo seis porque apenas toca el timbre del recreo Sofia se para en la puerta del salón y nos espera para salir juntas.
Estas cinco mujeres me alegran el día y me dan una razón mas para ir al colegio, aparte del profe. Una razón mucho mas verdadera.
Carolina y Melisa se sumaron a nosotras en la fila para alegrarnos la mañana. Mi compañera de banco es Andi, como el año pasado, atrás mio esta Caro que se sienta con Meli y adelante Eru esta sola, porque Sofi repitió hace unas semanas. De todas formas, seguimos siendo seis porque apenas toca el timbre del recreo Sofia se para en la puerta del salón y nos espera para salir juntas.
Estas cinco mujeres me alegran el día y me dan una razón mas para ir al colegio, aparte del profe. Una razón mucho mas verdadera.
12 de Marzo
"-Hago un paréntesis, sabes de que tengo ganas...? de estar en un lugar con mucha gente, pero que nadie nos conozca y de abrazarte por atrás, sin que me esperes y de decirte bien bajito al oído casi un susurro, solo para vos: sos la mas linda de este lugar, sos un ángel."
Como un cuentos de hadas es mi profesor. Un cuentos de hadas inmerso en el infierno.
jueves, 8 de septiembre de 2011
Llovía. Hacía un calor insoportable, pero llovía.
A mi alrededor las luces giraban, el mundo giraba. Y llovía.
Me apoye sobre el alfeizar y prendí un cigarrillo, saque mi cabeza por la ventaba; entonces te encontré, bañado de olor a lluvia, inmerso en el cielo rosa de las diez de la noche. Ahí estabas, hecho de lluvia y de tiempo.
A veces no se contar las cosas como realmente sucedieron, me guardo momentos para conservarte; ademas, hay detalles que no recuerdo... pero la lluvia me trae a la memoria y es tu perfume el que relata la historia:
"-¿Dónde estas?- Tu voz me sorprendió del otro lado del celular.-¿Dónde estas, Gui? ¡Por dios!
-Eu, ¿qué pasó? Estoy saliendo del colegio, ¿que pasó?
-Veni a casa. Por favor.
Llamé a un remis y le pedí que vaya por el lugar mas corto y lo más rápido posible... estaba desesperada, porque te conocía y no eras de los que pierden el tiempo con boludeces.
Fue el viaje de diez minutos mas largo de la historia. Desde la esquina se podía ver una ambulancia en la puerta de tu casa, no se por qué no me sorprendía. Me tomo dos minutos calmarme e ingresar...
Una multitud de médicos se movían para todos lados, ni se inmutaron de mi presencia que te buscaba desesperada. Cuando me agarraste llorando comprendí todo. Estos médicos no estaban por vos, estaban por tu papá.
En mi cuaderno esta fecha no era bien recibida. Siempre apunto fechas, frases, canciones que marcaron mi día... en cambio hoy pareciera que no tengo palabra alguna para expresar el dolor. Y pienso en que si yo estoy sufriendo no tengo ni la más mínima noción del dolor que estas sintiendo vos.
¿Qué me pasó por la cabeza cuando te vi? Sinceramente no tengo idea. Venia segura de que estabas mal otra vez, de que teníamos que internarte, no sé. No caí hasta que lo tuve ahí, helado. Tu papá, el mismo que nos enseñaba a fotografiar nos había dejado solos y de repente ya no sabia nada, no había leccion de fotografía para hacerme reaccionar. Estaba muerto. Vos también.
A mi alrededor las luces giraban, el mundo giraba. Y llovía.
Me apoye sobre el alfeizar y prendí un cigarrillo, saque mi cabeza por la ventaba; entonces te encontré, bañado de olor a lluvia, inmerso en el cielo rosa de las diez de la noche. Ahí estabas, hecho de lluvia y de tiempo.
A veces no se contar las cosas como realmente sucedieron, me guardo momentos para conservarte; ademas, hay detalles que no recuerdo... pero la lluvia me trae a la memoria y es tu perfume el que relata la historia:
"-¿Dónde estas?- Tu voz me sorprendió del otro lado del celular.-¿Dónde estas, Gui? ¡Por dios!
-Eu, ¿qué pasó? Estoy saliendo del colegio, ¿que pasó?
-Veni a casa. Por favor.
Llamé a un remis y le pedí que vaya por el lugar mas corto y lo más rápido posible... estaba desesperada, porque te conocía y no eras de los que pierden el tiempo con boludeces.
Fue el viaje de diez minutos mas largo de la historia. Desde la esquina se podía ver una ambulancia en la puerta de tu casa, no se por qué no me sorprendía. Me tomo dos minutos calmarme e ingresar...
Una multitud de médicos se movían para todos lados, ni se inmutaron de mi presencia que te buscaba desesperada. Cuando me agarraste llorando comprendí todo. Estos médicos no estaban por vos, estaban por tu papá.
En mi cuaderno esta fecha no era bien recibida. Siempre apunto fechas, frases, canciones que marcaron mi día... en cambio hoy pareciera que no tengo palabra alguna para expresar el dolor. Y pienso en que si yo estoy sufriendo no tengo ni la más mínima noción del dolor que estas sintiendo vos.
¿Qué me pasó por la cabeza cuando te vi? Sinceramente no tengo idea. Venia segura de que estabas mal otra vez, de que teníamos que internarte, no sé. No caí hasta que lo tuve ahí, helado. Tu papá, el mismo que nos enseñaba a fotografiar nos había dejado solos y de repente ya no sabia nada, no había leccion de fotografía para hacerme reaccionar. Estaba muerto. Vos también.
viernes, 2 de septiembre de 2011
4 de Marzo.
¿Cómo debo poner el alma para que no roce la tuya?
Me quedé toda la noche cerca del profe pero no mucho porque el bar, al ser tan novedoso, apestaba de desconocidos por todos lados. Sin embargo bailábamos, nos reíamos y estábamos juntos, lejos, pero felices. Nos hicimos a un costado y se fue acercando más y más, lo tenia tan cerca que podía sentir su perfume hermoso, sabia que ese acercamiento se debía a algo, pero mi mente estaba bloqueada por su cercanía y no me dejaba adivinar lo que se vendría. Entonces se acercó más y me miro fijo, me abrazo por detrás y me susurro lo que yo necesitaba oír al oído. Si, lo dijo: te quiero.
Era mi profe el que tenia adelante, era cierto, no estaba alucinando ni soñando, era todo absolutamente real. Tan real que esta vez fui yo la que se olvido de decirle: "yo también te quiero, mi amor".
Fue una noche en la ventana. Nos juntamos a fumar a eso de las nueve. Vos estabas enfermo y tenias mucha fiebre, pero no te importaba, hacías cualquier cosa con tal de verme sonreír. Yo tenia miedo de que los mosquitos te lastimaran, estaba repleto y vos y tu fiebre eran un blanco fácil, temía que todo el mundo te lastimara. Entonces te protegía con mi cuerpecito y te seguía a donde fueras. Cuando te vi mas débil te obligue a recostarte y te puse pañitos de agua fría, 38°. Para cualquier persona sana un poco de fiebre es un arma de defensa que utiliza el cuerpo, esa temperatura no es tan alarmante, para alguien como vos, si la fiebre seguía subiendo podía ser mortal. Los chicos iban a llegar en cualquier momento. Yo no sabía manejar y vos me prohibiste llamar a un médico. Dos paños de agua fría mas y la fiebre aumentaba. 39°.
Cuando Juano llegó y te vio en ese estado actuó como si nada. Trató de no alarmarte. Te llevamos hasta su auto y me ordenó que te vigile mientras él hacía el bolso. Me pediste que traiga un libro, por si teníamos que esperar un rato largo y un cd. Cuando subí encontré a Juano sentado en tu cama llorando desesperado. Estaba aterrado pero cada vez que estaba delante tuyo se ponía en el papel de responsable y no flaqueaba por mas que lo provocaras a gritos. Él mantuvo su postura de hombre fuerte hasta el final y fue una de las cosas que mas le agradecí. Si vos lo hubieras visto llorar ese día, con semejante impotencia no ibas a poder seguir adelante. Sabías que nos estabas lastimando pero nosotros habíamos aceptado respetar tu forma.
Bajamos y estabas dormido. Puse el cd para que tengas un viaje agradable, en cambio no necesitaste el libro, apenas te vieron te atendieron en seguida. Tu medico personal nos habló asustado, nos dijo que no estabas tomando las pastillas y que esa situación se iba a repetir una y otra vez. Era mejor dejarte en observación, por lo menos por un tiempo, por si entrabas en razón.
Esa fue la primera vez que te internamos.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)